miércoles, 22 de febrero de 2017

PRESENCIA DE LA VIRGEN DE FÁTIMA EN MI FAMILIA

PRESENCIA DE LA VIRGEN DE FÁTIMA EN MI FAMILIA

 

A través de imágenes, estampas, canciones, pequeños sacrificios, jaculatorias, la virgen de Fátima ha estado siempre presente en nuestra familia. El centenario de las apariciones es una buena oportunidad para agradecérselo.

Por el 13 de octubre de 1948, Jesús Cardoso Llorente, natural de nuestro pueblo de Rollán y vecino de Lisboa, donó a la Parroquia una preciosa imagen de Nuestra Señora de Fátima, traída de Portugal y entronizada con solemne fiesta. Mi madre contaba 18 años y había contraído una grave enfermedad –septicemia de sangre- provocada por una hierba que se le incrustó en la piel; y que evolucionó hacia una pleuresía que le postró en cama por más de un año. Gracias a los cuidados del buen médico, don José Castellanos, y la intercesión de la Virgen se restableció  totalmente, llevando el hábito de la Virgen de Fátima durante una temporada.

En 1950, el Obispo de Salamanca, Monseñor Francisco Barbado Viejo, hizo su visita pastoral a Rollán y confirió el sacramento de la confirmación a muchos jóvenes y adultos. Al enterarse de su enfermedad y la devoción por la Virgen de Fátima la suscribió a la revista "El Sol de Fátima". Como gratitud al Prelado, le dedicó unas coplas desde su lecho.

La enfermedad le sirvió como gran prueba de madurez y de incremento de su amor a la Virgen que ya vivía gracias a la abuela María del Pilar y en su compromiso de mayordoma de la Virgen de la Paz en la parroquia.

Su devoción mariana supo después transmitirla a toda su familia. De hecho, en el decisivo momento del sacramento del matrimonio, quien sería su esposo, Agustín, al pedir la mano, le obsequió una medalla de la Virgen de Fátima y una imagen de Cristo Rey. Siempre que salíamos de casa para un viaje, íbamos para orar juntos ante las imágenes del Corazón de Jesús y la Virgen de Fátima. Llegó a escribir personalmente a la Hermana Lucía y su contento fue mayúsculo al saber que había leído su carta y oraba por sus intenciones.

En momentos de dolor esperanzado como la despedida a nuestra hermana Juani no encontrábamos mejor bálsamo que  las estrofas del Ave de Fátima.

Me cuenta mi hermano Juan Luis que su primer sueldo fue "regalarle" una peregrinación a tan querido santuario en compañía de fieles de la diócesis de Salamanca.

Mi hermana menor, Marian, en el libro que dedicamos a nuestra madre, se detiene a pormenorizar detalles de la devoción familiar: "todas las noches nos juntábamos al calor del brasero a rezar el Rosario, y si alguno empezaba a quedarse dormido tenía que caminar por el pasillo para no dormirse, recuerdo esos meses de mayo en que mi madre nos enseñaba a ofrecer sacrificios a la Virgen, cada día en una hoja escribíamos el sacrificio que le íbamos a ofrecer y el 31 de mayo íbamos a la iglesia a presentarle a la Virgen todo el ramillete, recuerdo las novenas a la Virgen de Fátima; una en mayo, para su fiesta  y otra extra en septiembre para dar gracias a Dios por la cosecha… Su espíritu de sacrificio  y renuncia lo tenía siempre a ejemplo de los pastorcitos de Fátima".

¡Gracias, Madre! Que en este centenario se multiplique tu mensaje de amor, de paz, por toda la Tierra

 

José Antonio Benito


Foto:

Imagen de Fátima en la parroquia de Rollán

Bodas de oro de mis padres

Peregrinación en Fátima


 


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Don José Gea, Misionero, (P. César Buendía, Rector UCSS)

Don José Gea, Misionero

Don José fue siempre misionero. Misionero es el que, al modo de Abrahán, siente de Dios que debe salir de su tierra natal, a la que ama, para buscar su verdadera patria, es decir, el lugar al que Dios le envía, la misión a la que Dios le llama. Sin el Señor y la relación con  Él no es posible comprender al misionero.

El camino incierto, la lengua extraña, el futuro desconocido, el peligro posible o las dificultades que le esperan, no sólo no le acobardan, sino que son expresión y parte de su propia entrega, de la verdad de la llamada y de la autenticidad de la respuesta.

El misionero cumple a cabalidad el seguimiento de Cristo, pues ha ido a buscar a la oveja perdida, y así, a sí mismo se ha dado por perdido. "Todo lo doy por perdido excepto el conocimiento de Cristo Jesús. Por Él lo perdí todo" (Flp 3,8).

En realidad, desde que venimos al mundo, la vida consiste en seguir a Cristo por ese camino en el que nadie es extraño, y, sin embargo, todos los somos de algún modo. Venimos porque Él nos llamó a la vida. Y, como Él es nuestro pastor, nada tememos, por oscuras que sean las cañadas  de la vida, y peligros haya en el camino. Podemos poseer muchas cosas, regalo del amor del pastor. Pero ninguna de ellas nos debe poseer. Porque lo único que conservaremos será ese amor. Y, de lo demás, se trata de tener como si no tuviéramos, porque las apariencias de este mundo se terminan (1Cor 7,31; 1Jn 2,17).

Pero misionero no es sólo el que sabe que nada en este mundo le puede retener definitivamente. Misionero es también el que tiene un tesoro que llevar, una noticia, quizá en vasos de barro, pero una noticia, por la que vale la pena dar la  vida, que transmitir. Si no se tiene, no vale la pena correr medio mundo para hacer un discípulo y volverlo a otro doblemente digno de castigo (Mt 23,15). En realidad sólo el que lleva la alegría del Evangelio puede ser misionero. El que ha sentido el perdón y puede transmitir el perdón y la noticia del perdón. El que ha sentido la plenitud y transmite que esa plenitud existe. Ése puede ser misionero.

Pues bien, Don José Gea fue así. Llevaba desde niño ese encuentro con Jesús que llenaba su alma. Vivió con Don Jesús Pla la urgencia, la alegría, la transparencia, el amor, los ojos del Evangelio en aquella Moncada de mi niñez, pues parecía que era Cristo quien miraba a los niños, a los jóvenes, a los adultos. Manifestó esa esperanza que no la tiene quien no ha tenido el encuentro con el Señor. Predicaba con la sencillez y la profundidad de quien no cuenta lo que le han dicho, sino lo que ha visto, y oído al mismo Señor que le habló en su alma.

Y no tuvo reparo, por ser obispo, de venir a suplicar a dos pobres curas, que habían sido sus discípulos (Vicente Folgado su secretario, yo su seminarista) que le dejaran un lugar en la casa que ocupaban en ese barrio de Lima, en que desarrollaban su ministerio, para ejercer el amor al Señor, ilusionado como cuando joven, amando a las ovejas que, sintiendo al pastor, se le acercaban constantemente.

En ese tiempo atendía el confesonario, daba catequesis a las seis de la mañana los domingos con el templo lleno (la primera misa, a las 7 am., reúne habitualmente a quinientas personas o más, media hora antes ya están todos).

Publicó sus libros, especialmente un catecismo para catequistas que incluye el tema de la oración,  y "Jesús catequista", una introducción donde Jesús, a través de cuentos, enseña a los niños el secreto de la fe católica, así como dos catecismos para la confirmación, que pudimos seguir en la parroquia.

Fomentó las vocaciones, que surgían constantemente cerca de él, dirigía constantemente a muchísimos seminaristas, religiosas y fieles, que se reunían en torno suyo y de tantas personas que formaban alrededor de él como una especie de movimiento espontáneo. Especialmente ayudó a un instituto secular femenino que floreció con muchísimas personas simpatizantes que tenían mensualmente un retiro espiritual con él; atendía también retiros para seminaristas, sacerdotes,  los retiros del clero del Perú, etc. y ayudó en los casos que le consultaba el Episcopado peruano, el Obispo de la Diócesis, e incluso personas de toda condición, que querían un consejo de alguien que estaba constantemente en oración.

Porque Don José se levantaba a las cinco de la mañana o antes, y, cuando los demás se despertaban, había estado ante el Santísimo, había escrito sus homilías, había respondido a consultas por internet y había escrito en los portales religiosos de la red. Y eso no le impedía seguir alegre en los distintos campos de evangelización que abría el Señor en esta parroquia: jóvenes, adultos, retiros, enfermos, niños, catequesis…. Y todo eso, sin embargo, no lo hacía solo. Daba juego a los demás. A nadie nos faltó trabajo.

Tuvo que volver a Valencia, llevado también por el Señor, que, como un viento, mueve con su Espíritu a sus elegidos. Fue probado por la enfermedad  y por la historia maravillosa que le esperaba en su tierra natal. Siguió dando testimonio entre sus paisanos.

Y un día, sin que pudiéramos creerlo en Lima, el Señor le llamó.

Ahora estará el siervo bueno y fiel con Él. Estará con Él el que no tenía reparo en confesarse con sus discípulos. Estará con Él tan feliz como vivió. Con todos los santos que le acompañaron en la vida.

Bendito sea, y bendita su familia, y benditas las personas que pudimos gozar de su compañía en esta tierra.

 

César Buendía Romero

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MONSEÑOR JOSÉ GEA, 87 AÑOS LLENOS DE HUMOR Y DE AMOR

Lo recuerdo allá por los años 90, cuando era obispo de Ibiza, y vino para presidir la misa en el marco del Encuentro de Universitarios Católicos. Nos invitó a sentarnos pues "si he venido desde Ibiza tengo derecho a una homilía de unos minutos" nos dijo sonriendo y nos habló de Santa Teresa con unción y simpatía. Después lo gocé como profesor en la maestría de Doctrina Social de la Iglesia, en la UCSS, en su curso de Biblia; también en el Congreso Latinoamericano de Institutos Seculares en el que nos presentó su libro "Fermento en la masa"...y siempre que visita la Universidad en busca de libros o jóvenes nos dispensaba con sus momentos de humor y sabiduría.

Les comparto la enjundiosa homilía del Cardenal Cañizares y otros informes.

Carabayllo y la UCSS está muy agradecido por su entrega generosa en la pastoral sacramental y magisterio 

Mi oración agradecida por vida tan generosa y ejemplar


http://www.archivalencia.org/contenido.php?a=6&pad=6&modulo=37&id=15001&pagina=3

Cardenal Cañizares: "José Gea no ha sido un ideólogo ni un líder social, político o religioso, ha sido un testigo y un maestro, un pastor conforme al corazón de Dios"

http://www.archivalencia.org/documentos/ficheros_noticias/MisaExequial-JoseGea-Int1.jpgUna quincena de arzobispos y obispos y un centenar de sacerdotes concelebran en la misa
VALENCIA, 7 FEB. (AVAN).- El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha asegurado hoy que "lo que ha hecho José Gea, lo que ha dicho, lo que ha mostrado es un testimonio de Jesucristo y no nos ha ofrecido una interpretación más de Él ya que no ha sido un ideólogo ni un líder social, político o religioso, ha sido un testigo y un maestro, un pastor conforme al corazón de Dios".

El Cardenal que ha oficiado la misa exequial por el eterno descanso del obispo emérito de Mondoñedo Ferrol en la Catedral, ha destacado de monseñor Gea que "ha demostrado con su vida, gestos y palabras, con su persona y enseñanza, qué es lo que sucede cuando uno se abre y acepta a Jesucristo que está a la puerta y llama".

Asimismo, ha afirmado que "podemos resumir la vida, persona y obra de José Gea diciendo que fue un testigo de Jesucristo y por ello, también de su esperanza que manifestaba con su constante alegría y su gran humor".

"Su gran pasión fue siempre la Iglesia, servidora de los hombres, y siempre admiré en él su gran humor y su amor e inquebrantable fidelidad a la Iglesia en la que está y mora Cristo", ha añadido.

Según el Cardenal "Don José Gea supo poner dulzura de comprensión en sus palabras pero sin traicionar las exigencias de un mensaje que solo testimoniándolo fielmente se mostrará en toda su realidad y nos hará libres".

Igualmente, ha asegurado que "no rehuyó en su vida y en su predicación las aristas crucificadoras de la vida cristiana ni cedió a la fácil tentación de eliminar o reducir lo duro del evangelio o de sus enseñanzas de la Iglesia para halagar al oyente".

Además, ha destacado que "en su predicación y enseñanza, hechas a tiempo y a destiempo, no había dudas, ni acomodaciones, sino certezas, certidumbres de fe, para asentar a la sociedad".

La misa ha sido concelebrada por una quincena de obispos y arzobispos y un centenar de sacerdotes entre ellos el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro; el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, monseñor José María Gil Tamayo; los obispos de la Provincia Eclesiástica Valentina, monseñores Jesús Murgui, de Alicante, y Casimiro López, de Castellón, los tres obispos auxiliares de Valencia y otros prelados de diferentes diócesis, como monseñor Juan Antonio Reig, obispo de Alcalá de Henares, y los obispos valencianos eméritos de Lleida, Joan Piris; de Zaragoza, Manuel Ureña; y de Mérida-Badajoz, Santiago García Aracil.

Monseñor José Gea

Monseñor José Gea Escolano, obispo emérito de Mondoñedo Ferrol, falleció ayer a los 87 años de edad en Valencia, donde residía en la actualidad. Nació en la localidad valenciana de Real de Gandía, el 14 de junio de 1929. Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca, realizó sus estudios eclesiásticos en el Seminario de Valencia y fue ordenado sacerdote en 1953.

Inició su labor pastoral en la parroquia de San Jaime de la localidad valenciana de Moncada y en la paroquia de Nuestra Señora de Fátima de Valencia, de las que fue titular.

Compaginó su ministerio sacerdotal con la labor de profesor de Religión, de Teología Moral y Teología Pastoral.
En 1971 fue nombrado obispo auxiliar de Valencia por el papa Pablo VI y su ordenación episcopal tuvo lugar en la Catedral de Valencia. Cinco años después fue nombrado obispo de la diócesis de Ibiza y desde 1987 fue obispo de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, de la que se mantuvo al frente durante 18 años.

En 2005 la Santa Sede aceptó su renuncia al cumplir los 75 años de edad. Desde entonces ejerció su labor pastoral como misionero en la diócesis de Carabayllo, en Perú, hasta que se trasladó a vivir a Valencia, donde ha permanecido los últimos años de su vida.

Entre otros cargos, en la Conferencia Episcopal Española, fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero, de la Comisión de Pastoral y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada. (AVAN)

(Fotografías: V. Gutiérrez)

 

https://www.youtube.com/watch?v=LvP0Hiy9ggY

Misa Exequial de Monseñor José Gea Escolano 07.02.2017

Catedral de Valencia 

Catedral de Valencia

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miércoles, 15 de febrero de 2017

FRENTE A LA "HEMORRAGIA" DE LOS ABANDONOS, FIDELIDAD Y ENTUSIASMO EN LOS CONSAGRADOS

DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LOS PARTICIPANTES EN LA PLENARIA DE LA CONGREGACIÓN
PARA LOS INSTITUTOS DE VIDA CONSAGRADA
 
Y LAS SOCIEDADES DE VIDA APOSTÓLICA

Sábado 28 de enero de 2017

Queridos hermanos y hermanas:

Es para mí un motivo de alegría recibiros hoy, mientras estáis reunidos en Sesión Plenaria para reflexionar sobre el tema de la fidelidad y de los abandonos. Saludo al cardenal Prefecto y le agradezco sus palabras de presentación; y os saludo a vosotros expresando mi agradecimiento por vuestro trabajo al servicio de la vida consagrada de la Iglesia.

El tema que habéis elegido es importante. Podemos decir que en este momento la fidelidad está a prueba; las estadísticas que habéis examinado lo demuestran. Estamos ante una "hemorragia" que debilita la vida consagrada y la vida misma de la Iglesia. Los abandonos dentro de la vida consagrada nos preocupan. Es verdad que algunos abandonan por un acto de coherencia, porque reconocen, después de un discernimiento serio, que no han tenido nunca vocación; pero otros con el pasar del tiempo dejan de ser fieles, muchas veces tan sólo pocos años después de la profesión perpetua. ¿Qué ha ocurrido?

Como bien habéis señalado, muchos son los factores que condicionan la fidelidad en esto que es un cambio de época y no sólo una época de cambio, en la cual resulta difícil asumir compromisos serios y definitivos. Me contaba un obispo, hace tiempo, que un buen chico con licenciatura universitaria, que trabajaba en la parroquia, fue a verle y le dijo: "quiero hacerme sacerdote, pero durante diez años". La cultura de lo provisional.

1.     El primer factor que no ayuda a mantener la fidelidad es el contexto social y cultural en el cual nos movemos. Vivimos inmersos en la llamada cultura de lo fragmentario, de lo provisional, que puede llevar a vivir a "a la carta" y a ser esclavos de las modas. Esta cultura induce a la necesidad de tener siempre las "puertas laterales" abiertas hacia otras posibilidades, alimenta el consumismo y olvida la belleza de la vida simple y austera, provocando muchas veces un gran vacío existencial. Se ha difundido también un fuerte relativismo práctico, según el cual todo es juzgado en función de una autorrealización muchas veces extraña a los valores del Evangelio. Vivimos en sociedades donde las reglas económicas sustituyen las morales, dictan leyes e imponen los propios sistemas de referencia a expensas de los valores de la vida; una sociedad donde la dictadura del dinero y del provecho propugna una visión de la existencia por la cual quien no rinde es descartado. En esta situación, está claro que uno debe antes dejarse evangelizar para luego comprometerse con la evangelización.

 

2.     A este factor del contexto socio-cultural debemos añadir otros. Uno de ellos es el mundo juvenil, un mundo complejo, al mismo tiempo rico y que desafía. Hay jóvenes maravillosos y no son pocos. Pero también entre los jóvenes hay muchas víctimas de la lógica de la mundanidad, que se puede sintetizar así: búsqueda del éxito a cualquier precio, del dinero fácil y del placer fácil. Esta lógica seduce también a muchos jóvenes. Nuestro esfuerzo no puede ser otro que estar cerca de ellos para contagiarles con la alegría del Evangelio y de la pertenencia a Cristo. Esta cultura va evangelizada si queremos que los jóvenes no sucumban.

 

 

3.     Un tercer factor condicionante proviene del interior de la misma vida consagrada, donde junto a la santidad —¡hay mucha santidad en la vida consagrada!— no faltan situaciones de contra-testimonio que hacen difícil la fidelidad. Tales situaciones, entre otras, son: la rutina, el cansancio, el peso de la gestión de las estructuras, las divisiones internas, la búsqueda de poder —los "trepas"—, una manera mundana de gobernar los institutos, un servicio de la autoridad que a veces se convierte en autoritarismo y otras veces en "un dejar hacer". Si la vida consagrada quiere mantener su misión profética y su fascinación, continuando en su ser escuela de fidelidad para los cercanos y para los lejanos (cf. Efesios 2, 17), debe mantenerse la frescura y la novedad de la centralidad de Jesús, el atractivo de la espiritualidad y la fuerza de la misión, mostrar la belleza de la secuela de Cristo e irradiar esperanza y alegría. Esperanza y alegría. Esto nos hace ver cómo va una comunidad, qué hay por dentro. ¿Hay esperanza, hay alegría? Va bien. Pero cuando falta la esperanza y no hay alegría, la cosa es fea.

4.     Un aspecto que se deberá cuidar de manera particular es la vida fraterna en comunidad. La cual es alimentada por la oración comunitaria, por la lectura orante de la Palabra, por la participación activa en los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación, por el diálogo fraterno y por la comunicación sincera entre sus miembros, por la corrección fraterna, por la misericordia hacia el hermano o la hermana que peca, por la "condivisión" de responsabilidades. Todo esto acompañado por un elocuente y alegre testimonio de vida simple junto a los pobres y por una misión que privilegie las periferias existenciales.

De la renovación de la vida fraterna en comunidad depende mucho el resultado de la pastoral vocacional, el poder decir «venid y veréis» (cf. Juan 1,39) y la perseverancia de los hermanos y de las hermanas jóvenes y menos jóvenes. Porque cuando un hermano o una hermana no encuentra apoyo a su vida consagrada dentro de la comunidad, irá a buscarlo fuera, con todo lo que eso conlleva (cf. La vida fraterna en comunidad, 2 de febrero de 1994, 32).

La vocación, como la misma fe, es un tesoro que llevamos en vasijas de barro (cf. 2 Corintios 4,7); por esto tenemos que cuidarla, como se cuidan las cosas más preciosas, para que nadie nos robe este tesoro, ni pierda su belleza con el pasar del tiempo. Tal cuidado es tarea en primer lugar de cada uno de nosotros, que estamos llamados a seguir a Cristo más de cerca con fe, esperanza y caridad, cultivar cada día en la oración y reforzada por una buena formación teológica y espiritual, que defienda de las modas y de la cultura de lo efímero y permite caminar firmes en la fe. Sobre este fundamento es posible practicar los consejos evangélicos y tener los mismos sentimientos de Cristo (cf. Filipenses 2,5). La vocación es un don que hemos recibido del Señor, el cual ha posado su mirada sobre nosotros y nos ha amado (cf. Marcos 10, 21) llamándonos a seguirlo en la vida consagrada, y es al mismo tiempo una responsabilidad de quien ha recibido este don. Con la gracia del Señor, cada uno de nosotros está llamado a asumir con responsabilidad en primera persona el compromiso del propio crecimiento humano, espiritual e intelectual y, al mismo tiempo, a mantener viva la llama de la vocación. Esto conlleva que a la vez nosotros tengamos fija la mirada en el Señor, estando siempre atentos a caminar según la lógica del Evangelio y no ceder a los criterios de la mundanidad. Muchas veces las grandes infidelidades inician con pequeñas desviaciones o distracciones. También en este caso es importante hacer nuestra la exhortación de san Pablo: «Porque es ya hora de levantaros del sueño» (Romanos 13,11).

Hablando de fidelidad y de abandonos, tenemos que dar mucha importancia al acompañamiento. Y esto quisiera subrayarlo. Es necesario que la vida consagrada invierta en el preparar acompañantes cualificados para este ministerio. Y digo la vida consagrada, porque el carisma del acompañamiento espiritual, digamos de la dirección espiritual, es un carisma "laical". También los sacerdotes lo tienen; pero es "laical". Cuántas veces he encontrado monjas que me decían: "Padre, ¿usted no conoce un sacerdote que me pueda dirigir?" — "Pero, dime, ¿en tu comunidad no hay una monja sabia, una mujer de Dios?" — "Sí, está esta viejita que... pero..." - "¡Ve con ella!". Cuidad vosotros de los miembros de vuestra congregación. Ya en la Plenaria precedente habéis constatado tal exigencia, como resulta también en vuestro documento precedente "Para vino nuevo odres nuevos" (cf. nn. 14-16). No insistiremos nunca lo suficiente en esta necesidad. Es difícil mantenerse fieles caminando solos, o caminando con la guía de hermanos y hermanas que no sean capaces de escucha atenta y paciente, o que no tengan una experiencia adecuada de la vida consagrada. Necesitamos hermanos y hermanas expertos en los caminos de Dios, para poder hacer lo que hizo Jesús con los discípulos de Emaús: acompañarlos en el camino de la vida y en el momento de la desorientación y encender de nuevo en ellos la fe y la esperanza mediante la Palabra y la Eucaristía (cf. Lucas 24,13-35). Esta es la delicada y comprometida tarea de un acompañante. No pocas vocaciones se pierden por la falta de acompañantes válidos. Todos nosotros consagrados, jóvenes y menos jóvenes, necesitamos una ayuda adecuada para el momento humano, espiritual y vocacional que estamos viviendo. Mientras debemos evitar cualquier modalidad de acompañamiento que cree dependencias. Esto es importante: el acompañamiento espiritual no debe crear dependencias. Mientras que debemos evitar cualquier modalidad de acompañamiento que cree dependencias, que proteja, controle o haga infantiles; no podemos resignarnos a caminar solos, es necesario un acompañamiento cercano, frecuente y plenamente adulto. Todo esto servirá para asegurar un discernimiento continuo que lleva a descubrir la voluntad de Dios, a buscar en todo esto qué agrada más al Señor, como diría san Ignacio o —con las palabras del san Francisco de Asís— a "querer siempre lo que a Él le gusta" (cf. FF 233). El discernimiento requiere, por parte del acompañante y de la persona acompañada, una delicada sensibilidad espiritual, un ponerse de frente a sí mismo y de frente al otro "sine propio", con completo desapego de prejuicios y de intereses personales o de grupo. Además, es necesario recordar que en el discernimiento no se trata solamente de elegir entre el bien y el mal, sino entre el bien y el mejor, entre lo que es bueno y lo que lleva a la identificación con Cristo. Y continuaría hablando, pero terminamos aquí.

Queridos hermanos y hermanas, os doy las gracias una vez más e invoco sobre vosotros y sobre vuestro servicio como miembros y colaboradores de la Congregación para los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apostólica la continua asistencia del Espíritu Santo, mientras os bendigo de corazón. Gracias.


http://www.vidanueva.es/2017/01/31/francisco-advierte-contra-la-hemorragia-en-la-vida-consagrada-y-pide-irradiar-esperanza-y-alegria/

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martes, 14 de febrero de 2017

MURAL DE NAVAHONDILLA, modelo de identidad y custodia del patrimonio cultural rural


EMBLEMÁTICO MURAL DE NAVAHONDILLA

De ser un "muro de vergüenza" ha pasado a convertirse en orgullo de identidad y paradigma de custodia del patrimonio cultural

http://www.nodo50.org/sierraoestedesarrollosostenible/spip.php?article65

https://www.youtube.com/watch?v=lhdoWd8Ucr4

Del mes pasado como voluntario en la casa de BASIDA en Navahondilla, destaco el mural de entrada al pueblo que lo dota de identidad y belleza, todo un paradigma para la custodia del patrimonio. Gracias al artista, Antonio Puerta, a quien tuvo la genial iniciativa, Paloma, de la Comunidad de BASIDA, al Ayuntamiento y a la Parroquia. Las palabras que figuran en el cartel son un extracto del bello y erudito discurso de don Alejandro Núñez Moreno, párroco del pueblo, 2 de mayo del 2015.

Lo primero que se lee es el mensaje de bienvenida, a continuación el escudo del pueblo (arriba: la corona real y un cuadro dividido en dos colores, rojo (castillo de oro y un árbol de plata; Castilla y naturaleza), azul (torre de espadaña de la iglesia en oro y una vaca, en plata)

1.      Cañada real y arroyo de Avellaneda

2.      Toros de Guisando que representa los animales vettones petrificados del S.VII a.C., ídolos de la diosa de la fecundidad

3.      Ruinas de la vieja iglesia de la Dehesa de los Hijares, de época medieval y abandonada como dehesa en Majadillas

4.      Castillo de la Adrada, del señorío de Escalona y que el rey Don Juan II donó en 1424 a Don Álvaro de Luna y de éste a los Marqueses de Villena

5.      Vivienda antigua del pueblo  "Casa del tío Enrique"

6.      Ayuntamiento antiguo, Casa rural que toma como modelo la  que desapareció en 1949,

7.      Espadaña de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, 1636

8.      Pico del Mirlo, guardián de la zona, a cuyos pies reposa el embalse de la Presa del Castañar

9.      Ciudad amurallada de Ávila


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sábado, 14 de enero de 2017

EL PADRE MORALES A TRAVÉS DE SUS CARTAS

Culmina la serie "Vida y obras de Tomás Morales, SJ" acometida por la BAC. El primer volumen fue su biografía, el segundo sus obras pedagógicas y este tercero su correspondencia.

Presenta la obra S.E. Cardenal Carlos Osoro, quien, a través de siete trazos, caracteriza al Siervo de Dios, P. Tomás Morales, SJ, por su "conformación con el Buen Pastor", Cristo.

La autora, María Victoria Hernández Rodríguez, postuladora de la Causa de Beatificación, nos brinda una útil y sustanciosa presentación en la "Introducción general" en 11 acápites:

1. Nota biográfica sobre el autor. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . XVIII

2. Fuentes. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . XXI

3. Finalidad de las cartas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . XXVI

4. Cronología. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . XXIX

5. Destinatarios. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . XXX

6. Estilo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . XXX

7. El mensaje del Epistolario. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . XXXI

8. Redacción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . XXXIX

9. Síntesis de la vida del P. Tomás Morales. . . . . . . . . . . . XL

10. Escritos del P. Tomas Morales. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . XLII

11. Bibliografía básica sobre el P. Tomas Morales. . . . . . . . XLIII

Entre las más de 2.700 cartas recogidas y conservadas en la Postulación de la Causa de Beatificación (años 1923-1994), se publican 546 como muestra representativa de la espiritualidad y del "entero arco de la vida del P. Morales y los diferentes grupos de destinatarios".

Me cabe la satisfacción de ver en el índice de destinatarios las cartas a mis familiares: Juana, nº 300, 345, Juan Luis, 323, 335, María Antonia, 346; y personales, 280, 359. .

En el utilísimo índice de "personas y lugares citados" aparece mi hermana Juani: 43, 280, 323, 344, 346, 350, 356, 359, 370, 456, 513.

Por último, el "índice temático" se convierte en una suerte de abanico de los asuntos y temas tratados e iluminados en las cartas: abandono en Dios, Adviento, alegría, apostolado, Hogar del Empleado, oración, Virgen María…

 

Comparto el texto que ofrece generosamente la propia editorial BAC

http://bac-editorial.es/fuera-de-coleccion/437-vida-y-obras-de-tomas-morales-sj-i-biografia.html

 

 

VIDA Y OBRAS DE TOMÁS MORALES, SJ

III

Epistolario

La conformación con el Buen Pastor

 

PRESENTACIÓN DE CARLOS OSORO

EDICIÓN PREPARADA POR

María Victoria Hernández Rodríguez

523 pp.

 

ÍNDICE GENERAL

Presentación. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . XI

Introducción general. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . XV

EPISTOLARIO I. Correspondencia epistolar a su familia. . . . . . . . . . . . . . . . 5

 II. Correspondencia epistolar a los Cruzados y Cruzadas de Santa María. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85

 III. Correspondencia epistolar a religiosos de vida contemplativa. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 361

IV. Correspondencia epistolar a destinatarios varios. . . . . . . . 437

Índices

1. De destinatarios. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 509

 2. De personas y lugares. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 513

3. Temático. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 517

Con motivo de la celebración del primer centenario del nacimiento del Siervo de Dios Tomás Morales, SJ, que tuvo lugar el 30 de octubre de 1908 en Macuto (Venezuela), se ha preparado esta edición de sus obras. Se pretende, así, rendir homenaje a un auténtico contemplativo en la acción a la manera ignaciana que supo hacer de su vida una entrega incondicional a la promoción y evangelización del laicado y especialmente de la juventud.

Esta tercera entrega de la Vida y obras de Tomás Morales dedicado al Episto­lario es un volumen especial. El proceso humano, intelectual y espiritual de todo ser humano se alcanza a ver cuando es él mismo quien nos lo va describiendo en las cartas que, con motivos diferentes, di­rige a personas e instituciones. A través de las mismas vamos conociendo la inti­midad y las fuerzas que sustentaron su vida, su entrega, amor a la Iglesia, aper­tura a Dios y a los hombres.

El Epistolario del P. Morales se con­vierte en un diálogo abierto con Dios y con los hombres, en el que nos descubre su interioridad, los intereses que movie­ron y motivaron su vida, así como su in­quietud existencial. Hay toda una serie de realidades que han ido forjando su vida personal, su ministerio sacerdotal, así como su vida de miembro de la Com­pañía de Jesús.

El Siervo de Dios Tomás Morales, SJ, nació el 30 de octubre de 1908 en Macuto (Ve­nezuela), a donde sus padres, oriundos de la isla de La Palma, habían viajado por motivos de negocios. Ya en Madrid, estudió en el cole­gio de los jesuitas de Chamartín y posterior­mente Derecho en la Universidad Central de Madrid. A los veinte años ingresó en la Com­pañía de Jesús en Chevetogne (Bélgica). Fue ordenado sacerdote el 13 de mayo de 1942 en Granada. Fundó la obra social Hogar del Em­pleado, los institutos seculares Cruzados y Cruzadas de Santa María, la asociación pública de fieles Hogares de Santa María y el movi­miento apostólico de jóvenes Milicia de Santa María. Falleció el 1 de octubre de 1994 en Al­calá de Henares. El proceso diocesano para la canonización fue abierto el 24 de junio de 2000 y clausurado el 18 de marzo de. 2007 en la Archidiócesis de Madrid.

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PRESENTACIÓN

 

LA CONFORMACIÓN CON EL BUEN PASTOR

 

Quiero agradecer al Instituto Secular Cruzadas de Santa María la oportunidad que me brindan de hacer la presentación del III volumen de la Vida y obras de Tomás Morales, S.J., su Epistolario.

Los volúmenes anteriores han mostrado su Biografía y las Obras pedagógicas. El Epistolario es un volumen especial. El proceso humano, intelectual y espiritual de todo ser humano se alcanza a ver cuando es él mismo quien nos lo va describiendo en las cartas que, con motivos diferentes, dirige a personas e instituciones. A través de las mismas vamos conociendo la intimidad y las fuerzas que sustentaron su vida, su entrega, amor a la Iglesia, apertura a Dios y a los hombres.

El Epistolario del P. Morales —sin ningún rubor lo digo— es un canto a la acción de Dios en su vida, que le ha llevado y movido a peregrinar en búsqueda de la verdad, hasta ver que esta se encuentra en Jesucristo. En sus cartas nos abre su intimidad, de tal manera que se convierten en unas «confesiones»; nos describe su trayectoria personal con transparencia, proclamando lo que Dios y su gracia han hecho en él.

El Epistolario del P. Morales se convierte en un diálogo abierto con Dios y con los hombres, en el que nos descubre su interioridad, los intereses que movieron y motivaron su vida, así como su inquietud existencial. Hay toda una serie de realidades que han ido forjando su vida personal, su ministerio sacerdotal, así como su vida de miembro de la Compañía de Jesús. En su Epistolario nos muestra:

 

1) Su fe y adhesión a Cristo y su Iglesia: Su vivir en agradecimiento a Dios, su confianza en el Señor y en su Sagrado Corazón. Nos regala y acerca su modo de poner la vida siempre en manos de Dios, con la seguridad de que solamente el Señor es la fuente de todo consuelo. Experimenta que en el diálogo con el Señor, es decir, en la oración, encontró salidas para todas XII Vida y obras de Tomás Morales las situaciones que se le presentaron en la vida; encontró paz y serenidad para los momentos de dificultad. En Santa María descubrió a la Madre en la que puso toda su confianza y encontró como Ella el máximo amor para vivir el tiempo de cada día con sus circunstancias concretas, así como también inspiración para la santidad.

 

2) Su ardor apostólico y misionero: Nos describe su ardor apostólico y misionero, queriendo buscar siempre la voluntad de Dios, encontrando en Jesucristo la razón de todo su quehacer. El P. Morales partía de Él para hacerle llegar a Él a todos los que encontró en el camino de su vida, que fue una entrega continua a los demás y un vivir a Dios en todos ellos. Nos enseña que no hay que cansarse en el apostolado, en la misión: «el que ama siempre hace negocio».

 

3) Sus inquietudes existenciales: La intimidad de su autobiografía, que se desprende de su Epistolario, nos hace ver a un hombre que en su vida deseaba no sólo pedir a los demás, sino que lo que pedía quería serlo también él mismo. Nos lo describe con palabras como estas: «ser custodia reflejando a Dios». El lema que eligió en su vida nos dice bien quién era, pues lo tomó de santa Teresa de Lisieux: «sufrir, amar y siempre sonreír». ¡En cuántos momentos ofreció su vida por la salvación del mundo!

 

4) Su historia de búsqueda y encuentro: Con esa petición al Señor de la «cátedra de la humildad», su empeño en comunicar el amor de Dios, enseñar a «desaparecer amando», olvidando la voluntad propia para cumplir la de Dios. La Virgen María tiene una particular presencia en su vida y en su historia. Quizá por ello la miró siempre con confianza filial, quiso imitarla en el amor y adoración a Jesús, en llenarse de su paz y amor para comprender a los demás, en su vivir con entrega total a Dios en una generosidad que se manifiesta en su respuesta al ángel: «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra».

 

5) La originalidad en sus obras fundadas: Ofrece puertas atrayentes por las que pueden entrar muchos con lenguaje vivo, directo y sugestivo. Nos introduce en paisajes de particular belleza y profundidad con obras y palabras que se convierten en lenguaje comprensible y que se manifiesta a través de personas y realidades. Es en los Ejercicios Espirituales, donde nos enseña que se puede vivir en total olvido de uno mismo. Y son los Ejercicios Espirituales —si se sigue su lógica— los que nos llevan a Presentación XIII un encuentro de tal hondura con el Señor que nos transforma y capacita para abandonarnos en Él y vivir para los demás.

 

6) Su historial personal y los acontecimientos en los que se fraguó su vida: Todo manifiesta una sensibilidad cristiana llena de fuerza; sus mensajes familiares, la memoria del padre, el recuerdo de su muerte y el gran consuelo con que la vivió; el cuidado de la madre y de su propia alma, la preocupación por su cuñado, los recuerdos del fallecimiento y entierro de su hermana Rosa, el consuelo por la muerte de un amigo. Todo tiene una impronta en su vida que vive con una pasión especial llena de fe, amor y esperanza. Por otra parte, tuvo que vivir momentos importantes de la vida de España. Es entonces cuando brilla de forma especial su visión de fe sobre el dolor, la muerte, y los acontecimientos socio-políticos de España, pensando siempre en el bien de los demás.

 

7) Su cercanía a la Santísima Virgen María: Nos hace ver que con Ella hizo el camino de su vida. En la Virgen ha encontrado apoyo, orientación y la propia espiritualidad en un amor entusiasta que lo llevó siempre a poner su vida y sus obras en Sus manos. Miraba a la Virgen para llenarse de paz y amor, para llenarse de fuerza en el camino de la santidad.

 

Con mi afecto y bendición

 

† Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid

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