domingo, 31 de julio de 2011

AMIGO ANDRÉS, 1000 DÍAS DESPUÉS

¡Sí, nos parece que fue ayer, cuando te fuiste como de puntillas, sin ningún ruido, como un atardecer! Y enseguida fuiste amaneciendo, iluminando con tu recuerdo los afanes nuestros de cada día. Anoche, en la iglesia de San Marcelo –bellísima y restaurada, creada en tiempo de Santo Toribio- nos reunimos los amigos de Andrés para hacer memoria de su tránsito a la gloria hace, ya, 3 años. Presidió Monseñor Lino Panizza, obispo de Carabayllo, fundador y Gran Canciller de la UCSS, pero, sobre todo, amigo de Andrés, al que podemos denominar también “cofundador” de nuestra alma máter. El P. Giovanni Pacossi, en su homilía, nos habló de cómo la vida de Andrés no se entiende sin su referencia a Cristo. Nos recordó como desde su infancia en que el Vicario de su parroquia, Don Gianni Calchinovatti, en Abbateerasso, le habló del Movimiento Comunión y Liberación, Andrés vio en Cristo, en la Iglesia, el acontecimiento gratuito que colmaría todo lo que su corazón anhelaba: verdad, justicia, sinceridad, solidaridad. Su pasión por construir el Movimiento no fue para organizar algo sino para dar su vida por Cristo, sin peros, sin dificultades. Su vida, como la multiplicación de los panes y los peces, fue un signo de la presencia de Cristo.

Amigo Andrés, magnífica nueva oportunidad para seguir  tus huellas que son las de Cristo, en su Iglesia.


Andrés Aziani  Testigo de la fe http://www.huellas-cl.com/2008S/09/fiebredevida.html

Fiebre de vida
Andrés nos ha dejado con tan sólo 55 años, 
el pasado 30 de julio en Lima. En 1976 Giussani lo envió de misión a Siena para dar vida a la primera comunidad de CL. Allí maduró su vocación, entrando a formar parte de los Memores Domini. En 1988 lo envió a Perú. Ardió de pasión por el hombre porque era un enamorado de Cristo y compartió, a imitación Suya, la necesidad de las personas que encontró en su camino. Dio testimonio, siempre y dondequiera que estuviese, de que Jesucristo es lo que llena el corazón humano y el sentido de la vida de todo hombre

Antonio Socci

Carmen Giussani, que conoció a Andrea en los tiempos de GS, pues vivían en el mismo pueblo, entre los recuerdos que se agolpan en su corazón, me cuenta un detalle: en esos años iban juntos casi todos los días a la caritativa y, regresando en bicicleta, Andrés cantaba en voz alta por las calles nubladas de Abbiategrasso. Es un rápido flashback de un Andrés Aziani de dieciocho años, sobre su tipo de persona. Una juventud enamorada de Jesús, una alegría gallarda («¡¡porque Cristo ya ha vencido!!», te decía riéndose y dándote una palmada en la espalda), un corazón que estallaba de gozo y pasión por el deseo de anunciar a todos la buena nueva que cambia el mundo. Hasta los confines de la tierra. 
No sólo en Siena, donde don Giussani lo envió en 1976, sino también en aquel pedazo de tierra que se abre sobre el Océano Pacífico, en la otra punta del mundo, donde a sus 55 años acaba de culminar su incansable entrega terrena (y donde ha dejado su cuerpo, consumado, literalmente, por Jesucristo), para celebrar su nacimiento al Cielo. 
«Es el primero de nosotros cuyo cuerpo descansa en tierra de misión», dice don Pino. También con esto muestra Andrés lo que Giussani tenía en el corazón aquel día de otoño de 1954, entrando en el Liceo Berchet: el mundo entero. Y yo creo que deseaba sólo esto: generar hombres así. 

De Abbiategrasso 
al querido Perú

En 1993, en un retiro de los Memores Domini, don Giussani leyó una carta que Andrés había escrito a Dado, entonces con él en Lima, que se preparaba para ir al encuentro de unos amigos al Cuzco, en los Andes. Andrés, firmando con su nombre de adopción en el Perú, escribía: «que alguien se enamore de lo mismo que nos ha enamorado a nosotros: es este el deseo apasionado que enardece el corazón. Pero, para que pueda ser así, nosotros tenemos que arder, arder literalmente de pasión por el hombre, para que Cristo lo alcance». Don Giussani leyó estas líneas y comentó conmovido: «¡Os reto a encontrar un testimonio igual! ¡En donde quieran!».
El joven de dieciocho años que cantaba por las calles de Abbiategrasso, el de veinte, estudiante de Filosofía, responsable de CL en la Universidad Estatal de Milán a primeros de los setenta, que a menudo acababa sufriendo la violencia tremenda de los extremistas, era también el joven de veintitrés años, con éskimo (la cazadora que entonces llevaban todos los chicos) y larga barba negra que en Siena, a partir de 1976, entusiasmó nuestros corazones de jóvenes inquietos. Andrés era reacio a cualquier gratificación, pero siempre el primero dispuesto a ordenar las sillas o limpiar letrinas, pegar carteles o adecentar chabolas. El primero en servir. Siempre dispuesto para decir: “¡Heme aquí!” con una energía que no entendías de dónde le venía (ya que comía sólo de vez en cuando), siempre con la sonrisa en los ojos, siendo una provocación para todos. También (si fuera el caso) corrigiendo decididamente.
Andrés es el mismo que en Lima, desde 1989, ya profesor, conocido también entre intelectuales y ministros, en un pueblo joven construía una capillita con Sebastiana y los otros niños, para que esa pobre gente sintiera que Jesús estaba ahí, a su lado, era cercano a ellos. El mismo que un día regresó a casa hecho jirones porque una banda de malhechores le había agredido en un barrio de mala fama, adonde había acudido para buscar a una joven que había desaparecido, y el que, en otra ocasión, invitaba al presidente del país, Toledo, a la misa en sufragio del padre Giussani.

Pasión misionera
«Su amor a Jesucristo –me escribe don Primo– había secado en él las fuentes del orgullo, porque ya nada era posesión suya». En efecto, cuando escucho el “himno a la caridad” de san Pablo, me doy cuenta de que yo lo he visto: lo he visto en Andrés. Conociendo su temperamento tan viril, pienso en cómo era capaz de humillarse (me vienen a la mente algunas humillaciones increíbles que solo él podía aguantar) para que quienes estuviéramos frente a él pudiéramos darnos cuenta de lo que es Cristo. 
De san Pablo tenía también la radicalidad, la pasión misionera. Por otra parte, su madre era de familia judía. El abuelo materno, Emanuele Samek Lodovici, hombre de gran valor, sufrió persecuciones: primero, bajo el fascismo, por ser católico militante del Partido Popular de Luigi Sturzo, luego por las leyes raciales, por ser judío. 
Con respecto a la pasión misionera, Andrés vivía con esa inteligencia aprendida desde joven en la caritativa, el instrumento con el cual don Giussani nos enseña a abrir de par en par el corazón al mundo entero y a compartir la necesidad y el dolor de los demás.
Cuando Tina, de Siena, fue con él a Perú, Andrés la llevó al punto más alto de Lima, desde donde se veía la inmensa extensión de aquella ciudad de 12 millones de personas: «Mira la ciudad –le dijo–. ¿Te das cuenta de las dimensiones que tiene? Realmente, no somos nada. ¿Qué es lo que hacemos nosotros?». 
Pero entonces, ¿cómo pudo Andrés dejar una huella tan fuerte en ese mismo lugar? Andrés simplemente compartió la vida de aquella gente, con la mirada puesta en lo que Dios hacía delante de sus ojos. Continuó diciendo a Tina aquel día: «Aquí sobran conquistadores; ya han tenido demasiados. Debes estudiar la historia, la geografía y la lengua del Perú, conocer a los santos de esta tierra y rezarles. Y amar a esta gente. Así podrás arrodillarte ante ellos como Dios se ha arrodillado delante de cada uno de ellos».

Sus estudiantes
A cualquier persona que conociera –desde el humilde taxista que trataba de convencer para que se apuntase a los cursos en horario de tarde-noche, hasta los intelectuales famosos–, la consideraba como un don que el Señor le ofrecía. Repetía siempre: «No debemos perder a nadie de los que el Señor nos ha confiado». Y así lo hacía. 
Todos los que lo conocían se daban cuenta de ello. Por ello, centenares de jóvenes en Lima, han escrito en un blog y colgado un sinfín de frases en el periódico mural de la Universidad Sedes Sapientiae, al enterarse de su muerte repentina: «¡¡Qué persona increíble!! », «Andrés Aziani no tenía comparación posible, era un hombre diferente a todos los que encontramos a menudo»; «nos ha enseñado a ser hombres». Escribe Janina: «Mi vida ha cambiado mucho desde que lo conocí». Erika habla del «signo más profundo que ha dejado este hombre extraordinario». Anthony: «me enseñaste a vivir la vida de un modo diferente. Agradezco a Dios haberte conocido». 
Iván: «era una persona feliz», «¡qué modo de amar la vida!... nos ha marcado para siempre». Lucila: «estaba feliz de entregarnos todo su conocimiento siempre con un gran respeto por cada uno de sus estudiantes». Fabiola: «se entregaba totalmente en cada lección, despertando el deseo de seguirle y de luchar por nuestra libertad, comenzando con no ser tan superficiales y con el deseo de vivir la vida en plenitud».
En Youtube han colgado un vídeo donde se ve una de sus arrolladoras clases (lo han titulado: “Homenaje a un gran profesor y amigo… ¡Eres verdaderamente grande!”); otro recuerda la última frase que pronunció Andrés, en su última clase: «“Y recuerden que el amor es más fuerte que la muerte”. ¡Te quiero mucho querido profesor!». 
Este maestro extraordinario, capaz de entusiasmar a los jóvenes por todo lo bello y lo verdadero, desde la filosofía hasta la música y el arte, siempre atento a la necesidad de cada uno, hasta hacerse cargo de un centenar de ellos, era capaz de educar, a veces con severidad, de enseñar a vivir como hombres.

No cumplidores, 
sino conmovidos

«No perder ni uno de los que el Padre nos ha dado». Ni siquiera los más lejanos. Ni a los amigos del pueblo, Abbiategrasso (uno me escribe conmovido que Andrés en estos 30 años, siempre le ha acompañado), ni los de Siena, donde todos somos hijos suyos porque por él empezó la comunidad. El pasado mayo, por el 25 aniversario de matrimonio de los dos primeros del CLU (Donatella e Marco), les escribió una carta estupenda donde nos recordaba la gran aventura del CLU que vivimos con él, que fue donde cobró forma nuestra vocación (en Siena, Andrés se graduó y entró en los Memores Domini) y esto nos ha marcado para siempre. 
Escribió: «Toda una historia, toda una vida, marcada por aquellas calles, por aquellos estrechos callejones, por aquellos repartos de volantes llenos de coraje, por aquel tenaz y testarudo deseo de decir: ¡sí! ¡Estamos aquí! ¡¡¡Sí!!! Estamos aquí, ¡estamos listos! Siempre como verdaderos soldados, que en los días del combate aprenden a ser más amigos, más misericordiosos, más nobles, y su mirada se abre, llega hasta los confines del mundo, genera hijos carnales y espirituales, hijos y discípulos, amigos, e incluso enemigos, pero siempre con grandeza, con trascendencia. No sólo cumplidores, sino conmovidos hasta las lágrimas. Porque, en el fondo, ¿qué hemos hecho? Qué mérito tenemos más que el de haber dicho que sí, y el de seguir diciéndolo hoy en cualquier circunstancia… Júbilo que traspasa todas las apariencias, todas nuestras tentaciones de reducir la potencia de Dios, Su fantasía, ¡lo que Él obra! También para mí esos años fueron decisivos. También para mí se decidió literalmente todo en esos años, en las cooperativas, en las pintadas con spray, en las discusiones exageradas y violentas con los extremistas, en el diálogo con todos. Pero lo mejor es la lucha y el coraje con el que cada uno, todos los días, debe retomar su vida para poder decir ¡sí! ¡Éste es el premio de la fidelidad! La paz, la alegría y el saber que, como escribía don Giussani, así “la vida no es inútil”. También esto, que la vida no sea inútil, es un don, una gracia. ¡Sí, querido amigo! ¡Todo es gracia! Su fidelidad es más fuerte que nuestras dudas. Entonces mañana podemos volver a empezar porque como solía decir Enzo y ahora dice a menudo Carrón: “¡Lo mejor está por venir!”».
Andrés lo escribía pocos días antes de ir al encuentro con la Belleza hecha carne, en su Reino, donde ahora puede ver el rostro del que fue el Amigo de su vida. Mientras tanto en la universidad sus alumnos han escrito carteles con sus frases más amadas, que se han quedado en el corazón de todos, como «¡Fiebre de vida!». Y uno ha escrito: «¡Andrés y Gius, juntos con Dios!».

 

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Santa Gianna Beretta Molla o El amor más grande

Giuliana Pelucchi. El amor más grande. Santa Gianna Beretta Molla, Paulinas, Lima, 212 pp

Traducción de Francesco Pini y Stefanie Francesca Pini.

En la reciente Misa Te Deum con motivo del 190 aniversario de la Independencia del Perú, Nuestro Cardenal Arzobispo, con lucidez y valentía –al igual que Benedicto XVI, denunció  cómo

“La dictadura del relativismo con "su pensamiento único" va generando en el mundo, también en nuestro Continente y, lentamente en nuestro querido Perú, no el progreso humano integral tan deseado, sino la caída en la llamada posmodernidad que ha inmerso al mundo en una profunda crisis económica y moral; en la llamada liberación social que a la sombra de la ideología calificada como igualdad de género destroza las mismas raíces de la convivencia humana. Una crisis social y moral planetaria que tiene manifestaciones en la quiebra financiera mundial, en la violencia terrorista, en la degradación moral que invade nuestra civilización, en la destrucción de la institución del matrimonio y de la familia, en el avance del tráfico y consumo de drogas….

Frente a ello nos instó a que

Despertemos con coraje y rebeldía: Toda una civilización se tambalea sin recursos morales y éticos que nos permitan crecer espiritualmente para fortalecer las familias y dejar a la juventud un mundo más humano por más cristiano. Se va eclipsando el "valor divino de lo humano" y con ello la felicidad y la libertad, dones tan preciados de la civilización cristiana, aparecen cada vez más como una utopía.

Elevamos nuestra oración al Padre Eterno para que ilumine al Presidente Ollanta Humala y a sus colaboradores; que con humildad y perseverancia sepan servir al país en los próximos años en un clima de paz y confianza que nos permitan crecer como personas y como país en un clima de plena libertad. Que El Señor de los Milagros -Cristo del Pacífico - y su Madre bendita la Virgen María nos bendigan y protejan.

Podemos creer que son palabras más o menos bonitas, más o menos dignas de titulares que pasados unos días irán al olvido. Por que ¿quién está dispuesto a vivir con coraje y rebeldía el valor divino de lo humano?

Nuestras Hermanas Paulinas, Monseñor Pachi ponen en nuestras manos un arma extraordinaria: La biografía de una mujer que encarna todos esos valores. Necesitamos santos de andar por casa, santos del día a día, santos alegres, santos con defectos pero enamorados de Cristo, de la Iglesia, de su profesión, de su familia, de la vida….De hecho, la obra nos puede recordar la célebre “Love Story” sin el aparato tradicional de las hagiografías y vidas ejemplares de santos. Sin embargo , si profundizamos nos damos cuenta que lo “ordinario” de Gianna es extraordinario. Viven en presencia permanente del Señor pero gustando y gozando de los mil y un detalles que el Señor nos regala: en las cartas llenas de amor a su novio, esposo y padre de sus cuatro hijos, en la preparación de las comidas, en las esperas y despedidas, en las oraciones continuas, en el vivir desviviéndose por ellos y, sobre todo, en el acontecimiento heroico de su inmolación martirial del “amor más grande”. Su propio esposo nos lo confiesa: Jamás creí estar viviendo con una santa. Mi esposa tenía infinita confianza en la Providencia y era una mujer llena de alegría de vivir. Era feliz, amaba a su familia, amaba su profesión de médico, también amaba su casa, la música, las montañas, las flores y todas las cosas bellas que Dios nos ha donado“, confesó a la entrevistadora Pietro Molla, mientras sus ojos brillaban de intensa emoción. “Siempre me pareció una mujer completamente normal pero, como me dijo Monseñor Carlo Colombo, la santidad no está solo hecha de signos extraordinarios. Está hecha, sobre todo, de la adhesión cotidiana a los designio inescrutables de Dios“, agregó.

 

He leído el libro de un tirón en fiestas patrias. Y, al recordar el heroísmo de nuestros precursores, próceres, caudillos, libertadores…. me parecía que Giana era una patriota que había librado la batalla de la vida en la íntima patria de su corazón de madre, y que al vencer había ganado la victoria para todas las madres.

A mí me ha conmovido la pureza y belleza con que amaba a su esposo. Quiero compartirles algunos textos de sus cartas. Copio uno como botón de muestra: “Mi queridísimo Pietro: Eres realmente bueno y afectuoso y tea gradezco. Tus palabras me han conmovido y estoy contenta de que a mi pregunta: “Cómo debería yo ser para hacerte feliz”,  tú me contestas diciéndome que continúe siendo buena, afectuosa y comprensiva como ahora. Lo seré, queridísimo Pietro y no me cuesta esfuerzo porque tú eres tan bueno conmigo”. Pocos días antes de su matrimonio, en una carta a su futuro esposo, escribió: “El amor es el sentimiento más hermoso que el Señor ha puesto en el alma de los hombres”.

Preocupada de alabar al Señor con una vida de oración, de trabajo, de compromiso en la acción católica, cautivó al que fue su esposo quien consideró el mayor regalo del cielo entrar en su vida. Los dos se querían tanto que se creían indignos de merecer tal regalo. Pietro Molla se “inmoló” también por dar gusto a su esposa, viviendo para ella y para sus hijos; todavía recuerda cuando Monseñor Colombo lo llamó para pedirle introducir la causa de beatificación de Gianna. “Mi respuesta positiva fue muy sufrida. Sentimos que teníamos que exponer algo muy nuestro. La historia de mi esposa y su figura de mujer fueron cada vez más conocidas… A nosotros y a la familia de mi esposa nos seguían llegando numerosas cartas de todas partes del mundo. Nos escribían mujeres alemanas y estadounidenses que llamaban a Gianna “mamá”; que declaraban que en ella encontraban a una amiga y que afirmaban que se dirigían a ella cuando tenían necesidad de ayuda y que la sentían muy cercana…

Nació el 4 de octubre de 1922 en Milán. Se especializó en pediatría en la universidad de la misma ciudad. Como médica prestó atención particular a las madres, a los niños, a los ancianos y a los pobres. Perteneció a la acción católica y consideró su trabajo como una misión. Practicó sus deportes favoritos, el esquí y el alpinismo, encontrando en ellos una ocasión para expresar su alegría de vivir, recreándose ante el encanto de la creación. En oración y pidiendo oraciones a otros para conocer la voluntad de Dios se decidió por el matrimonio. Llena de entusiasmo se entregó a esta vocación decidida a formar una familia verdaderamente cristiana. Respiraba alegría y felicidad por todos sus poros. Su noviazgo fue tiempo de profundización en la vida espiritual, la oración y la acción de gracias al Señor. El 24 de septiembre de 1955 Gianna y Petro se casaron. Eran realmente felices. Vinieron los hijos. Pier Luigi, Mariolina y Laura.

Gianna armonizaba con sencillez y equilibrio sus deberes de madre, esposa, médico y la alegría de vivir. En septiembre de 1961, al cumplirse el segundo mes de embarazo de su cuarto hijo, le diagnosticaron un tumor en el útero. Había que operar y ella pidió al cirujano que salvara, a toda costa, la vida que llevaba en su seno. Y se encomendó a la oración y a la Providencia. Se salvó la vida de la criatura. Ella dio gracias al Señor y pasó los siete meses antes del parto con incomparable fuerza de ánimo y dedicada plenamente a sus deberes de madre y de médico.

Se estremecía al pensar que la criatura pudiera nacer enferma y pedía al Señor que no sucediera eso. Algunos días antes del parto, confiando siempre en la Providencia, exigió:

“Si hay que decidir entre mi vida y la del niño no dudéis; elegid (lo exijo) la suya. Salvadlo”.

La mañana del 21 de abril de 1962 dio a luz a su cuarta hija Gianna Emanuela. El 28 de abril entre dolores indecibles y repitiendo la jaculatoria: “Jesús te amo; Jesús te amo” Gianna murió santamente. Tenía 39 años. Pablo VI definió meditada inmolación el gesto de Gianna; recordando: “Una joven madre de la diócesis de Milán, por dar la vida a su hija, sacrificó con meditada inmolación, la suya”.

La protagonista del milagro, ocurrido el 9 de noviembre de 1977 en un hospital brasileño, fue una joven parturienta quien se curó de septicemia infección generalizada del organismo. Las religiosas del hospital habían pasado la noche encomendando su curación a la intercesión de Gianna, cuya figura les era conocida porque el promotor del hospital era un hermano de la beata, médico y misionero capuchino en ese país. El Papa aprobó el decreto que reconocía sus virtudes heroicas y la beatificó. el 24 de abril de 1994, en el marco del Año Internacional de la Familia.

El milagro atribuido a la intercesión de Gianna Molla que abrió paso a la canonización fue obrado en Brasil, en Elisabete Arcolino Comparini, con tres meses de embarazo, perdió todo el líquido amniótico. Ella y su esposo le pidieron a la beata Molla y la niña nació bien en mayo del 2000. El nacimiento es científicamente inexplicable. La llamaron Gianna Maria. Juan Pablo II el 16 de mayo del 2004 en la misa solemne de canonización, dijo: “Gianna Beretta Molla fue mensajera sencilla pero muy significativa del amor divino”.

La agencia católica Zenit informó que durante la mañana del Domingo de Resurrección, el 3 de Abril de 2010, el señor Pietro Molla, marido de santa Gianna Beretta Molla, murió en su hogar familiar en Mesero, cerca de Milán (Italia), rodeado de hija Gianna Emanuela y sus otros hijos, Pierluigi y Laura. El señor Molla tenía 97 años de edad y estaba delicado de salud desde hacía ya varios años. Fue enterrado en el cementerio parroquial, al lado de la tumba de santa Gianna Beretta Molla.

Me encanta la foto de portada: ¡Qué hermoso contemplar –como en el momento de la beatificación, en la fachada de la basílica de San Pedro- una madre, con su bebé en brazos, como modelo del verdadero amor vivido por una sencilla cristiana que participó ya en la vida del gozo de Dios, rebosando sencillez y alegría por todas partes. Debemos admirar la Providencia del Señor que da en cada momento a su Iglesia los modelos que necesita. Hoy cuando hay tantos que desprecian la vida y juegan con los óvulos fecundados y aún con los fetos ya dispuestos a salir a la vida, Gianna se sacrifica para defender la de su hija, haciendo una vez más realidad la frase de Jesús: “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos”.

La obra ha logrado entreverar la investigación con el comentario, la objetividad con la interioridad subjetiva, permitiendo hablar a los protagonistas. Uno cree estar en compañía de Gianna.

Agradezco la magnífica traducción de Francesco y su hija, que le han dado el toque italiano-peruano pero con la mano experta del padre de familia, historiador de la espiritualidad, y de la joven médica…

Total, que sólo falta leerlo y facilitar que muchos lo lean. Amigos, estamos en guerra, o vence el Goliat del egoísmo, la baba de la lascivia y sensualidad, o triunfa el David del Amor, de la generosidad, de la Alegría. Gracias, Hermanas Paulinas por no haber dudado, por facilitarnos el camino del Amor más grande, el de los santos.

Dios, Padre nuestro,
te alabamos y te bendecimos
porque en Santa Gianna Beretta Molla
nos has concedido y dado a conocer
a una mujer, testigo del Evangelio,
como joven, esposa, madre y médico.
te damos gracias también porque
por medio de la entrega de su vida
nos enseñas a acoger y honrar a toda criatura humana.

Tú, Señor Jesús,
has sido para ella referencia privilegiada:
te ha sabido reconocer
en la belleza de la naturaleza;
cuando se preguntaba qué camino debía tomar en la vida,
te buscaba y quería servirte del mejor modo posible;
en el amor conyugal ha sido signo
de tu amor por la Iglesia y por la humanidad;
como tú, buen samaritano, se ha detenido
junto a toda persona enferma, pequeña y débil;
siguiendo tu ejemplo y por amor,
se ha dado totalmente, engendrando nueva vida.

Espíritu Santo, fuente de toda perfección,
concédenos también a nosotros sabiduría,
inteligencia y valor para que,
siguiendo el ejemplo de santa Gianna y por su intercesión,
en la vida, personal, familiar y profesional,
sepamos ponernos al servicio de todo hombre y de toda mujer
para crecer así en el amor y en la santidad.
Amén.

 

 

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viernes, 29 de julio de 2011

N@VEGANDO MAR ADENTRO. POSIBILIDADES DE INTERNET PARA NUESTRO MUNDO GLOBAL Y ECLESIAL

http://www.paxtv.org/paxtv/elpuente/programa.php?codcap=484

http://www.paxtv.org/paxtv/elpuente/programa.php?codcap=485

Les comparto los dos últimos programas de PAX sobre el mundo del internet, los valores, la Iglesia.

 "La iglesia es una roca, pero una roca que navega". Así definió Pablo VI a nuestra Madre Iglesia, considerando su fortaleza, su seguridad, pero al mismo tiempo su capacidad de adaptación, de elasticidad, de riesgo, de generosidad. Los cambios tecnológicos, las redes sociales son un medio para el bien y por tanto no asustan a la Iglesia. Todo lo contrario, son un arma para multiplicar el bien. Éste fue el mensaje de nuestro entrevistado el P. Mario Arroyo, sacerdote mexicano domiciliado en Perú, miembro de la prelatura del Opus Dei, experto en el mundo de la informática. Nos compartió la vivencia de cómo uno de sus compañeros de estudio en Teología en Roma ya en 1995 preparó una tesis doctoral sobre "La nueva evangelización e internet".

Como escribe nuestro amigo José Antonio Varela Vidal, limeño residente en Roma con una beca de estudios sobre medios de comunicación, se necesita autenticidad y misión en la era digital
Benedicto XVI en su mensaje por la Jornada Μundial de las Comunicaciones Sociales de 5 de junio nos ha desafiado a inculturar el Evangelio en Internet, y exigir así "con creciente urgencia una seria reflexión sobre el sentido de la comunicación en la era digital." Esta enseñanza propia de los tiempos, ha provocado entusiasmo entre quienes han hecho de Internet un campo de apostolado donde consumir su tiempo y destinar personas. No faltan congregaciones y movimientos apostólicos que han abierto una pagina en Facebook para ir al encuentro de los fieles que quieran encontrar a otros "más allá de las fronteras del espacio y de las propias culturas, inaugurando así un mundo nuevo de amistades potenciales", como lo subraya el Santo Padre. Se conoce de religiosas que dedican 3 a 4 horas diarias "oficiales" para acompañar a jóvenes –sean éstos laicos o seminaristas-, que ingresan a este espacio virtual para "desarrollar nuevas y más complejas formas de conciencia intelectual y espiritual, de comprensión común", como lo subraya el Mensaje. Sin embargo, se han encontrado también con personas que "buscan refugio en una especie de mundo paralelo, o (con) una excesiva exposición al mundo virtual".
El trabajo de los que quieren entrar al mundo de las redes sociales -para hacer algún bien-, no puede reducirse a crear un perfil y cumplir con recolectar algunos amigos... Muy por el contrario, y el Papa es enfático en esto al mostrar al Maestro en el camino de Emaús, como aquel que (los) "condujo gradualmente a la comprensión del misterio, dialogando con ellos, tratando con delicadeza que manifestaran lo que tenían en el corazón". Es decir, hay que entrar y quedarse...
Existe otro riesgo subrayado por Benedicto XVI cuando se ingresa a las redes sociales, y tiene que ver con aquellos actos que van contra la autenticidad de nuestro propio ser. Es decir, aprovecharnos del encubrimiento que nos da aquel espacio para mostrarnos diferentes a lo que somos, "colectando" amigos sin que nos vean la cara o conozcan nuestra voz… y menos nuestras intenciones.
El Santo Padre es enfático al subrayar que en el mundo digital nos tropezamos con "una interacción parcial, (o) la tendencia a comunicar sólo algunas partes del propio mundo interior y el riesgo de construir una cierta imagen de sí mismos que suele llevar a la autocomplacencia." Y hace una importante recomendación al advertir que, "el anhelo de compartir, de establecer "amistades", implica el desafío de ser auténticos, fieles a sí mismos, sin ceder a la ilusión de construir artificialmente el propio "perfil" público".
El P. Mario Arroyo nos mostró varias páginas excelentes como vatican.va, aciprensa.com, conoce.com para navegar "red" adentro sin temeridad pero sin temores.
Son muchos los desafíos lanzados por el Papa considerando que dentro de poco tiempo, el 50% de la población mundial estará conectada a Internet con algún dispositivo electrónico. Él sabe que cada año habrán nuevas tendencias digitales y mayores innovaciones, aplicaciones y dispositivos, como los que nos sorprenden desde ya por su uso diversificado (una web no basta sin una red social enlazada); o por el alcance-recepción al que llega, por ejemplo, el teléfono móvil o un tablet (i-pad en Apple), con sus respectivas aplicaciones de descarga a pago o gratuito (los Salmos, noticias, juegos, etc.). Estos son medios portátiles que nos permiten seguir lo que sucede en el mundo al instante, aún antes de las grandes cadenas internacionales de noticias, como lo vimos en las imágenes de auxilio y conmoción enviadas por los propios afectados del Japón o España. Otra voz de alerta fue el masivo uso de estos medios en las movilizaciones de Egipto y Libia, que dejaron impotentes a dichas dictaduras, hoy caídas.
En octubre la RIAL está organizando un curso para líderes eclesiales. Recientes informes de Tendencias Digitales en América Latina, revelan que en nuestra región la gente se conecta 5 veces a la semana, siendo Puerto Rico y República Dominicana los que presentan una mayor frecuencia de acceso, esto con el fin de "expresarse, conocer, comprar y compartir". Con sorpresa -y a la vez como desafío-, constatamos que los usuarios de Internet en América Latina ya superan los 200 millones, es decir, en los últimos tres años la región creció en un 47,3% y sumando los últimos cinco años el crecimiento registrado es de 143,78%. Los usos más importantes que los latinos le dan a Internet son el envío y la recepción de correos electrónicos: 83,2%, el uso de redes sociales: 72,1%, la mensajería instantánea: 63,1% y la lectura de noticias: 60,1%, según informa la mencionada empresa venezolana, especializada en estudios sobre el mercado digital latinoamericano.
El boom de las redes sociales ha sido noticia desde 2008, cuando Facebook tuvo un crecimiento superior al 800% sólo en América Latina. Este año, el sitio de microblogging Twitter creció más de 1000% vislumbrándose como el nuevo protagonista. A esto hay que añadir que a los destinatarios del Mensaje los encontraremos viendo cada vez más televisión por Internet, dado que esta plataforma ha observado un crecimiento del 500% en los últimos tiempos, sin contar al 47,5% de los usuarios en Latinoamérica que declara ver comerciales de productos y servicios en YouTube.
Es así, que ante esta realidad en crecimiento y expansión, nos urge el llamado de Benedicto XVI a unirnos a esta gran red que la era digital ha hecho posible, pero "no simplemente para satisfacer el deseo de estar presentes, sino porque esta red es parte integrante de la vida humana".
Quizás así lo ha reflexionado y entendido él mismo con su equipo especializado de trabajo, al sorprendernos con la oportuna creación de una página en Facebook y en Youtube para seguir toda la beatificación de Juan Pablo II, o la reciente agenda on line "Vatican TIC", que nos permite acceder a las palabras y actividades del Santo Padre en tiempo real. Otra iniciativa coherente fue el anuncio de que, junto a la radio y la televisión, las indulgencias provenientes de la última bendición Urbi et Orbi pudieron ser lucradas también a través de "las nuevas tecnologías de las comunicaciones", en palabras del cardenal protodiácono que asistía la ceremonia.
Aprovechamos el programa para ofrecer también las múltiples posibilidades de la web de PAX (
www.paxtv.org) o mi propio blog: http://jabenito.blogspot.com/. Hay que navegar y navegar web adentro, pero no porque sí, llevando un mensaje de calidad, tanto en su contenido como en su presentación.

POSIBILIDADES DE INTERNET PARA NUESTRO MUNDO GLOBAL Y ECLESIAL.

Dado el interés suscitado en nuestro anterior programa, conectamos con un experto en la técnica y el aprovechamiento didáctico de internet, Sandro Marcone, sociólogo, educador, empresario volcado en el mundo de la informática.

Nuestro invitado nos compartió su propia experiencia desde fines de los años 70 al ir descubriendo las enormes posibilidades de la técnica informática.
Aprovechamos para felicitar al Cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la congregación para la Liturgia, quien ese mismo día fue investido como doctor honoris causa por la Facultad de Teología Redemptoris Mater y días atrás clausuró en Ávila un curso sobre "la verdad en los medios de comunicación". El purpurado destacó la gran labor que hacen los periodistas y "la gran influencia de los medios de comunicación para hacer una sociedad libre". Reveló los riesgos que tiene la sociedad actual porque "vivimos en una cultura del relativismo, lo que está carcomiendo nuestra propia sociedad". Asimismo, explicó lo que significa para los profesionales de la verdad ser transmisores y defensores de la verdad, sobre todo cuando se refiere a la visión del hombre como persona, en su dignidad, en sus fundamentos y en los derechos fundamentales. Y abordó la forma en la que los medios de comunicación social contribuyen a la construcción de una sociedad libre y verdaderamente nueva. Alabó el trabajo de los periodistas porque "trabajar en los medios de comunicación es apasionante al ser constructores de una sociedad libre". "Los medios han apostado por la familia y cumplen su misión deponer la verdad del hombre al servicio de la humanidad".
Nuestro entrevistado pasó revista a los correos electrónicos, los blogs, las páginas webs, los TICs, las redes sociales y fue analizando sus pros y sus contras, tanto para los escolares como para los adultos.
Por parte de PAX –el responsable de la web Carlos Chang- nos ofreció la atractiva oferta en texto, audio y videos. Como señaló el Cardenal Cañizares "trabajar en los medios de comunicación social es apasionante pero no es fácil; puede parecer fácil, sólo a quien nunca se ha decidido a hacerlo verdaderamente. En efecto, no es fácil servir cada día al hombre con la ayuda de la palabra, porque ésta por su naturaleza, al indicar la verdad de las cosas, es sagrada. Lo sagrado exige amor y respeto y excluye la manipulación".
Sandro Marcone señaló cómo va educando a sus hijos en el uso adecuado de la informática. No hay que poner el acento en los "filtros", en la vigilancia, sino en el estar con los niños, con los jóvenes, acompañándoles, participando de sus problemas, de sus vivencias.
Nos indicó la urgente responsabilidad de estar en la red informática sino queremos que se nos excluya. La Iglesia (parroquias, congregaciones, movimientos…) debe estar en vanguardia para el bien, para hacerse presente entre todos. Nos dio excelentes aportes para mejorar nuestros blogs, nuestro Facebook.
Del interés suscitado por la gran persuasión de nuestro invitado, hablan las llamadas telefónicas de nuestros televidentes.
Al señalar los riesgos de internet, enfatizó en la importancia de estar a la altura de las circunstancias, sabiendo presentar un mensaje de calidad. Compartí con los todos las palabras que el Beato Juan Pablo II dijo a los profesionales de los medios de comunicación social en su primera visita a España, en 1982: "La búsqueda de la verdad indeclinable exige un esfuerzo constante, exige situarse en el adecuado nivel de conocimiento y de selección crítica. No es fácil, lo sabemos bien. Cada hombre lleva consigo sus propias ideas, sus preferencias y hasta sus prejuicios. Pero el responsable de la comunicación no puede escudarse en lo que suele llamarse la imposible objetividad. Si es difícil una objetividad completa y total, no lo es menos la lucha por dar con la verdad, la decisión de proponer la verdad, la praxis de no manipular la verdad, la actitud de ser incorruptibles ante la verdad. Con la sola guía de una recta conciencia ética, y sin claudicaciones por motivos de falso prestigio, de interés personal, político, económico o de grupo".

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CIPRIANI Y OLLANTA UNIDOS POR BELAUNDE Y LA PERUANIDAD

CIPRIANI Y OLLANTA UNIDOS POR VÍCTOR ANDRÉS BELAUNDE Y LA PERUANIDAD

 

Me sorprendió gratamente que tanto en el Te Deum como en el Mensaje Presidencial se citó en lugar sobresaliente a Víctor Andrés Belaunde por la definición de “patria”.

 

Efectivamente, el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne en la homilía pronunciada en la Santa Misa y Te Deum 190° Aniversario de la Independencia del Perú dijo: Al hablar de nación resulta necesaria la relación a la Patria, que hace referencia a paternidad y también a patrimonio. "La Patria es el amor de las tumbas y de las cunas" en palabras de Don Víctor Andrés Belaúnde… Alude la Patria a una herencia que se recibe, ese conjunto de valores que se transmiten de una generación a otra y que vienen a constituir una especie de capital que se comparte y recibe también en herencia.

Por su parte, el Presidente del Perú, Ollanta Humala Tasso, en el Congreso de la República, en su  Mensaje a la Nación, dijo: Hace casi un siglo, en 1914, Víctor Andrés Belaúnde, uno de los grandes intelectuales y políticos del siglo XX, al terminar un discurso en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, lanzó a los jóvenes una proclama que era, al mismo tiempo, un grito de batalla y una demanda: ¡QUEREMOS PATRIA!

Me alegro realmente y felicito a los dos por tan sabia elección. Necesitamos hombres-puente, hombres-patria, hombres-misión, hombres-peruanidad, que conjugan identidad nacional con universalidad.

 

Las fiestas patrias forzosamente nos convidan a reflexionar sobre nuestro Perú. Quizá ningún arequipeño como el universal Víctor Andrés supo adentrarse con tanta hondura en la entraña misma del País, la Patria, el Estado del Perú profundo. Él estudió "la peruanidad" con pasión. No sólo la definió ("conjunto de elementos o caracteres que hacen del Perú una Nación y un Estado") sino que supo comprometerse científicamente con su problemática, llevando a la más alta cumbre diplomática, la ONU, la honrosa representación de Perú.

En el vibrante y lúcido epílogo de su obra cumbre, Peruanidad, escribirá que este concepto "supera al hispanismo puro y al indigenismo puro." Si el primero prescinde del factor espacio, el segundo lo hace del factor tiempo. Tanto uno como otro se integran en la peruanidad:

a) Telúricamente, por la influencia del paisaje o del medio físico

b) Biológicamente, por el cruce de sangre

c) Económicamente, por la necesidad de la producción que une en toda empresa a empleados y dirigentes

d) Políticamente, por la influencia del régimen republicano que ha suprimido las barreras de color en las esferas burocráticas y sociales

e) Religiosamente, por el catolicismo, cuya liturgia modela las mentes más altas como las más sencillas y primitivas.

La integración se produce en la costa y en la sierra y por lo mismo es falsa la oposición entre ellas. Hay elementos mestizos, mulatos e indígenas, en la costa. La sierra tuvo desde la Conquista grandes núcleos hispanos con los Cabildos más importantes...

En el Discurso pronunciado con motivo de celebrarse las bodas de plata de la Universidad Católica, en 1942, volverá a proclamar que la peruanidad es un hecho, una vivencia; es una e indivisible, integral. "Síntesis viviente de la tierra y de la raza aborigen, y de la raza y la cultura hispano-católica, la peruanidad exhibe con orgullo sus dos herencias y no acepta que se las disminuya ni se las tergiverse. La gloriosa sombra del incario se prolonga en el virreinato y es nuestra misión perpetuarla en la república".

Víctor Andrés siempre sumó, nunca restó. A fuer de ser realista, fue siempre optimista. "La peruanidad es una síntesis comenzada pero no concluida. El destino del Perú es continuar realizando esa síntesis. Ello da un sentido primaveral a nuestra historia".  Así entendida, la "peruanidad" es un proyecto de utopía indicativa: la postulación de una solidaridad en marcha, la convicción de un somos, un podemos y debemos ser. Su "Síntesis viviente" es una simbiosis de valores culturales y espirituales, lejanos y cercanos, con sus mitos, tradiciones y costumbres, que se remoza constantemente por su propio impulso vital y con un destino propio, personal.

 

La nostalgia sentida por la "Arequipa de mi infancia" no será obstáculo para mirar el mundo (visitó toda América y Europa) desde su atalaya mistiana. Del mismo modo que contempló la Arequipa de sus amores desde su perspectiva cosmopolita. Su dilatada trayectoria intelectual y vital la proyectará sabiamente en escritos y gestos cotidianos que llevaban siempre un mismo mensaje. Lo sintetizará magistralmente quien fuese patriarca de la historia republicana del Perú, Jorge BASADRE: "Belaunde albergó la aptitud para las ideas generales que provenía de su preparación filosófica y la agudeza realista para aprehender los hechos concretos; la capacidad para entusiasmarse y el sentido analítico; el fervor místico que acabó por hacerlo volver a la religión católica y el gusto para extraer enseñanzas y estímulos de la lectura de los grandes libros y de la experiencia de la vida nacional e internacional; la nobleza de un espíritu que no supo de envidias o maldades y la privilegiada robustez de su salud física y mental".

O como bellamente escribió su alumno más aventajado César PACHECO VÉLEZ: "La hermosa proeza de V.A.B. ha sido fundar su nostalgia, más aún que en el pasado, en el futuro de este país al que amó con inmensa ternura y la más noble pasión; forjar una ideal del Perú peregrinando a todas sus fuentes, nutriéndose con la savia de todas sus raíces, palpitando con el caudal de todas sus sangres".

 

Termino por recordar algo medular en la vida de Víctor Andrés: Su conversión al catolicismo. Juan Pablo II dijo en uno de sus viajes a África que no terminamos nunca de convertirnos. Este año, 1998, lo dedica la Iglesia al Espíritu Santo. En ninguna de sus manifestaciones se muestra tan patente su acción como en los convertidos al catolicismo. Quien fuese ministro de propaganda nazi, Goebbels, hablando por sí mismo, pronunció una frase terrible: "Nunca tendrá paz el católico que ha perdido su fe". Al menos en Víctor Andrés Belaúnde, su sentencia no se cumplió.

Nacido en la Blanca Ciudad en 1883, "mamó" el catolicismo en su hogar y en su escuela. Estudió con el P. Duhamel y el último año de secundaria en el colegio San José. Estuvo especialmente dotado para los idiomas, dominando el francés, ingles, latín e italiano y defendiéndose en el griego. En 1899 ingresa en la UNSA, Facultad de Letras. A los 17 años debe sufrir la crisis familiar por la injusticias perpetradas en su padre, militante pierolista. Belaúnde marcha a Lima y se matricula en San Marcos. En 1903 ingresa en el Archivo de Límites del Ministerio de Relaciones Exteriores, iniciándose una carrera diplomática de más de 63 años. Recorre otros países para preparar los documentos de los alegatos peruanos en las controversias de límites con Ecuador y Bolivia.

En San Marcos continuó estudios doctorándose en Letras, Derecho y Ciencias Políticas con tesis pioneras sobre la antigüedad del ayllu, el origen y la organización social del imperio incaico. Participa en las movilizaciones universitarias con motivo de los conflictos con Ecuador en 1907 y 1910. Se distancia del positivismo y se acerca al idealismo.

De 1908 a 1921 profundiza en el Planteamiento del problema nacional. En 1915 se casa con Sofía Yrigoyen. De 1915 a 1917 despliega una intensa campaña periodística como director de la revista La Ilustración Peruana y colaborado de El Comercio.

Vamos a detenernos en este momento cumbre de su vida y que ha sido resaltado en el reciente libro de Pedro Planas El pensamiento Social de V.A. Belaúnde (IESC, Lima 1997). Lo relata él mismo en su artículo "Mi conversión al catolicismo":

"Se vuelve siempre a los primeros amores" dice un adagio francés. En la quieta y hogareña vida provinciana de los Estados Unidos o en el París sin tentaciones de inútil mundanismo reanudé, por gravitación natural de mi espíritu, mis viejos soliloquios metafísicos. De la divinidad de Cristo, a la que me llevaron misteriosamente combinadas las lecturas de Pascual y de Renán, pasé a la gozosa contemplación y a la plena vivencia de la Fe en la Iglesia Católica. Mi conversión debía determinar una nueva orientación en mis lecturas y meditaciones en el tiempo libre que me dejaban los cursos y conferencias. Se imponía reanudar las remotas preocupaciones de mi infancia sobre los fundamentos de mi ve. En realidad, la vuelta a ella me brindaba un campo inmenso, intuido o entrevisto en mi adolescencia y comienzos de la juventud, y que ahora se presentaba con la atracción de inmensas perspectivas."

Queda claro que su retorno al hogar católico fue del ambiente propiciado por los intelectuales convertidos en la "Francia eterna":

"De labios de un misionero francés recibí lecciones y ejemplos inolvidables de amor a Dios. Mi conversión fue favorecida y alentada por el ambiente católico renaciente en Francia. Al volver al Perú encontraría mi hogar intelectual en el claustro animado por el fervor de caridad y de saber de otro misionero francés, el P. Jorge, fundador de la Universidad Católica de Lima.

Su trayectoria -como dirá ante las elecciones políticas- "quedará marcada por sus dos cultos: el de las esencias patrias y el de la luz del Evangelio aplicada a los problemas sociales".

 

Perú está en deuda con quien ha sido uno de sus hijos más preclaros. Se impone una lectura de sus escritos, una edición popular de los mismos. Nos ayudará -no cabe duda- como quería Miguel de Unamuno a penetrar en el hondón del alma colectiva de nuestro Perú para conocernos mejor y para armonizar cultura-justicia-paz en nuestro anhelo de forjar un desarrollo solidario, que no olvide nunca la identidad nacional ni tampoco la otra identidad supranacional, mostrando la "verdadera fisonomía moral y jurídica del Perú y la trayectoria honrosa que su destino le señala".

 

José Antonio BENITO

 

 

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miércoles, 27 de julio de 2011

PERÚ, PAÍS ELEGIDO PARA CONSTRUIR MIS SUEÑOS

En mi visita al Museo de Pueblo Libre, me encontré con este sencillo y
espléndido poema de Marco Martos:

No es este tu país
Porque conozcas sus linderos,
Ni por el idioma común,
Ni por los nombres
De los muertos.
Es este tu país, porque si tuvieras que hacerlo,
Lo elegirías de nuevo
Para construir aquí
Todos tus sueños

"Tradición y originalidad en la poesía de Marco Martos" por Luis Jaime
Cisneros
(Luis Jaime Cisneros fue un maestro universitario peruano, doctorado por la
Universidad de San Marcos, donde fue catedrático así como en la Pontificia
Universidad Católica del Perú. Es el Director de la Academia Peruana de la
Lengua. Fue conferencista invitado en universidades norteamericanas,
europeas y latinoamericanas. En su ejercicio del periodismo ha sido director
de los diarios "La Prensa" y "El Observador" de Lima. Al final de su vida,
mostró una deferencia especial por mi Universidad Católica Sedes Sapientiae,
gracias a la amistad con la Dra. Giuliana Contini, Decana de Ciencias de la
Educación y Humanidades, y que enriqueció notablemente al claustro de
profesores por sus enseñanzas de auténtico maestro).

http://www.resonancias.org/content/read/286/marco-martos-la-creacion-poetica
-como-un-milagro/

El 2 de setiembre de 1999 Marco Martos fue incorporado a la Academia
Peruana de la Lengua. En aquella oportunidad Luis Jaime Cisneros, presidente
de dicha institución, dio el discurso de bienvenida al nuevo académico. He
aquí sus palabras que han sido tomadas de la revista "La casa de cartón" N°
24, Lima, primavera de 2001). El mismo año en que se conmemora el centenario
de Jorge Luis Borges, poeta eximio de este siglo de lengua española, y
reflexionando sobre la obra de Vallejo, nuestra Academia incorpora a Marco
Martos, poeta y profesor universitario, y lo acoge entre sus miembros de
número. Y me toca, tras haberlo recibido en el aula universitaria y haber
descubierto ahí tajante muestra de su excelencia espiritual, recibirlo
oficialmente en la corporación tras haber seguido con vivo interés estas
reflexiones suyas sobre Vallejo, la tradición y la innovación. Borges y
Vallejo, la tradición y la originalidad. En ese marco de resonancias y
estridencias podemos descubrir cómo los textos de Marco Martos han sido
fieles a esta idea que nos ha trazado sobre la poesía vallejiana. Esta
preocupación por lo que hay de tradicional y de original en la obra de un
poeta no es asunto exclusivo de los críticos literarios sino que ha sido, y
es, felizmente, preocupación frecuente en todo auténtico creador. En un
antiguo ensayo sobre la tradición y el talento individual analizaba T. S.
Eliot el significado amplio y complejo de la tradición, recordando cómo
estaba implícito en ella el sentido histórico, el cual no solamente
implicaba "una percepción, no sólo de lo que en el pasado es pasado, sino de
su presencia". Eliot remarcaba además que ese sentido histórico: "empuja al
hombre a escribir (...) con un sentimiento de que el conjunto de la
literatura de Europa desde Homero, y dentro de ella el conjunto de la
literatura de su propio país, tiene una existencia simultánea y constituye
un orden simultáneo. Ese sentido histórico, que es tanto un sentido de lo
eterno como de lo temporal y de lo eterno y de lo temporal juntos, es lo que
hace tradicional a un escritor". (Cf. Los poetas metafísicos. Buenos Aires:
Emecé, 1944, 2 vols., I, 13), Y claro está -como bien lo ha destacado Martos
en su exposición- que Vallejo se halla inserto dentro de la tradición y
dentro de ella destaca su yo creador con potencia extraordinaria. Por un
lado, huellas de lecturas rubendarianas y de Herrera y Reissig, huellas
ciertas de Baudelaire; pero también alguna que otra característica no
compartida, como "la radical desnudez de la palabra". Y cruzando el
escenario aparentemente contestatario, su yo romántico busca hacerse un
sitio. Y es que no le falta razón a Eliot cuando afirma que el poeta
necesita "lograr la conciencia del pasado" porque en el fondo "está obligado
a continuar desarrollando esa conciencia durante toda su carrera" (ibid.,
16). Tradición y originalidad van jalonando desde 1965 los varios
testimonios que Marco Martos nos ha venido ofreciendo de su quehacer
poético. Desde la hora primera nos explica cuál es el compromiso fundamental
asumido: Mi oficio es el canto / el canto de las palabras / el dulce embrujo
/ de las sílabas / y las asonancias. Sabe que el poeta tiene una directa
obligación con su lenguaje; y parece reconocer que esa obligación de
conservarlo se enriquece al ampliarlo y perfeccionarlo: Cojo la pluma y digo
digo / y me río de los que piensan / que debí decir otras palabras. Casa
nuestra es el libro de la juventud donde el ambiente hogareño reclama
atención tierna, pero donde la edad pugna también con sus exigencias y sus
letargos: Con César, con Elías, con Elio o con Tucán / olor a manzanas y
fresas dolientes / y nunca / nunca deprisa llegar / y los libros sin las
aulas / y mamá en el hogar / y compramos cigarrillos a escondidas / y a
escondidas empezamos a fumar. Y con la juventud, Martos nos asegura el
estallido triunfal del amor universal, romántico: Aunque sea redundancia, /
lo repito una y mil veces: / amo al verano, / amo al amor / eterna
primavera, / amo al amor endomingado, / amo al amor sencillo / de los días
de la semana, / amo al amor, / eso me salva. El amor a los hombres, el amor
a la vida y a la naturaleza es lo que, en realidad, consagra nuestra
condición humana. Su segundo libro, una casta manifestación de adolescencia,
es el puente imprescindible que conduce al Cuaderno de quejas y
contentamientos, de 1969, escrito entre Lima y Ayacucho y en el que se
adivina la voz de Italo Calvino como lejana, pero firme, inspiración. Ahí el
arte rupestre se muestra en todo su sereno esplendor. Y un rico venero
tradicional va asomando e iluminando los intersticios del poemario. Las
circunstancias lo llevan a ser visitado por la lectura política del paisaje,
pero Martos logra que, sobre lo instantáneo y temporal, triunfe el quehacer
poético: Mi sueldo (y el tuyo, lector), / no alcanza. / Muchos miran con
envidia estos ingresos. / Y hay en este Perú varios millones, peor que
nosotros. / ¡Quiero una casa! Sueño. / Engels, de profeta, opinaba que aquí,
/ con este sistema, no hay solución al asunto. Con rabia y sin vergüenza, /
sobre las páginas de Engels, / salen con duelo mis lágrimas corriendo. /
Quiero una casa. Sueño. Io sono stanco./ Maldigo. Yo soy el muerto en vida./
El que hace reglamentos. Dos toques de extraordinaria factura poética (el
eco de la égloga de Garcilaso, por un lado, y la viva presencia actual de la
lengua romana) han sido suficientes para que la protesta se destiña de
colores políticos accidentales y asuma el carácter de una protesta a favor
de nuestra condición humana. El libro acoge también la presencia hispánica
teñida de la buena inspiración de Melville:

ayer, casi en la madrugada vi a Bartleby echando espuma, candela por los
ojos: / en la aldea capital no había sino una librería abierta, / en la
librería abierta no había un libro de Juan Ruiz, / Arcipreste de Hita,
benemérito. / ¡Arcipreste vago del corazón, / reseco y quemado del poco
placer, / Bartleby del Perú y no de Hita, / aun en ausencia de Pitas Payas,
poco celoso y guardián / espuma y candela, incapaz de hablar a una hermosa
serrana/ para el feroz combate consolador! Estupenda lengua española, en
cuyas briosas huellas medievales encuentra Martos aliento para dar a su
discurso poético la envergadura deseada y para ofrecer a su repertorio esta
auténtica prueba de destreza literaria. Ayacucho no solamente ha sido tierra
por cuyos campos atravesaron ayer los libertadores. Eso es dato para los
libros de historia. Pero los datos que guarda el corazón son otros y
distintos. Martos ha sabido en la cálida Piura apreciar lo que el paisaje
tiene de humano y no duda de cómo el amor al paisaje enriquece y decora la
propia biografía. Y la biografía está hecha de soledad y de presencias. Para
quien busca compañía, / para quien busca soledad, dura es la tierra de los
molles; / vocingleros crucen junto a las pencas / y poco más tarde canes
acezantes vigilan tu morada. Vate llamaban los antiguos al poeta y el
término adquirió valor etimológico en la hora romántica. El poeta presagiaba
de alguna manera el porvenir: los románticos, sin ir más lejos, llegaron en
el Perú a predecir la llegada del avión. Diez años antes de que la tierra
ayacuchana se ensangrentara, la voz de Martos nos previene: La cárcel
espera, con las puertas bien abiertas / a quien quiera cambiar la miseria de
Huamanga. Pero en 1969 no era la hora del retorno simbolista, y el poeta lo
confirma: No es la hora de Rimbaud, no es su hora. Pero ciertamente él lo
añora, lo extraña: Rimbaud sí era un místico; / hermosísimo su camino, /
árbol de triunfo silente su pereza, / árbol también su voluntad. / ¡Qué
manera de velar! / ¡Y cómo rampan ahora tras sus huellas! La originalidad en
busca de la tradición. No importa que el poeta se vea desatendido por muchos
lectores. Son cosas a las que las variantes de la sensibilidad lingüística y
literaria nos tienen acostumbrados. Esos cambios -lo dijo con agudeza T. S.
Eliot hablando sobre la poesía y los poetas-: "paulatinamente irán
penetrando en el lenguaje mediante su influencia en otros escritores más
fácilmente populares; y cuando haya llegado a establecerse se hará sentir la
necesidad de otro paso hacia adelante. Además, a través de los escritores
vivos sobreviven los muertos". (Sobre la poesía y los poetas. Buenos Aires:
Sur, 1959; pp. 14-15). La tradición ha de mostrar su presencia vivificante
en 1974: Donde no se ama es el libro en que la voz de Pedro Salinas (el eco
de su música interior) llega hasta los textos de Martos, por sigilosas
lecturas de Leo Spitzer, el viejo maestro de Princeton. No solamente de
Spitzer. Martos se ha contagiado de sus lecturas europeas: Cuando sueñas, no
existes, / ni siquiera cuando balbuceante / me cuentas algo de esa noche /
llena de luces de bengala y fuegos fatuos. Y está en el libro la
preocupación por América, tierra de temblores no solamente debidos a
movimientos desbordantes de la geografía. El poeta no puede callar su
solidaridad con quienes han aprendido a frecuentar el dolor cívico: A tantos
han matado en Chile / que es ridícula tu pena/ y la de tantos,/ ridículo y
mezquino tu dolor individual,/ ridículo y mezquino el dolor del poeta que
sueña un verso que al despertar/ olvida.

El recuerdo de los modelos horacianos preside el Carpe diem de 1979. Eliot
había previsto el poder transformador de la poesía cuando afirmó que la
poesía: "transforma el habla, la sensibilidad, la vida de todos los miembros
de una sociedad, transforma a todos los miembros de la comunidad, al pueblo
entero, lean o no poesía, gusten o no de ella; y aunque no conozcan siquiera
los nombres de sus mayores poetas". (Sobre la poesía y los poetas; p. 15).
La tímida afirmación con que inauguró su canto en 1965, proclamando el valor
de la palabra, alcanza ahora en Martos resonancia inusitada: Hoy, ayer y
mañana, hoy, en este instante, / en el punto inmóvil donde todo y nada
sucede, / para purificar el dialecto de la tribu / colocando cada palabra en
su lugar, / habla la poesía, habla poco, cumpliendo / su obligación, y sin
que nadie la invente, / esparza o desordene, evidencia el orden, orden y
desorden y furor / para que la tribu quede contenta / usa palabras del
lenguaje de hoy / pues las palabras del año pasado / pertenecen al lenguaje
del año pasado / y las palabras del próximo año / esperan otra voz. Y en el
punto inmóvil / donde todo y nada sucede, esa voz es esta voz. Martos está
consciente ahora de su fuerza, conoce los mecanismos secretos de su discurso
poético, reconoce cuánto le debe a la buena tradición románica que ha venido
nutriendo sus textos hasta entonces. Y por eso no ha de extrañarnos que, en
1983, El silbo de los aires amorosos nos lo presente de pronto envuelto en
un simulacro de babel románico: el poeta está necesitado de interlocutores,
ávido de comunicarse, urgido de hallar la lengua apetecida para alcanzar la
meta: Como hablando francés a quien entiende / castellano, / o balbuciendo
castellano a una oreja/ italiana, / o como gritando italiano en una plaza de
/ Lisboa, / o como leyendo portugués en un congreso / rumano así
permanecimos nosotros, duros para lenguas, / extraños, juntos sin embargo
durante un día/ un mes, un siglo de pesadilla o sueño. No es el idioma
histórico de las sociedades, que aísla a los hombres e impide juntarlos de
verdad en la armonía, sino el lenguaje del hombre, que, como enseñan los
viejos textos castellanos, sólo dice su canción a quien con él va. Martos
tropieza una vez más con la tradición y en ese maravilloso camino encuentra
cómo ir modelando su originalidad. Y estamos otra vez en su terruño, en
Piura. Es la hora del reencuentro y de la evaluación. Este ejercicio de
anagmórisis desfilarán el caballo y la dama, el mar y los momentos distintos
de la naturaleza, y viviremos el antiguo amor y el desaliento: ¡Han pasado
años de años; me he mezclado / en tantas cosas! y ahora que el sol /
reverbera sobre el asfalto, no extraño / a esa patria, distante y diminuta /
o tal vez la extraño y por eso escribo. A partir de este libro de 1990,
"Arte rupestre", iremos reconociendo cuánto debe Martos, a lo largo de sus
propias innovaciones, a una tradición por él mismo frecuentada en su hora
inicial. Cabellera de Berenice, de 1992, nos brinda variado testimonio:

Pero los nombres de la costa cuando mueren / tienen un nombre, una lápida, /
recuerdos, flores; los campesinos / cuando mueren son jóvenes asesinados. Es
la hora difícil para el corazón de los peruanos, hora que el poeta no puede
vivir sin mostrar también su corazón acongojado: Ayacucho es la sombra de la
muerte, / una escalera interminable de cadáveres, / la muerte misma trepando
hasta mi corazón / que vive todo el tiempo agonizando. Pero, junto al
compartido dolor por desgracia, hemos de oírle otra cara de la verdad viva,
el claro convencimiento de saberse peruano: No es éste tu país / porque
conozcas sus linderos, / ni por el idioma común, / no por los nombres / de
los muertos. / Es este tu país, / porque si tuvieras que hacerlo, / lo
elegirías de nuevo / para construir aquí/ todos tus sueños. Pero este libro
de 1992 significa para Martos el retorno a todas sus fuentes de inspiración,
sobre todo a las de estirpe andaluza, que por un lado significan la antigua
España, pero significan también, por otro lado más sutil, la voluntad de
asumir toda lengua que haya frecuentado el saber de la poesía, la jerarquía
del arte, de la música y el color. En 1996 Leve reino confirma un rasgo
persistente de su conducta poética; huir de la política casera, de los
sucios trajines electoreros: Subir y bajar la corriente / no es oficio a mis
huesos consagrado No es que huya de multitudes y de fervores ciudadanos:
Confieso que me gustan los desfiles, / las hermosas banderas, / los feriados
triunfales, / pero de allí a otros rumbos existen las distancias. Esas
distancias lo muestran entroncado en la vieja y buena tradición latina: En
la puerta del olvido / mal que bien, luzco mi linaje de romano, / romano de
los malos. / Así porque sí, no me cambio.

Podemos afirmar, sin duda alguna, que Leve reino representa la fiesta total
de la poesía. Ritmo y movimiento en la imagen y en la voz confirman que el
poeta ha asumido la posesión cabal de su instrumento. En ese sentido,
"Danza" es un breve texto carismático de la nueva voz que va modulando,
ayudado por la disposición tipográfica, el modulado ritmo de la danza.
Imagen y lenguaje se confunden para que la danza sea la muchacha y la
muchacha sea la danza: La palabra / quiere ser / fotografía / y capta / el
preciso / instante / en / el / que / la muchacha / se levanta / levemente /
el vestido / amarillo / y sonríe / mientras / danza. Claro que descubrimos,
y reconocemos, el lejano influjo del ritmo lingüístico que Fray Luis impuso
al verso y a la prosa, ritmo que Marco recrea a medida que lo va ajustando a
una sensibilidad nueva. Y cuando no está acogido Fray Luis por el ritmo, el
eco de su entera biografía asoma en el poeta piurano: Sicut dicebamus
hesterma die lo confirma. Un viejo rumor del romancero español preside
muchos. El autor de estos textos es el que ha sido escogido por la Academia
para que comparta con nosotros la tarea de vigilar la hermosa herencia de
nuestra lengua española. Nos ha dicho su orgullo porque el nombre de Vallejo
pueda correr paralelo al de Góngora o Quevedo, que es el lado de la
tradición. Pero nos lo ha presentado también compañero de ese innovador que
fue Huidobro. Tradición y originalidad constituyen el marco de la
conferencia que acabamos de escucharle. Tradición e innovación nos revela la
obra entera de Marco Martos. Cuando, ahora en este mismo año, recorremos los
textos de El mar de las tinieblas, vemos qué ha significado para él la
poesía como palabra en el tiempo. De esta concepción de Machado no ha
querido sentirse lejos nuestro flamante académico. Y por eso rastrea a la
palabra en la voz de aquellos a quienes de alguna manera debe inspiración o
estímulo. Cuando no es el Arcipreste o el propio Lope, es algún otro poeta
español. Él sabe -porque lo ha verificado en su diario trajín profesoral-
que: Ser eminente en letras cuesta mucho, / el tiempo se nos gasta en las
vigilias. Las páginas de 1999 nos lo van confirmando: la generación del 98
supone la presencia simultánea de lo tradicional y de lo innovador. Las
coplas de pie quebrado anuncian su no perdida fe en la voz antigua del
romancero, pero también el vivo anhelo de darle a su discurso un sello
particular y novedoso, que Marco Martos descubre en voces de otros mundos,
en el marco de otras culturas: Rilke viaja a ninguna parte, / juntante lo
próximo y lo lejano. // Lo desconocido le atrae, el riesgo. / Así va
entrando lentamente / en el libro de las horas. No han servido, sin embargo,
todas estas voces eminentes, ese vasto mundo aleccionador para que el poeta
olvide su ser esencial que con la peruanidad lo enlaza. Los viajes estelares
de Martos no han perdido nunca los rasgos del Perú. El Perú existe en la
realidad y en el poema. Y por eso: Hablamos del Perú. / De la necesidad de
quererlo / Diciendo pocas palabras. Y es que, como lo anunció en su libro
inicial de 1965, su tarea se cumple en el canto, en el juego acertado de las
sílabas y las asonancias. El canto es la vida auténtica que al poeta
compromete y que lo vivifica. No importa que la vida pueda parecer un
garabato, o que muchos puedan pensarla como un: camino en el que nada pasa /
dos veces, / o un interminable ensayo / para una noche de estreno/ que nunca
llega,/ hasta que muere.

Esta noche de estreno explica por qué la Academia ha reconocido en la obra
de Marco Martos virtudes que ameritan su presencia. En sus poemas hemos
aprendido a reconocer su amor por el mar y hemos advertido que los paisajes
marinos le vienen asegurados en la propia genealogía que el poeta se ha
adjudicado con ingenioso esmero: Venimos del tiburón. / El ojo del tiburón /
en el ojo de mi padre, / vive el tiburón en el ojo de mi abuelo, / y en el
abuelo de mi abuelo / y en todo mi árbol. A la sombra de ese árbol se acoge
hoy la Academia Peruana para celebrar, en el centenario de Borges, el
ingreso de un nuevo poeta que nos ha de ayudar a enriquecer el espíritu. Él
se ha preocupado de "dar la palabra a héroes literarios como si vivieran
ahora"; es decir, ha rendido tributo a las "formas tradicionales de
versificación" y las ha vinculado, por gracia de su viva fuerza y de su
significación, con el verso libre, es decir no se ha resistido a frecuentar
las "formas escritas propias del fin del segundo milenio". Por eso
encontramos en sus textos al Arcipreste y a Kafka, a Kawabata y a Martín
Adán. La viva y escondida voz de quienes fueron lustre de la lengua antigua
junto con la de quienes irrumpieron con lujo en la historia de la lengua
artística. Sus textos (éstos que le aseguran un sitio aquí donde estuvieron
Enrique Peña, Martín Adán) son -como él mismo acaba de expresarlo-
"fogonazos que quieren eliminar el enigma en medio de la noche".

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ENRIQUE NIQUIN CASTILLO. Proyecto Collique Monumental

Amigos: En plenas fiestas patrias, les comparto la autobiografía del gran defensor del patrimonio cultural en Collique, Enrique Niquín, todo un ejemplo para los jóvenes y quienes estamos comprometidos con nuestro patrimonio. Nos lo acaba de enviar desde su correo. Feliz 28

JAB

 

Amigos.
El 15 de septiembre próximo se cumplirá el 21 aniversario de
la creación de mi "Proyecto Collique Monumental", aquí les
envío mi autobiografía.

NIQUIN

 

ENRIQUE NIQUIN CASTILLO

 

Nació el 3 de Diciembre del año 1951 en el distrito de Jesús Maria de la ciudad de Lima capital del Perú, fueron sus padres Don Roque Niquin Quezada natural de Huamachuco y su madre Doña Ángela Castillo Vásquez natural de Santiago de Chuco del departamento de la Libertad, hizo sus estudios primarios en una escuelita fiscal del distrito de Magdalena del mar y sus estudios secundarios en la Gran Unidad Escolar Bartolomé Herrera del distrito de San Miguel

 

Desde niño destaco por su curiosidad, creatividad y habilidad para dibujar, recibió de su abuela abundante información de carácter histórico prehispánico y republicano. En sus vacaciones se iba a las tierras de sus tíos donde obtuvo mas datos y conoció las ruinas de Chan Chan, la fortaleza Paramonga y otras ruinas así como de los humedales.

 

Terminado sus estudios secundarios y al no poder seguir estudios Universitarios por la precaria situación de sus padres decidió trabajar como dibujante en talleres de letreros, luego pasó a ser obrero trabajando en numerosas fábricas. Por las noches estudio fotografía, dibujo de historietas y arquitectónico, cine animado y artes graficas.

 

El año 1961 llego a vivir a la quebrada de Collique cuando recién se estaba poblando y en sus días libres se dedico a explorarla descubriendo numerosos sitios arqueológicos, caminos y pasos milenarios, dibujándolos, elaborando informes acerca de su arquitectura y significancias. Describió la flora y fauna de las Lomas, el clima y los geoglifos, levanto croquis y planos de ubicación, y con el material obtenido empezó a elaborar ensayos, entre estos: “Quebrada de Collique / Quebrada histórica”, “Las Lomas de Collique” e “Intercambios culturales por la quebrada de Collique”.

 

Luego paso a explorar la parte baja y ribereña del distrito de Comas inventariando sus sitios arqueológicos, lugares históricos y sus áreas naturales, conservando en dibujos la arquitectura de las Huacas. Descubrió las wancas de la “Fortaleza de Collique” y del “Cerro Zorro”. Recogió y recupero miles de fragmentos de cerámicas y vestigios arqueológicos que aparecían en los cortes accidentales y de lo que dejaban los huaqueros. Conservándolas en cajas de cartón. Elaboro croquis y planos donde señalo la ubicación de los vestigios arqueológicos, caminos y territorios de las antiguas haciendas coloniales ganando experiencia y habilidad para ubicar y registrar el patrimonio cultural local.

 

Después de explorar e investigar durante mas de 8 años el patrimonio cultural de su distrito paso ora a explorar el valle del rió Chillón empezando por la margen izquierda hasta Santa Rosa de Quives, de ahí paso a la banda derecha dibujando y registrando todos los sitios arqueológicos que habían en esos lugares, doblo por el camino a Quilca abajo por Huatocay, adentrándose por Huarangal hasta el Cerro Cañón. Y de ahí siguiendo el camino real de los llanos llego al poblado de San Pedro de Carabayllo.

 

Donde demoro 4 meses, describiendo y dibujando el plano del pueblo, la arquitectura de sus casas y su iglesia; siguiendo el camino que iba a Trujillo allego a Pueblo viejo y desde ahí a los sitios de “Copacabana” donde dibujo sus Huacas y la hermosa casa hacienda del mismo nombre, abajo por la carretera Panamericana Norte hasta Tambo Inca, de ahí ando hasta Puente Inca donde se regreso a su casa a descansar un buen tiempo.

 

Otro día continúo su exploración hora por el valle de Ancón desde el médano de Pasamayo hasta las colinas sur, describiendo y dibujando al paso la caleta de pescadores, sus vestigios prehispánicos, las antiguas casonas republicanas y sus hermosos paisajes naturales. Otro días exploro el litoral costero desde las Colinas de Ancón hasta la desembocadura del rió Chillón en el mar, visitando y registrando las ruinas que habían en esos territorios por entonces desolados y arenosos. Describiendo la flora y fauna local así como sus manantiales.

 

Desde el puente Chillón continuo su exploración rió arriba por la margen derecha hasta Puente Inca del que paso a la margen izquierda revisando y dibujando todo lo que vio hacia el oeste y dando una vuelta por los cerro de Animas y de Oquendo llego hasta el Cerro Pro, donde demoro un mes para dibujar sus ruinas y recuperar sus restos arqueológicos

 

Otro día visito los sitios que habían en la línea divisora de la cuenca del rió Chillón como las de  “Garagay”, “Aznapuquio”, “Cerro la Milla”, y “Pampas de Cueva” de donde regreso a Collique registrando al paso los sitios arqueológicos que habían en las llanuras de Año nuevo. Después de 16 años de exploraciones, obteniendo abundante material arqueológico e información histórica de lo que le contaban los viejos y antiguos peones y chacareros.

 

Como consecuencia del esfuerzo realizado durante muchos años, el año 1980 cayo gravemente enfermo y fue a parar al hospital de Collique donde convaleció durante 2 años, ahí conoció al profesor Arnulfo Medina Cruces quien también

estaba enfermo de los pulmones. Lapso en el cual aprovecho para recuperar numerosos restos arqueológicos que

aparecían en el “Cementerio Colli I”,  y en la explanada sur,  y dibujo la arquitectura del antiguo hospital de Collique.

 

Recuperado de su salud, antes de abandonar el hospital creo un proyecto denominado “Tisis / Ejercicio social” para obtener fondos para atender a sus compañeros de enfermedad. Prohibido de realizar trabajos forzados se dedico a ejercer su profesión de dibujante y técnico en cine trabajando en ONG, estudios cinematográficos e instituciones estatales.

 

Pasando a limpio sus numerosos informes escribió su historia “Los Colli del valle del rió Chillón” que el año 1989 dio a conocer a un grupo de profesores que causo conmoción por sus extraños y mágicos relatos.

 

Mas observando la expansión urbana que amenazaba los sitios arqueológicos y las áreas naturales, junto unas ideas y el 15 de Septiembre de 1990 dio a conocer su “PROYECTO COLLIQUE MONUMENTAL” el primer proyecto serio para defender, preservar y poner en valor el patrimonio cultural del valle del rió Chillón, mucho antes de que los arqueólogos e investigadores académicos se animaran a hacerlo. Dedicándose desde entonces a desarrollar los lineamientos de su proyecto mediante una serie de actividades como conferencias, exposiciones y visitas guiadas.

 

Entre estas: “Conferencias Magistrales acerca de los Colli”, “Patrimonio cultural en el valle del rió Chillón”, “Astrónomos pre incas en el valle del rió Chillón”, “Intercambios culturales por la quebrada de Collique”, “Comas / Estado de sitios” , “El complejo de Con Con”, “El Centro de la fertilidad de los Colli Luna”, “Allpa Coto Chacra”, “El caso de Tambo Inca”, “Centros alfareros en el valle del rió Chillón”, “La región Challan”, “Acerca del nombre del distrito de Ancón”, “El mito del dios Vichama una interpretación geográfica”, “Los Huachoc”, “El Santuario del dios Vichama”,  “Los geoglifos de Collique”, “Cerámica prehispánica en el valle del rió Chillón”, y otros temas.

 

El año 1995 descubrió Las “Shicras de Collique” que lo obligo a replantear sus escritos, y enterándose de los trabajos de la historiadora Maria Rostworowsqui de Diez Canseco fue a visitarla a su oficina en el Instituto de Estudios Peruanos  exponiéndole su historia, que le causo asombro. Y preguntándole de donde había obtenido esos datos, el investigador Niquin le dijo que lo había obtenido de una asimilación de la cosmovisión de los Yuncas, de su interpretación de lo mitos de los dioses “Vichama” y “Huallalo”, de un reconocimiento geográfico, y de su apreciación de la geopolítica imperante.

 

Otros días le explico que algunos de los escritos de su libro “Costa Prehispánica” estaban en error, y en otras acertaba en ubicarlas. La celebre historiadora le pidió que sus escritos lo enviara en un informe, y le apoyo dándole un dinero y facilidades para que ingresar a los archivos de la nación y a otros particulares. Desde entonces Niquin incluyo lo rescatable de la historia “El Señorío de Collique” de  Maria Rostworowski mejorando su propio material, y reafirmando la existencia de los Colli en el valle del que otros se negaban a reconocerlo.

 

Con la finalidad de rememorar las costumbres de las culturas costeñas prehispánicas del valle del rió Chillón y afirmar en las generaciones la identificación con su cultura nativa. recreo en base a su asimilación de la cosmovisión de los Yuncas la fiesta del “Colli Luna Raymi” (Fiesta de la gente muy oscura) para recordar a los Collis que murieron en el asalto a su sede fortificada, el “Yañca Raymi” (Fiesta del año solar de los Yuncas), el “Chaupi Yañca Raymi” (Fiesta del medio año solar de los Yuncas), “El Con Con Raymi” (Fiesta del dios Con), “Danshi” ( Danzas de la Luna) y otras.

 

Es autor de numerosos documentos y trabajos de investigación y de proyectos para reconstruir y poner en valor los sitios arqueológicos y las casas coloniales del valle, así como el diseño de espacios éticos en las ciudades. Creador del único museo que hay en el distrito de Comas, propulsor de su símbolo cultural, y de un nuevo escudo que represente su legado histórico.

 

Durante más de 21 años ha venido defendiendo los sitios arqueológicos, los lugares históricos y áreas naturales del valle del rió Chillón presentando propuestas para su defensa y puestas en valor. 

 

Aunado a su trabajo como guía local y de mantener contacto con docentes de todos los colegios. Enrique Niquin Castillo investigador de historia autodidacta a la edad de 61 años por su esfuerzo, persistencia y talento se ha ganado el aprecio, respeto y admiración de las profesoras y dirigentes más sensatos, de los escolares, vecinos, agrupaciones culturales, artistas, estudiantes universitarios, arqueólogos e historiadores y pobladores del valle del rio Chillón.

 

 

PROYECTO COLLIQUE MONUMENTAL   /  15 Setiembre 1990 – 15 septiembre 2011

Pasaje Libertad, Lote 5,  Mza LL,  3ra Zona Collique – Comas

http://elcomercio.pe/edicionimpresa/html/2008-01-15/el-idolo-collique.html

 

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