lunes, 30 de mayo de 2011

Sonría, por favor...y todo nos irá mejor

Descripción: http://www.religionenlibertad.com/imagenes/sp.gif

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                Andamos escasos de alegría. Este ajetreo de vida nos contagia a casi todos un proceso severo de ansiedad. Unos porque les falta trabajo, otros porque no les llega el dinero a fin de mes, otros porque andan indignados por el panorama que contempla cada día nada más levantarse, muchos porque les falta salud, a bastantes porque están vacíos en su interior y no encuentran sentido a la vida, a un número no pequeño porque les falta fe y no ven más allá de sus narices…

                Y, sin embargo, la alegría, la auténtica alegría, es imprescindible, yo diría que una medicina de urgencia, de por vida. Pero tiene su secreto. La alegría de la que hablo no tiene mucho que ver con la carcajada, o la euforia provocada. Dice Tagore: Buscas la alegría en torno a ti y en el mundo. ¿No sabes que sólo nace en el fondo del corazón?

                La alegría tiene su secreto. Brota, como planta de primavera, en el alma serena y con la conciencia en paz. Yo diría más: brota espontanea cuando acogemos la Palabra de Dios. La Virgen María rompió a cantar ese himno a la alegría que es el Magníficat. Ella había acogido el Verbo de Dios que se hizo carne en su seno cuando pronunció el SI decisivo para la humanidad.

                Los samaritanos acogieron la Palabra de Dios que les exponían los Apóstoles y, dice los Hechos de los Apóstoles, que se llenaron de gran alegría. Comentando este texto Benedicto XVI decía el domingo en su alocución del Regina Coeli: “Es posible que la humanidad conozca la verdadera alegría, porque allí donde llega el Evangelio florece la vida; como un terreno árido que irrigado por la lluvia, de inmediato reverdece… También hoy la vocación de la Iglesia es la evangelización: ya sea hacia las naciones que no han sido todavía irrigadas por el agua viva del Evangelio; ya sea hacia aquellas que a pesar de tener antiguas raíces cristianas, tienen necesidad de una nueva linfa para llevar nuevos frutos, y redescubrir la belleza y la alegría de la fe… que los hombres reencuentren la alegría de vivir como hijos de Dios”.

                Y la Virgen María es causa de nuestra alegría. Por eso me gusta contemplar la imagen de La Virgen de la Sonrisa. Que ella haga el milagro de hacer posible que el mundo ría, aunque nos cueste. Lo necesitamos.

 

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ATRIO PAULINO 2011: "LA ORACIÓN DEL CORAZÓN ANTE LA REALIDAD PERUANA"

Estimados señores:

 

Mediante la presente me dirijo a Uds., para  hacerles llegar mis más cordiales saludos.  Como todos los meses  la Asociaciòn Hijas de San Pablo "Hermanas Paulinas", invita a Ud. al Tercer Atrio Paulino a realizarse el día viernes, 03 de Junio del presente año desde las 06:00 a 8:00 pm. en nuestra Librería de San Isidro, ubicada en la Av. Victor Andrés Belaúnde 121 - 129  (frente de la Iglesia Virgen del Pilar). La entrada es libre.

 

De antemano agradecemos su participación.

 

Atentamente,

 

 

 

Hna. Rafaela Zanolli

Asociación Hijas de San Pablo

Hermanas Paulinas

 

 

 

Adjunto:

- Afiche del Atrio Paulino

- Por favor confirmar su asistencia al correo libreriasisidro@paulinas.org.pe   o al teléfono: 222-2831.

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Presentado el Diccionario Biográfico Español por los Reyes de España

Los reyes han presidido hoy en la Real Academia de la Historia de Madrid la presentación del Diccionario Biográfico Español. En concreto, Don Juan Carlos y Doña Sofía han recibido sus primeros 25 tomos, que se completarán a principios de 2012, hasta alcanzar un total de 50 volúmenes.

En 1735 se creó la Real Academia de la Historia y desde ese mismo momento se propuso comenzar a trabajar en un Diccionario histórico-crítico de España con varias secciones o materias: geografía, origen de España, sucesión e historia de sus reyes, costumbres, leyes, rentas reales, comercio, "varones ilustres" y otras más que permitieran compendiar todo el saber sobre el pasado. En 1999, la Real Academia de la Historia firmó un convenio con el Ministerio de Educación con objeto de formar el Diccionario en un plazo de ocho años.

Obra ciclópea

El Diccionario Biográfico Español incluye unas 40.000 biografías de personajes destacados en todos los ámbitos del desarrollo humano y en todas las épocas de la historia hispana, desde la antigüedad más remota en que se tiene constancia de personajes hasta la actualidad, comprendiendo los territorios de ultramar y los transpirenaicos que formaron lo que suele denominarse la Monarquía Hispánica.

Además, se cuenta con una base de datos electrónica capaz de almacenar y editar toda la información que reúne el equipo de documentalistas que integran el Centro de Estudios Biográficos de la Real Academia de la Historia, y que se va sistematizando de acuerdo con la Planta del Diccionario Biográfico Español, en la que se fijan las normas que permiten organizar, disponer y presentar los materiales.

Centro de Estudios Biográficos

Una vez finalizado el proyecto del Diccionario Biográfico Español, la Real Academia de la Historia ha constituido en el entorno digital el Centro de Estudios Biográficos, que tiene el objetivo principal de crear una red cultural y social en torno a contenidos de tipo histórico-biográfico vinculados con todos los territorios que han formado parte, a lo largo de la historia, de la Administración española.

No solo se mantiene de ese modo la red de instituciones y personas que han participado en el proyecto del Diccionario, sino que podrá ampliarse a todos los ciudadanos que tendrán la opción de acceder a contenidos culturales en línea, al tiempo que podrán contribuir a la mejora del proyecto a través de sus comentarios y aportaciones, generando una sindicación de contenidos.

Búsqueda sencilla

La primera aportación del Centro es la publicación electrónica de los datos biográficos mínimos de los más de 40.000 personajes que se incluyen en la primera edición del Diccionario Biográfico Español. De cada uno de ellos se aportan sus lugares, ámbitos geográficos y fechas de nacimiento y muerte, así como los ámbitos disciplinares en que destacaron.

Además de la localización alfabética, se permite una búsqueda por la etiqueta que explota tanto el nombre y los apellidos como los seudónimos, sobrenombres o títulos nobiliarios por los que el personaje pueda ser conocido. Desde cada una de estas entradas secundarias se remite a la principal, cuyos datos se pueden exportar en formato de texto.

La información que ahora se ofrece es, en muchos casos, resultado de investigaciones que han permitido precisar algunos datos por vez primera.


Anhelado proyecto

El 23 de mayo de 1735 fueron aprobadas las constituciones de la que habría de ser Real Academia de la Historia, al aprobar Felipe V los estatutos el 18 de abril de 1738. A los pocos días de formar las constituciones, don Agustín de Montiano y Luyando propuso que se comenzara a trabajar en un Diccionario histórico-crítico de España y, tras los cambios de opinión sobre ello, se acordó que se le dedicara todo el tiempo disponible.

Querían los académicos, con el diccionario, desterrar "las ficciones de las fábulas" y que, a los acontecimientos, se les diera "la más exacta cronología", con las "necesarias noticias geográficas antiguas y modernas". Los académicos, según la propuesta hecha por Montiano en 1735, formaron un plan, en el que se contemplaron varias secciones o materias: geografía, origen de España, sucesión e historia de sus reyes, costumbres, leyes, rentas reales, comercio, varones ilustres y otras más que permitieran compendiar todo el saber sobre el pasado, después de someterlo a revisión científica, para separar lo cierto de lo falso.

Así, los académicos pensaban contribuir a que se desterrasen "las fábulas introducidas por la ignorancia o por la malicia". Con el tiempo, los académicos se dedicaron a la formación de un diccionario geográfico de España, en el que puso gran empeño don Pedro Rodríguez Campomanes mientras fue director, entre 1764 y 1797.

Aunque fue copiosísima la información reunida sobre la geografía de España, solo se publicaron dos tomos, en 1802, correspondientes a las tres provincias vascongadas y a Navarra. A la vista de los materiales reunidos, y con lo que resulta de los dos tomos publicados, puede inferirse que, en pocos años, los académicos hubieran podido completar y publicar el Diccionario geográfico de España. Con los medios disponibles –poco dinero, plumas de ave para escribir y correo lento– no fue posible terminar el deseado Diccionario geográfico. No obstante, los trabajos de la Academia facilitaron la publicación posterior de los famosos diccionarios de Miñano y de Madoz.

La vieja aspiración de la Academia en lo correspondiente a los que en el siglo XVIII llamaban "varones ilustres" se concreta ahora en el Diccionario biográfico hispano.


Más información

* Base de datos del Centro de Estudios Biográficos<http://www.rah.es:8888/ArchiDocWeb-RAH>
* Ayuda<http://www.rah.es/pdf/Ayuda_Base_de_datos-CEB.pdf>

Diccionario Biográfico Español<http://jabenito.blogspot.com/2009/01/diccionario-biografico-espanol.html>
Mi granito de arena ha sido preparar diez semblanzas peruanas. Es cuestión de darle un clic a Base de datos del Centro de Estudios Biográficos<http://www2.rah.es:8888/ArchiDocWeb-RAH> y aparecerán los millones de datos. ¡Felicitaciones a la Real Academia de la Historia por trabajo tan monumental!
Andrés de Zabala
Antonio de Zuloaga
Diego Ruiz Ortiz
Gonzalo de la Maza
José Antonio. Gutierrez Zevallos
José García de Santiago
Juan Domingo González
Luis de Quiñones
Pedro Antonio Barroeta
Pedro de Santa María
Pedro de Villagómez
Rodrigo Pérez Fernández
Sebastian de Antuñano

http://www.hoyesarte.com/libros/9929-los-reyes-presentan-el-diccionario-biografico-espanol.html


Universidad Catolica Sedes Sapientiae

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viernes, 27 de mayo de 2011

MURAL DE PERÚ EN HOMENAJE A JUAN PABLO II POR SU VISITA A PERÚ


MURAL EN HOMENAJE AL PAPA JUAN PABLO II EN CAMPO MARTE
He tenido la suerte de entrevistar en PAX TV al diseñador y coordinador EL ARQUITECTO CÉSAR DÍAZ GONZÁLEZ, quien tuvo la generosidad de facilitarme el texto que sustenta los mosaicos en los que colaboraron varias empresas y alrededor de cinco mil jóvenes. Les comparto algunos murales y sus textos. Las fotos las ha tomado Iván Torres, de CEPAC

ZONA DE LOS ESCUDOS
Contiene la fecha del año de la Visita del Papa: 1985 y el título del Mural: "Homenaje al Papa Juan Pablo II".
Además están los Escudos del Vaticano, del Perú y el lema "Totus Tuus” con el Escudo del Papa.

AREQUIPA
Autor del Boceto: Álvaro Núñez Rebaza
Una alegoría que toma como tema central la figura de Melgar, prototipo del hombre arequipeño, tanto en el aspecto revolucionario como en el artístico.
La figura emerge en un rombo dividido horizontalmente en dos partes: la superior está formada por rayos de luz que iluminan al héroe y se -prolonga al extremo derecho del mural hasta la torre de sillar de una Iglesia arequipeña símbolo del cristianismo; la parte inferior está ¬formada por surcos de tierra que se proyectan hacia el extremo izquierdo y llegan al volcán Misti, símbolo telúrico de la Ciudad.

CALLAO
Autor del Boceto: Borkas
El motivo es marino, aves guaneras, lobos marinos y gaviotas. Se dibuja también la silueta de algunas naves, hacia un lado la bahía y vi¬viendas del puerto.


LIMA
Autor del Boceto: Octavio Santa Cruz
Una serie de personajes dibujan su silueta teniendo como fondo el Cerro San Cristóbal. Portan velas representando la multitudinaria -procesión del Señor de los Milagros. Al centro destaca el Escudo de la Ciudad y en la cúspide la enorme cruz que ilumina de noche el cielo limeño.
Se encuentran también, las siluetas de los Santos Peruanos: Rosa de Lima, Toribio de Mogrovejo, Francisco Solano, Juan Masías, Francis¬co del Castillo y Martín de Porras. En la parte inferior un grupo de limeños dan inicio a una fiesta o "jarana".
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Irene McCormack mártir en Perú, 20 años después

20 años del asesinato de una misionera australiana Irene McCormack en Perú

OMPRESS-PERÚ (27-5-11) El pasado 21 de mayo se cumplían 20 años de la trágica muerte de la misionera australiana en Perú, Irene McCormack, Hermana de San José del Sagrado Corazón, la congregación fundada por la primera santa australiana Mary MacKillop, canonizada en octubre de 2010 por el Papa Benedicto XVI.

Las Hermanas de San José llegaron a Perú en 1981 para vivir entre los pobres de la capital, Lima. En 1989 la hermana Irene y su compañera Dorothy Stevenson se trasladaron a un pueblecito de 500 habitantes llamado Huasahuasi, en los Andes. Era un periodo muy difícil y trágico en Perú, con una insurrección violenta del grupo terrorista comunista “Sendero Luminoso”.

Este grupo lanzó una advertencia a los sacerdotes y religiosas que tuvieron que abandonar en diciembre de 1990 Huasahuasi. Sin embargo, las hermanas volvieron en enero porque estaban convencidas de que la Iglesia no debía abandonar al pueblo en necesidad. Sin un sacerdote residente, las hermanas continuaron sirviendo a la gente, encargándose de los servicios litúrgicos, la enseñanza y aportando alimentos a la población.

En la noche del 21 de mayo de 1991, un grupo armado de Sendero Luminoso entró en la aldea. Cuatro hombres fueron sacados de sus casas y llevados a la plaza del pueblo. La guerrilla también fue al convento, donde Sor Irene estaba sola, ya que la hermana Dorothy estaba recibiendo tratamiento médico en Lima. Amenazaron con volar la puerta si no salía. Ella salió y fue llevada también a la plaza.

Tras la pantomima de un juicio en el que acusaron a la hermana de ser una agente yanqui y, a pesar de que casi toda la población intentó salvarla diciendo que siempre había estado al lado de los más desfavorecidos, la obligaron a ella y a los otros cuatro detenidos a tumbarse boca abajo en medio de la plaza. La hermana Irene fue la primera en ser ejecutada, un tiro en la cabeza, disparado por una niña soldado. Fue enterrada en el cementerio de Huasahuasi, en un nicho donado por un feligrés.

En los 20 años transcurridos desde su muerte, el nombre de la hermana Irene McCormack se ha asociado a muchas obras, entre ellas una universidad en Perth que lleva su nombre. En Perú, donde continúan con su misión sus hermanas australianas, neozelandesas y peruanas de congregación, el aniversario de su muerte se celebra cada año con una semana dedicada a los derechos humanos

 

(De mi libro “Peruanos ejemplares”: Irene McCormamack

Natural de Perth (Australia), miembro de la Congregación de San José del Sagrado Corazón, llegó al Perú en 1987. Trabajó en el barrio “El Pacífico” del distrito de Los Olivos, donde se inció en el trabjao de Catequesis Familiar y luego en Huasa-Huasi, a 40 kilómetros de Tarma, Junín. Allí se preocupó por los estudios y la recreación de los niños y jóvenes, haciéndose cargo de la liturgia. Trabajaba con las mujeres organizando un centro de Cáritas que servía a 30 caseríos de los alrededores. Gracias a la creación de un taller de confección de tela de balleta aseguró el ingreso económico y el bienestar de numerosas familias. Las faenas comunales y una olla común semanal enriquecían la solidaridad del pueblo.

Cuando los senderistas reunieron a la fuerza a la población de Huasa-Huasi y practicaron el “juicio popular” a Irene y cuatro miembros de la comunidad, una voz pidió que “no la maten, ella no ha hecho nada”; sin embargo cayó abatida por la descarga de la metralla. Era un 21 de mayo de 1991. Tenía 52 años y 35 de vida religiosa.

 

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martes, 24 de mayo de 2011

Presentación del libro "Catálogo Cofradías del Archivo de Huacho" (1609-1937), de Melecio Tineo Morón. Viernes, 6 p.m.


 Presentación del libro "Catálogo de la serie documental de Cofradías del Archivo del Obispado de Huacho" (1609-1937), de Melecio Tineo Morón



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¡Todo lo puedo en Aquél que me conforta!

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PRESENTACIÓN EN AREQUIPA DEL LIBRO BEATO JUAN PABLO II, UN PONTIFICADO ENTRE DOS MILENIOS

Exponentes:   Dr. Eusebio Quirós Paz Soldán, comentarista. Dr. José Antonio Benito, autor.     Día Sábado 28 de Mayo,  16:30 horas. Lugar: Teatrín Auditorio Municipal Plaza de Armas – Arequipa   Entrada Libre   http://jabenito.blogspot.com/2011/05/la-ucss-presenta-un-libro-sobre-el.html.

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lunes, 23 de mayo de 2011

VISITAMOS "EL RESPIRO", COMPLEJO ARQUEOLÓGICO DE LIMA NORTE

Guiados por el Profesor Santiago Tácunan, director del programa “Defensores Universitarios del Patrimonio Cultural”, y en compañía de nuestra profesora visitante Teresa Cañedo, de la Universidad de Alcalá, visitamos  el complejo arqueológico “El Respiro”, el pasado 15 de mayo; se ubica en Puente Piedra, en la margen izquierda del río Chillón y cerca al puquio de San Diego. Veinte alumnos de la propia Universidad –integrantes del programa- le dieron el tono entusiasta y sorprendente. ¡Qué tesoro oculto! Algunos de los jóvenes vivían al lado del complejo y desconocían su valor. Varios pobladores han ocupado parte del complejo. Varias familias emplean el puquio de San Diego como piscina y como lavandería.

Horizontes dilatados, a la vera del Chillón, el complejo tiene evidencias arqueológicas (textiles, óseas, pétreas) a flor de piel. Su belleza imponente se une con el descuido más cruel por parte de autoridades y vecinos, tal como pueden apreciar por las pintadas y testimonios de huaqueos.

Les comparto los datos históricos de los apuntes del profesor Santiago Tácunan y les invito a conocerlo. Ojalá podamos unirnos todas las instituciones para salvar esta reliquia preincaica.

 

Datos históricos

La antigüedad de este complejo urbanístico, administrativo y militar, corresponde al periodo del Intermedio Tardío o Segundo Desarrollo Regional (1000 d. C.), aunque recientes estudios refieren una antigüedad aun mayor (Intermedio Temprano o Primer Desarrollo Regional (200 – 650 d.C.). El lugar también ha sido utilizado como espacio funerario durante la ocupación Inca del valle del Chillón, al menos así lo evidencian los innumerables fardos dispersos por el lugar.

El complejo arqueológico posee paredes de adobe de más de cinco metros de alto, construido con barro y elaborados en forma trapezoidal, una típica construcción andina antisísmica. Un detalle importante es la presencia de fríjol en la mezcla utilizada para la construcción de las paredes, la misma que junto al barro, cascajos de piedra, pedazos de arcilla, grama seca y clara de huevo de las aves guaneras, dotaban a la edificación de una alta resistencia y durabilidad.

No se sabe con exactitud porque utilizaron abundante fríjol para construir las paredes, aunque al parecer, fue una costumbre muy utilizada a lo largo del valle del Chillón durante esta época y en tiempos de los Incas. Una evidencia de esta afirmación la podemos encontrar en las paredes de Tambo Inga, las Murallas de Tungasuca, Huaca Con Con, etc.

La elección de la zona ocupada por el complejo “El Respiro” debió estar a cargo de personas muy especializadas en este tipo de labores, pues evidencian características fundamentales para la construcción de obras arquitectónicas, como por ejemplo:

- Está ubicado en la parte baja de unos contrafuertes rocosos que le brindan una barrera natural ante las inclemencias del tiempo (viento y neblina) en épocas de invierno limeño.

- La distancia entre el litoral y el recinto arqueológico, es de aproximadamente tres kilómetros y medio, una distancia relativamente cercana para el traslado de productos marinos que intercambiaban con pobladores alojados en la costa.

- La zona esta abastecida de agua de río para las labores agrícolas, pero también para el consumo humano por medio de un puquial que hasta el día de hoy subsiste a pocos metros del recinto.

- La composición orgánica del suelo es bastante compleja y apta para el desarrollo de la agricultura.

- Su estratégico lugar permitió el control de los intercambios económicos y culturales entre la población de la costa y la sierra de Lima.

 

Para llegar al Complejo Arqueológico “El Respiro” partiendo desde Los Olivos, se debe recorrer en dirección norte-sur más de veinte minutos por las principales avenidas de esta parte de la ciudad (Panamericana Norte, Av. Cordialidad, Malecón del Río y San Diego de Alcalá) hasta finalmente llegar al Asentamiento Humano “Nueva Esperanza”, ubicado en el distrio de Puente Piedra. Para llegar a él debíamos antes cruzar el río Chillón por medio de un pequeño puente para finalmente llegar a nuestro destino.

         Luego de cinco minutos de camino llegamos al complejo arqueológico, luego de reconocer los cimientos del antiguo Puente Inca (destruido en 1998), las caprichosas formaciones rocosas (en donde existen moluscos, crustáceos y algas marinas petrificadas) y finalmente el puquio de San Diego. En este último lugar encontramos a una veintena de familias que utilizaban el agua para lavar ropa.

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JUAN PALAFOX Y MENDOZA

VIRREY, ARZOBISPO Y SANTO: Juan Palafox y Mendoza

Este cinco de junio se ha proclamado beato a una de las personalidades más polifacéticas de los españoles en América: asceta, pastor, jurista, político, escritor, defensor del indio y del clero secular, promotor del arte sacro, bibliófilo, santo. También extraña: hijo natural de una viuda que después será carmelita, se ganó la animadversión de los jesuitas que le acusaron al propio Vaticano y lograron que le depusieran del gran arzobispado de Puebla al pequeño de Burgo de Osma. Lo fue todo en México, y al mismo tiempo: virrey, arzobispo, gobernador, capitán general, juez…Nunca pensó que le aplicarían su consejo que "las personas se han de buscar para los puestos y no los puestos para las personas, mirando qué sujeto conviene a aquel reino, no qué reino le conviene a aquel sujeto"; de hecho, en la Corte de Madrid, replicó a su primo el Marqués de las Torres: "Marqués mío, no te asombre/ ría y llore, cuando veo/ tantos hombres sin empleo, /tantos empleos sin hombre".

VIDA PLENA

Juan de Palafox y Mendoza fue hijo natural, fruto de una relación ocasional del marqués Jaime de Palafox y Rebolledo (1560-1625 con Ana de Casanate y Espés. (1570-1638), una viuda noble con dos hijas v que desde 1602 sería carmelita descalza ejemplar en Tarazona y Zaragoza.

Nació un 24 de junio de 1600 en el pueblo navarro de Fitero. Y, como nuevo Moisés, fue abandonado de inmediato al aire libre en una cesta, ya de anochecida una criada tomó al niño y se dirigió al río, con intención de arrojarlo al agua. Pedro Navarro paseaba providencialmente por allí, sospechó  y al ver al bebé vivo, se lo llevó a su casa y lo crió durante nueve años. Pasado el tiempo, tanto la madre como el padre del pequeño acudirán en su ayuda, con discretos socorros. En 1609, el padre reconoció al hijo. Trasladado Juan a Ariza, ese mismo año el Obispo de Tarazona –Don Diego de Yepes, confesor de Santa Teresa de Jesús y de Felipe II– le confirió la prima tonsura. De 1610 a 1615 residirá en el seminario de San Gaudioso de Tarazona, mientras realiza estudios en el vecino colegio de la Compañía de Jesús. Frecuentará después las Universidades de Huesca, de Alcalá y, desde 1617, de Salamanca, donde en abril de 1620 alcanzará el grado de bachiller en Cánones.

Acabados los estudios, recibe de su padre el encargo de gobernar el marquesado de Ariza, y en 1625, muerto su padre, Juan de Palafox asume la tutoría de sus tres hermanastros. Meses después acude con Francisco –tercer Marqués de Ariza– a las Cortes de Aragón, convocadas por Felipe IV. Allí descubre su valía el Conde-Duque de Olivares y le propone irse a Madrid: será fiscal del Consejo de Guerra (y sus hermanos, meninos de la Reina). Afirma Palafox en sus Confesiones que, después de dejar Salamanca, «se dio a todo género de vicios, de entretenimientos y desenfrenamiento de pasiones... de suerte que llegó un año a no cumplir con la Iglesia». Llegado a Madrid, dejó los hábitos clericales y a punto estuvo de contraer matrimonio. Todo cambió en 1628. Una grave enfermedad de su hermana Lucrecia y la muerte sucesiva de dos grandes personajes le hicieron exclamar: «Mira en qué paran los deseos humanos, ambiciosos y mundanos». La conversión fue radical. Junto a la oración y a la frecuencia de sacramentos, se impuso una durísima Regla de penitencia voluntaria, que seguirá el resto de su vida: dormir en tabla, levantarse a las tres de la madrugada, ayunos rigurosos, ásperas disciplinas y varios cilicios diarios..., «todo con el consejo de su confesor –dice–, a quien estaba muy obediente y sujeto». Y todo mientras, con infatigable vigor, acometía su trabajo cotidiano. En abril de 1629 es ordenado sacerdote, tras recibir una a una las Órdenes previas. En 1633, Palafox obtiene en Sigüenza los grados de Licenciado y Doctor.

ARZOBISPO DE PUEBLA, VIRREY DE NUEVA ESPAÑA

Entre tanto, su carrera política prosigue brillantemente, con sucesivos honores y nombramientos, hasta ser preconizado Obispo de Puebla de los Ángeles y nombrado Visitador General de los reinos y tribunales de Nueva España, sin dejar por ello de pertenecer al Consejo de Indias. En México vivirá nueve años, en los que su ingente capacidad de trabajo y su prudencia de gobierno abordarán espinosos asuntos políticos y eclesiásticos.  Allí le tocará actuar como visitador y como Virrey durante medio año hasta la entrada de su deseado sucesor. En 1647 comenzó lo que Sor Cristina de la Cruz Arteaga –su gran biógrafa-califica como «la más grave contienda de las que sostuvo en Nueva España", la que tuvo con los Jesuitas, quienes al confesar y predicar sin pedir licencias, provocó un tortuoso litigio, que le llevó a ser excomulgado por unos jueces usurpadores y, ante el grave peligro para su vida, hubo de esconderse cinco meses en una casa de campo.

La labor en Puebla del Obispo Palafox resulta colosal. Visitó en mula el inmenso territorio, del Atlántico al Pacífico, hasta el último rincón. Ordenó por completo la diócesis, estableciendo prefecturas para su mejor gobierno. Logró la reformación del clero secular y regular y de los conventos de monjas. Escribió numerosas pastorales, extensas y didácticas, aparte de muchos libros, entre ellos El pastor de Nochebuena. Se volcó en tareas educativas, para la elevación cultural y social de todos. Entre otros, erigió los Colegios de San Pedro –para indios– y de San Pablo –para jóvenes sacerdotes– que, junto con el de San Juan, conformaron el Seminario Palafoxiano, al que legó la espléndida Biblioteca Palafoxiana, admirable todavía hoy. Levantó en la diócesis al menos 44 templos, muchas ermitas y más de cien retablos, además de notables edificios en la ciudad de Puebla (que también le debe parte del trazado de su casco histórico). Y todo ello mientras afrontaba importantes cargos civiles, proseguía su intensa vida de oración y de penitencia, y empeñaba hasta el último céntimo en los necesitados. Obra emblemática de su paso por Puebla es la magnífica catedral de cinco naves. Trazada por Juan de Herrera hacia 1550, en 1640 llevaba veinte años abandonada y sus muros apenas llegaban a la mitad de los sillares. Palafox reanudó las obras, dando trabajo a más de 1.500 obreros. Para ello, aportó dinero de su peculio, recabó ayuda económica y dejó en buenas manos la administración. Se esmeró también, con gran sentido artístico, en el ornato del templo. El 18 de abril de 1649 pudo al fin consagrarlo.

Una campaña en su contra le llevó a ser destituido del arzobispado. Sin embargo, le tenían tal devoción que en 1653, para evitar el peligro de un culto indebido por parte de los indios, la Inquisición mandó retirar los retratos de Palafox, ¡sólo en Puebla se recogieron más de seis mil!

El Rey Felipe IV le recibió en Madrid «con agrado más que ordinario», aunque pasó casi cuatro años relegado en la Corte. Aprovecha el tiempo escribiendo grandes libros como De la naturaleza y virtudes de los indios. En junio de 1653, el Rey lo preconiza por sorpresa Obispo de Osma, en la que toma posesión el 7 de marzo de 1654. En los cinco años de vida que le quedan dejará un rastro imperecedero: elevará notablemente el nivel espiritual de la diócesis –comenzando por el cabildo, donde instauró con tacto el rezo diario del Rosario–; dará ejemplo constante de ascetismo; será generoso hasta el extremo con los pobres, y escribirá numerosas pastorales y varios libros más, entre ellos sus Confesiones autobiográficas. También redactará valiosos informes: uno de ellos, a propósito de un litigio sobre la inmunidad eclesiástica, servirá de pauta de actuación a todos los obispos españoles. En 1653 escribe el prólogo a la primera biografía de Santo Toribio, la escrita por A. León Pinelo del que destacará su "excelente celo del bien de las almas; su fervor, para seguirlas, buscarlas y llevarlas a Dios, heroicos; la pureza de su vida y costumbre, admirable; la grandeza de ánimo y la paciencia en las mortificaciones y persecuciones, que acompaña frecuentemente nuestro estado, rarísima el tenor de su constante virtud y ejemplo, desde el principio al fin de la vida, igualísimo" En junio de 1659, a poco de terminar su tercera visita pastoral a la diócesis, Palafox cae enfermo. Austero y penitente hasta el fin, no consiente en mudarse a mejor cama. Fallecerá santamente el 1 de octubre en El Burgo de Osma, sin poder legar a sus deudos más que los pocos objetos imprescindibles que le quedaban.
La fama de santidad, de la que Palafox gozó ya en vida, se tradujo a su muerte en una pronta solicitud popular de beatificación. Tan insistente que sólo siete años después, en 1666, se inició el proceso canónico en Osuna, y en 1688 en Puebla de los Ángeles.

La capilla del Venerable Palafox, erigida a fines del siglo XVIII, es una de las reliquias de la catedral de El Burgo de Osma. Data de 1772, cuando su beatificación parecía inminente, puesto que el propio Papa Clemente XIV había sido ponente en la Congregación antepreparatoria sobre la heroicidad de las virtudes del Venerable. Para los gastos de construcción, Carlos III aportó de su peculio mil doblones de oro. El mismo Rey regaló la gran estatua de mármol de Carrara de la Inmaculada Concepción –devoción predilecta de Don Juan de Palafox–, que preside la capilla y a quien finalmente se dedicó. A los pies de esa imagen reposan desde 1973, casi anónimamente, los restos del Venerable.

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sábado, 21 de mayo de 2011

UN PUENTE ESPACIAL ENTRE EL PONTÍFICE BENEDICTO XVI Y LOS ASTRONAUTAS

Conversación del papa con los astronautas de la Estación Espacial
Transcripción de la histórica conexión por satélite

CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 21 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- Publicamos la
transcripción de la conversación que mantuvo este sábado Benedicto XVI con
la tripulación de la Estación Espacial Internacional, con motivo de la
última misión de la nave Endeavour.


Gracias a una conexión por satélite, el papa, que se encontraba en la Sala
Foconi del Palacio Apostólico Vaticano, pudo ver a los astronautas en una
pantalla de televisión, mientas que la Estación Espacial sólo recibió el
audio de sus palabras.


La conexión duró veinte minutos y comenzó con unas breves palabras del
coronel Thomas Reiter, director de los vuelos humanos y operaciones de la
Agencia Espacial Europea, que se encontraba en el Vaticano, de los miembros
de la tripulación, y de la NASA para verificar el funcionamiento técnico.


--Benedicto XVI: Queridos astronautas: estoy muy contento de tener esta
oportunidad extraordinaria para conversar con vosotros durante vuestra
misión. Me siento sumamente agradecido al poder hablar de este modo con
todos vosotros, dado que los miembros de ambas tripulaciones están
presentes en la estación espacial en este momento.


La humanidad experimenta un período de progreso sumamente rápido en el
campo del conocimiento científico y de las aplicaciones técnicas. En cierto
sentido, vosotros sois nuestros representantes, pues encabezáis la
exploración de la humanidad de nuevos espacios y posibilidades para nuestro
futuro, superando las limitaciones de nuestra vida cotidiana.


Todos admiramos vuestra valentía, así como la disciplina y el compromiso
con el que os habéis preparado para esta misión. Estamos convencidos de que
os inspiran nobles ideales y de que buscáis poner los resultados de vuestra
investigación y logros a disposición de toda la humanidad al servicio del
bien común,


Esta conversación me da la oportunidad de expresaros mi propia admiración y
aprecio a vosotros y a todos los que colaboran para hacer que vuestra
misión sea posible, y para manifestaros mi aliento de todo corazón para que
la concluyáis con seguridad y éxito.


Pero esto es una conversación, de modo que yo no debo ser el único que
habla. Tengo curiosidad por escuchar lo que queréis decir sobre vuestras
experiencias y reflexiones. Si os parece bien, quisiera proponeros que
presentéis algunas preguntas.


Primera pregunta


Desde la estación espacial, vosotros tenéis una visión muy diferente de la
Tierra. Sobrevoláis diferentes continentes y varias naciones al día. Creo
que debe ser obvio para vosotros que todos vivimos en una Tierra y cómo es
absurdo el que nos peleemos y matemos entre nosotros. Sé que la esposa de
Mark Kelly ha sido víctima de un serio ataque y espero que su salud siga
mejorándose. Cuando uno contempla la tierra desde arriba, ¿os habéis
preguntado cómo viven aquí abajo las naciones y las personas o cómo la
ciencia puede contribuir a la causa de la paz?


--Mark Kelly (Estados Unidos): Gracias por sus amables palabras, Santidad,
y gracias por haberse acordado de mi mujer, Gabby. Es una pregunta muy
buena: sobrevolamos casi todo el mundo y no puedes ver las fronteras, pero
al mismo tiempo nos damos cuenta de que la gente se pelea y hay mucha
violencia en este mundo y esto es verdaderamente una desgracia. En general,
la gente se pelea por muchas razones. Como hemos visto ahora en Oriente
Medio, en ocasiones es por democracia en ciertas áreas, pero en general la
gente se pelea por los recursos. Esto es interesante desde el espacio. En
la tierra la gente se pelea por la energía; en el espacio utilizamos la
energía solar y en la estación espacial tenemos pilas de combustible. La
ciencia y la tecnología que hemos aplicado en la estación espacial para
desarrollar la energía solar nos da prácticamente una cantidad ilimitada de
energía. Y si algunas de estas tecnologías pudieran adaptarse más a la
Tierra, quizá podríamos reducir en algo esa violencia.


Segunda pregunta


--Benedicto XVI: Uno de los temas que abordo con frecuencia en mis
discursos es el la responsabilidad que todos tenemos ante el futuro de
nuestro planeta. Recuerdo los serios riesgos que afronta el ambiente y la
supervivencia de las futuras generaciones. Los científicos nos dicen que
debemos tener cuidado y que desde el punto de vista ético tenemos que
educar nuestras conciencias.


Desde vuestro extraordinario observatorio, ¿cómo veis la situación en la
tierra? ¿Veis signos o fenómenos por los que tenemos que prestar más
atención?


--Ron Garan (Estados Unidos): Santidad, es un gran honor conversar con
usted y usted tiene razón: desde aquí contamos realmente con un
extraordinario observatorio. Por una parte, podemos ver cómo es
inenarrablemente bello el planeta que se nos ha dado; pero por otro lado,
podemos ver con claridad lo frágil que es. Basta pensar en la atmósfera,
por ejemplo, vista desde el espacio, la atmósfera es tan fina como una hoja
de papel, y pensar que esta cobertura delgada como el papel es todo lo que
separa a todo ser viviente del vacío del espacio, todo lo que nos protege,
es realmente un pensamiento serio. Para nosotros es increíble ver la Tierra
suspendida en la oscuridad del espacio y pensar que todos estamos juntos en
esto, cabalgando este hermoso y frágil oasis del universo. Nos llena de
enorme alegría pensar que todos los que estamos abordo de esta increíble
estación orbital, que fue construida por muchas naciones de nuestra alianza
internacional, hemos alcanzado este enorme logro en órbita. Usted
comprenderá que esto muestra cómo trabajando juntos y con cooperación
podemos superar muchos de los problemas que afrontamos en nuestro planeta,
podemos resolver muchos de los desafíos que afrontan los habitantes de
nuestro planeta. Es realmente un maravilloso lugar para vivir y trabajar, y
es un maravilloso mirador de nuestra bella Tierra.


Tercera pregunta


--Benedicto XVI: La experiencia que estáis viviendo en este momento es
extraordinaria y muy importante, aunque tengáis que regresar a la Tierra
como el resto de todos nosotros.


Cuando regresaréis, seréis sumamente admirados y tratados como héroes que
hablan y actúan con autoridad. Os pedirán que habléis de vuestras
experiencias. ¿Cuáles serán los mensajes más importantes que queréis
compartir --en particular a los jóvenes-- que vivirán en un mundo
decididamente influenciado por vuestras experiencias y descubrimientos?


--Mike Finchke (Estados Unidos): Santidad, como han dicho mis colegas,
podemos mirar hacia abajo y contemplar nuestro precioso planeta Tierra que
Dios ha creado, y es el planeta más hermoso de todo el Sistema Solar. De
todos modos, si miramos para arriba, podemos ver el resto del universo, y
el resto del Universo está ahí fuera para que lo exploremos. Y la Estación
Espacial Internacional no es más que un símbolo, un ejemplo de lo que los
seres humanos pueden hacer cuando trabajamos juntos constructivamente. Por
tanto nuestro mensaje, uno de nuestros muchos mensajes, aunque creo que uno
de los más importantes mensajes, es dejar que los niños del planeta, los
jóvenes, sepan que existe todo un universo para nosotros que hay que
explorar. Y cuando lo hacemos juntos, no hay nada que no podamos lograr.


Cuarta pregunta


--Benedicto XVI: La exploración del universo es una aventura científica
fascinante. Sé que habéis estado instalando nuevos equipos para avanzar en
la investigación científica y el estudio de la radiación que procede del
espacio exterior. Pero creo que es también una aventura del espíritu
humano, un poderoso estímulo para reflexionar sobre los orígenes y sobre el
destino del universo y de la humanidad. Los creyentes contemplan con
frecuencia los cielos ilimitados y, meditando en el Creador, quedan
impresionados por el misterio de su grandeza. Por este motivo, la medalla
que le entregué a Robert [Vittori] como signo de mi propia participación en
vuestra misión, representa la Creación del Hombre, pintada por Miguel Ángel
en la Capilla Sixtina. En medio de vuestro intenso trabajo e investigación,
¿os habéis detenido para reflexionar sobre esto o incluso para elevar una
oración al Creador? ¿O será más fácil para vosotros pensar en todo esto
cuando hayáis regresado a la Tierra?


--Roberto Vittori (Italia): Santidad, vivir abordo de la Estación Espacial
Internacional, trabajar como astronauta en la nave Soyuz de la estación, es
algo sumamente intenso. Pero todos tenemos la oportunidad, cuando llega la
noche, de bajar la mirada a la Tierra: nuestro planeta, el planeta azul, es
hermoso. Azul es el color de nuestro planeta, azul es el color del cielo,
azul es también el color de las Fuerzas Aéreas Italianas, la organización
que me dio la oportunidad de unirme a la Agencia Espacial Italiana y a la
Agencia Espacial Europea. Cuando tenemos un momento para bajar la mirada,
la belleza, que es el efecto en tres dimensiones de la hermosura del
planeta, nos conquista el corazón, me conquista el corazón. Y entonces sí,
rezo: rezo por mí, por nuestras familias, por nuestro futuro. Llevo conmigo
su medalla y dejo que la medalla se quede flotando ante mí para demostrar
la ausencia de gravedad. Debería darle las gracias por esta oportunidad y
quiero que esta medalla flote por mi amigo y colega Paolo: él regresará a
la Tierra en la nave Soyuz. Yo traje la medalla al espacio y él la llevará
a la tierra para devolvérsela a usted.


Quinta pregunta [en italiano] dirigida a Paolo Nespoli.


--Benedicto XVI: Mi última pregunta es para Paolo. Querido Paolo, sé que en
los días pasados tu mamá te ha dejado y cuando regreses en unos días a casa
ya no estará esperándote. Todos estamos a tu lado, yo también he rezado por
ti... ¿Cómo has vivido este momento de dolor? En vuestra estación, ¿os
sentís alejados y aislados y experimentáis la desesperación o más bien os
sentís unidos entre vosotros e integrados en una comunidad que os acompaña
con atención y afecto?


--Paolo Nespoli (Italia) [en italiano]: Santo Padre, he experimentado sus
oraciones, vuestras oraciones han llegado hasta aquí. Es verdad, estamos
fuera de este mundo, estamos en órbita alrededor de la Tierra y podemos ver
mejor la Tierra y seguir todo lo que nos rodea. Mis colegas aquí, abordo de
la Estación --Dimitri, Kelly, Ron, Alexander y Andrei-- han estado muy
cerca de mí en este momento importante para mí, muy intenso, así como mis
hermanos, mis hermanas, mis tías, mis primos, mis parientes han estado
cerca de mi madre en los últimos momentos. Doy las gracias por todo esto.
Me he sentido lejos pero también muy cerca, y seguramente el pensamiento de
experimentaros a todos cerca de mí, unidos en este momento, ha sido un
enorme alivio. Doy también las gracias a la Agencia Espacial Europea y a la
Agencia Espacial de los Estados Unidos que han puesto a disposición los
recursos para que yo haya podido hablar con ella en los últimos momentos.


Saludo final [en inglés]


--Benedicto XVI: Queridos astronautas: os doy las gracias de corazón por
esta maravillosa oportunidad de encuentro y diálogo con vosotros. Vosotros
me habéis ayudado a mí y a otras muchas personas a reflexionar juntos sobre
cuestiones importantes que afectan al futuro de la humanidad. Os deseo todo
lo mejor para vuestro trabajo y para el éxito de vuestra gran misión al
servicio de la ciencia, de la colaboración internacional, del auténtico
progreso, y de la paz en el mundo. Vosotros seguiréis estando en mis
pensamientos y oraciones y de corazón os imparto mi bendición apostólica.

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CLAMOR POR LA VIDA EN LIMA, Sábado 21

Como nunca hasta ahora la Marcha por la Vida ha unido grupos, asociaciones, laicos, religiosos, monseñores, congresistas, bautizados y sacerdotes. Cientos de pancartas, creatividad en los lemas y el colorido, ganas de manifestarse. Que se enteren. Perú apuesta por la vida.

He colgado algunas fotos en el Facebook.

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viernes, 20 de mayo de 2011

¡PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL PERÚ!





§ Amigos:


§ A medida que se acercan las elecciones presidenciales en el Perú, crecen los odios, aumentan las rivalidades y pareciera que la energía y creatividad se disparan para machacar al contrario. Nos encontramos ahora con un Perú tenso y rígidamente enfrentado.


§ Lo veo representado en una de las pinturas del inmortal Goya titulada “La riña a garrotazos”; los dos contendientes de la escena, cegados por el odio, se golpean con tal fuerza que ni siquiera se dan cuenta que se están hundiendo en el fango. Parecen la doble encarnación de Caín que quiere acabar con Abel. Y no estamos ahorita para seguir peleándonos. Con mucho sentido del humor dijo Cantinflas que el Maestro de Galilea en su mandamiento nuevo no dijo “¡Armaos los unos contra los otros!” sino “¡amaos los unos a los otros”.


§ Imposible odiar a alguien si oras a Dios por él. Tenía razón Donoso Cortés cuando escribía que “hacen más por el mundo los que oran que los que pelean”. Sí, yo quiero lanzar mi campaña a mi patria de todas las sangres, al Perú de mis dolores y mis amores. Y quiero invitar a todos a orar, rezar (como suena) por el Perú; por los peruanos asesinados y por los asesinos, por los que tienen miedo de que les pase lo mismo que en el Velascato o el Fujimorato. Por el remordimiento de los horrores (faltas, delitos, pecados) del pasado y los temores de lo que pueda pasar. Cada vez me voy convenciendo más que el Perú, el mundo, sólo lo salvará su Creador y Redentor y quienes a Él se asocien, con audacia, atreviéndose a rezar con el otro, con todos, un Padrenuestro. Sí, lo que Don Bosco denominaba al educar a sus jóvenes “la política del Padrenuestro” formando honrados ciudadanos y buenos cristianos. Se imaginan a Ollanta y a Keiko rezando juntos por el Perú. ¿Por qué en vez de mirar lo negativo del contendiente no nos esforzamos por ver lo positivo? ¿Por qué en lugar de observar para demoler y destruir no contemplamos para crear y construir juntos –en legítima oposición gane o pierda-un Perú fraterno y reconciliado?


§ La encíclica "Caritas in veritate" nos advierte en el número 79 que


§


§ “el desarrollo necesita cristianos con los brazos levantados hacia Dios en oración, cristianos conscientes de que el amor lleno de verdad, caritas in veritate, del que procede el auténtico desarrollo, no es el resultado de nuestro esfuerzo sino un don. Por ello, también en los momentos más difíciles y complejos, además de actuar con sensatez, hemos de volvernos ante todo a su amor. El desarrollo conlleva atención a la vida espiritual, tener en cuenta seriamente la experiencia de fe en Dios, de fraternidad espiritual en Cristo, de confianza en la Providencia y en la Misericordia divina, de amor y perdón, de renuncia a uno mismo, de acogida del prójimo, de justicia y de paz”.


§


§ Comencemos con un Padrenuestro por el Perú


Padre Nuestro que estás en el Cielo y en este maravilloso país que es el Perú


Santificado sea tu nombre, como nuestro pueblo lo hace ante el Señor de los Milagros o Ayavaca o Luren o Locumba


Venga a nosotros (a los de la costa; selva y sierra; a los chicos y a los grandes; a los de arriba y a los de abajo; a los incas y mandingas; a los blancos, negros y mestizos; a toditos) tu Reino (verdad, vida, paz, justicia, solidaridad, amor)


Hágase tu voluntad (santidad, felicidad, desarrollo pleno), en la Tierra como en el Cielo (que nuestro suelo sea un cielo)


Danos HOY (dejando el pasado en tu misericordia y el futuro en la confianza, ahoritita mismo) nuestro pan (alimento, trabajo, esperanza, unidad) de cada día (sin añoranzas del pasado, sin provisiones del futuro)


Perdona nuestras ofensas (de pensamiento, palabra, obra, omisión) como también nosotros perdonamos (del todo, en todo, a todos) a los que nos ofenden (porque no saben lo que hacen)


No nos dejes caer (a pesar de los insultos, desánimos, envidias), en la tentación (egoísmo, erotismo, consumismo, pesimismo)


Y líbranos (sean hilos, redes, cadenas) del Mal (diablo que divide, mata, asesina).


Amén (siempre, sin cansarnos nunca de estar comenzando siempre)


Sí, ¡rogando y con el mazo dando! ORA-ACCIÓN. La solidaridad es crear un puente de amor que una el suelo con el Cielo.

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Santo Toribio de Mogrovejo: modelo de evangelizador




Amigos:


Me complace ofrecerles una magnífica conferencia pronunciada por el Cardenal Juan Luis Cipriani, sucesor de Santo Toribio en el arzobispado de Lima, y que nos brinda por una parte el talante evangelizador del patrono de los obispos de América, Toribio Alfonso Mogrovejo, y por otra la altura académica y sensibilidad espiritual de su sucesor. Es la primera entrega de nuestro recién creado Instituto de Estudios Toribianos. Su ficha es: CIPRIANI THORNE, J.L. : “Santo Toribio de Mogrovejo: modelo de evangelizador” Pontificia comisión para América Latina, APARECIDA 2007. Luces para América Latina. Librería Editrice Vaticana 2008, 411-426



Cordialmente


José Antonio Benito




Santo Toribio de Mogrovejo: modelo de evangelizador


S.E.R. Cardenal JUAN LUIS CRIPRIANI THORNE


Arzobispo de Lima y Primado del Perú



Hace veinticinco años, el 10 de mayo de 1983, el papa Juan Pablo II declaró a Santo Toribio de Mogrovejo Patrono del episcopado Latinoamericano. Patrono significa no sólo protector sino también, y tal vez sobre todo, modelo. En este sentido es contundente la afirmación del Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, quien con ocasión del IV Centenario de la muerte de Santo Toribio afirmó: «conviene que los Obispos latinoamericanos de hoy volvamos nuestra mirada a este hombre excepcional santo y sabio, celosísimo pastor y admirable maestro, para ver qué nos dice y enseña su vida ejemplar", por la cual damos gracias al Señor»[1].


Quedando claro que Santo Toribio es un modelo elevado para los obispos de América Latina, es oportuno señalar su ejemplaridad, sobre todo en estos tiempos de nueva evangelización, ya que él fue una de las figuras más señeras de la evangelización fundante de América. Podemos mirar a este "discípulo y misionero" de la primera evangelización para aprender de él.


A pedido de la Pontificia Comisión para América Latina, con ocasión de los 50 años de su creación, y con el deseo de secundar al Santo Padre en su anhelo de que el Documento de Aparecida sirva para que todos los latinoamericanos encontremos «la vida, la vida verdadera» (discurso de 21.XII 2007), he escrito este artículo sobre Santo Toribio de Mogrovejo: modelo de evangelizador, convencido de que Dios quiere que nos fijemos más en este insigne Obispo, Buen Pastor de la Iglesia latinoamericana y certero maestro en el fiel cumplimiento del mandato apostólico del Señor, que atañe a todo cristiano, pero muy especialmente a los Obispos de América.


Tomando como hilo conductor la expresión audaz del Siervo de Dios Juan Pablo II, que nos propuso una nueva evangelización que se caracterizara por ser «nueva en su ardor, en sus métodos y en sus expresiones»[2], y teniendo muy presente que la novedad ha llegado en plenitud con la Palabra Encarnada, he querido comentar la acción evangelizadora de Santo Toribio, como ejemplar realización de esa invitación a una nueva evangelización.


Refiriéndome al "nuevo ardor", me he detenido en la vida del seglar Toribio Alfonso de Mogrovejo, para comentar la calidad de su vida interior y de piedad, demostrada en el ejercicio virtuoso de sus deberes ordinarios de niño, adolescente, estudiante, joven profesional y brillante abogado. El ardor novedoso del Evangelizador santo es y será siempre su Amor a Dios.


Con referencia a los "nuevos métodos", me centro en el comentario de la actuación del Obispo Toribio de Mogrovejo, prestando especial atención a su trabajo de gobierno: normas que dictó, orientaciones y directrices que emanó, eventos que promovió, textos que utilizó. El nuevo método para el Apóstol de todos los tiempos será esforzarse por cargar con la oveja perdida: dándole la doctrina de Cristo del mejor modo posible.


La "nueva expresión" de la evangelización, me llevó a fijarme en la vida propiamente sacerdotal de Toribio de Mogrovejo: desde la importancia dada a cada parroquia, a la necesidad de que existieran en el número adecuado para los fieles que debía atender, hasta la administración generosa de los sacramentos, así como a lo dispuesto para el cuidado de la liturgia. Dejar actuar a Cristo vivo en cada uno de sus Sacramentos, siendo el mejor instrumento posible, es la permanente expresión novedosa del celo evangelizador.


No he podido dejar de ponderar la caridad pastoral de mi santo predecesor: ha animado espiritualmente a una Provincia Eclesiástica de dimensiones inmensas, aún en estos días de globalización, logrando un fruto que es de admirar por todo Pastor dedicado a su grey: las visitas pastorales que realizó (en medio de una de las cuales, el Señor lo llamó a su presencia) son suficientes para sustentar la santidad de su vida.


Finalmente, me detengo a ver el fruto de vocaciones que promovió para el clero, así como la santidad de vida que les infundió, y que hizo posible su gran misión: pensó con certeza que la Iglesia sería siempre lo que seamos sus sacerdotes y por eso puso especial atención en el Seminario que fundó en 1591.


Agradezco la oportunidad de haberme permitido conocer mejor y dar a conocer más la vida del Santo Arzobispo de Lima que fue Toribio Alfonso de Mogrovejo, Patrono del Episcopado Latinoamericano.


1. Una evangelización nueva en su ardor


El hombre es creado para servir a Dios y para que este servicio sea fiel, el hombre ha de buscar la voluntad de Dios. La afirmación de la soberanía de Dios en la propia vida es el principio de toda vida auténticamente cristiana[3]. Vivir no es al final otra cosa que aceptar la relación con el Señor, como enseña el Santo Padre Benedicto XVI:


«La vida en su verdadero sentido no la tiene uno solamente para sí, ni tampoco por sí mismo: es una relación. Y la vida entera es relación con quien es la fuente de la vida. Si estamos en relación con Aquel que no muere, que es la Vida misma y el Amor mismo, entonces estamos en la vida. Entonces "vivimos"»[4].


Una vida experimentada como relación es el primer testimonio que el cristiano ha de dar; pues aceptar la primacía de Dios en la propia vida, acoger su voluntad como principio rector de la propia existencia, es el elemento determinante de toda vida auténticamente cristiana. Una vida así es un testimonio de primera calidad. Y ese testimonio fiel es el que encontramos en Santo Toribio de Mogrovejo. Tal vez lo primero que llama la atención al acercarse a la vida del que fue el santo Arzobispo de Lima es su amor al Señor, cultivado desde la más temprana niñez, como lo testimonia alguno de los que sobre él escriben[5]. Pero ese amor se vislumbra sobre todo en el desarrollo y desenlace de su vida, comprensibles sólo desde una fe cuidadosamente cultivada.


La piedad del fiel laico Toribio de Mogrovejo encuentra un testimonio en la peregrinación a Compostela, en la cual, por el aspecto penitente y pobre que mostraba, una mujer de raza negra, conmovida, le confunde con un mendigo y le ofrece limosna, hecho que quedará grabado en la memoria del Santo[6]. Y como en todo aquel que ha ido configurando sus afectos según el modelo que se encuentra en Jesucristo, fue Toribio un hombre de intensa vida mariana, asiduo al altar de la Virgen de la Piedad o de la Quinta Angustia, en la Iglesia de san Benito en Valladolid[7].


No sólo son los actos de piedad los que muestran el amor a Dios que invade la vida del laico Toribio de Mogrovejo, se trata de un verdadero y serio amor al Señor, que, como todo amor verdadero, se muestra en las obras y no sólo en las palabras, de allí el cultivo de las virtudes, especialmente la castidad y honestidad en las costumbres, de lo cual dio prueba clara en su época de colegial[8]. Ese cultivo de las virtudes encontraba su fuerza en la vida ascética, en las serias penitencias, ayunos y en la obediencia a quienes podían tener autoridad sobre é1[9].


Pero si bien son muchos los indicios que llevan a descubrir en la existencia del niño, joven, estudiante y profesional don Toribio de Mogrovejo el amor a Dios, un momento en el cual salta a la vista que lo único que le mueve en la vida es el deseo de realizar la voluntad divina es la aceptación del llamado divino para ser misionero, como Arzobispo de la Ciudad de los Reyes. Es posible pensar —y probablemente con acierto— que Toribio Alfonso de Mogrovejo jamás pensó dejar su patria y marchar a las Indias, y tanto menos probable es pensar que imaginaba o soñaba ser Arzobispo. El camino de su vida parecía ya trazado. Los estudios cumplidos brillantemente y el ejercicio profesional en la Inquisición, hacían prever una promisoria carrera de jurista. Sobre el carril del Derecho marchaba su vida. Sin embargo, Dios tenía otra cosa prevista para él. El plan divino para Toribio significaba dar un giro en lo que hasta entonces era su vida y comenzar algo totalmente distinto.


La designación como Arzobispo confundió a Toribio Alfonso de Mogrovejo, con aquella confusión propia de quien se siente pequeño a la hora de asumir empresas de alcances divinos. Vaciló el Inquisidor de Granada, que entonces contaba con treinta y nueve años, a la hora de dar su conformidad con la elección hecha por el Rey para que la propuesta de su nombramiento como Arzobispo fuese elevada al Romano Pontífice.


El biógrafo Rodríguez Valencia se hace buen intérprete de lo que podía suceder entonces en el alma del elegido por Dios para la sede limeña:


« En lo profundo de su ser, recogido y sincero, humillado ante sí mismo a la luz interior de la verdad de su pequeñez, don Toribio reaccionó vivamente en contra y declinó ante Felipe II el honor y el peso del ofrecimiento »[10].


Y su fiel paje, Sancho Dávila, al deponer en el proceso, contará:


«a los principios, por su mucha humildad, no quiso aceptar el dicho Arzobispado hasta que los SS Consejeros de su Colegio le hicieron instancia y le escribieron que Su Majestad le daba tres meses de término para que aceptase o no y así se animó por consejos de su hermana Doña Grimanesa y su cuñado D. Francisco de Quiñones»[11].


Toribio de Mogrovejo, luego de su aceptación y posterior nombramiento por el papa Gregorio XIII escribe al Pontífice:


« Si bien es un peso que supera a mis fuerzas, temible aun para los ángeles, y a pesar de verme indigno de tan alto cargo, no he diferido más el aceptado confiado en el Señor y arrojando en Él todas mis inquietudes»[12].


La experiencia vivida por Santo Toribio al ser elegido como Arzobispo de Lima le lleva a una adhesión libre, generosa y total a Jesús. En él se realiza lo que se dice del discípulo en el Documento de Aparecida 136:


« La admiración por la persona de Jesús, su llamada y su mirada de amor buscan suscitar una respuesta consciente y libre desde lo más íntimo del corazón del discípulo, una adhesión de toda su persona al saber que Cristo lo llama por su nombre (cf. jn 10, 3).


Es un "si que compromete radicalmente la libertad del discípulo a entregarse a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida (cf. jn 14, 6). Es una respuesta de amor a quien lo amó primero "hasta el extremo" (cf. Jn 13, 1). En este amor de Jesús madura la respuesta del discípulo:


"Te seguiré adondequiera que vayas" (Lc 9, 57) ».


2. Una evangelización nueva en sus métodos


Enseña el Concilio Vaticano II que «los obispos, en su calidad de sucesores de los apóstoles, reciben del Señor, a quien se ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra, la misión de enseñar a todas las gentes y de predicar el Evangelio a toda criatura, a fin de que todos los hombres logren la salvación por medio de la fe, el bautismo y el cumplimiento de los mandamientos»[13]. Las palabras del Concilio parecen anticipadas por el testimonio del servicio pastoral del II Arzobispo de Lima. El Santo Arzobispo, desde su llegada a la sede que el Señor le encomendó, no cejó en el esfuerzo de anunciar el Evangelio a aquellos a quienes tenía que comunicar la vida de Cristo. Toribio de Mogrovejo vivió con pasión su tarea de evangelizar.


Pero ¿qué es evangelizar? Dice el papa Pablo VI que « evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar, es decir, para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la santa Misa, memorial de su muerte y resurrección gloriosa»[14]. Y eso hizo santo Toribio.


Celoso pastor, convencido de que sólo el conocimiento de las verdades de la fe forma cristianos de verdad, se esforzó por proveer las leyes pertinentes para que sus fieles fuesen adoctrinados. Para la población española se preveía, en tiempos de santo Toribio, la enseñanza de la doctrina los domingos y festivos. Para los indios, más necesitados de doctrina, se fijaron los miércoles y viernes como días de enseñanza de la doctrina. Si bien esa normativa la encontró santo Toribio al hacerse cargo de su arquidiócesis, urgió a los párrocos para que cumpliesen con su misión de enseñar la doctrina por sí mismos y siguiendo el Concilio limense como texto único. Para los niños y niñas hasta los doce años estableció la catequesis diaria[15] Y cuando el Arzobispo estaba en Lima, en el cementerio adosado a la Catedral, explicaba él mismo la doctrina a la población nativa en la lengua quechua. Y « en su continuo discurrir por las Reducciones, el Arzobispo ejerció esta función de adoctrinamiento directo de los indios, circunstancialmente, en todo el Arzobispado de Lima» aún en circunstancias difíciles[16].


El Santo estaba convencido de que la catequización de los indios constituía una parte fundamental y original de su obra. « El problema lleno de inquietantes complicaciones era el de la catequización de los indios. El Arzobispo vio claramente que ésta no podía efectuarse sin la utilización de los idiomas autóctonos»[17].


Era patente en el santo Arzobispo la voluntad de que todos sus fieles encuentren la vida en Cristo, también mediante el conocimiento de la verdad revelada, por eso:


« el Arzobispo Toribio de Mogrovejo, desde el momento de su llegada, se sumó resueltamente a la tendencia al uso de las lenguas indígenas. Es menester—decía— "aprender la lengua, que importa tanto". Y no sólo lo dijo, sino lo estimuló con el ejemplo. En su memorial al Papa Clemente VIII, de 1598, le informaba que había predicado "los domingos y fiestas a los indios y españoles, a cada uno en su lengua"; y eso podían confirmado quienes lo habían visto sentado con su báculo en el compás de la Catedral limeña, enseñando la doctrina de Cristo a sus ovejas»[18].


Además de cumplir en persona la tarea de la formación en la fe y de urgir la gravedad de este ministerio a sus sacerdotes, alentó lo dispuesto en el III Concilio limense acerca de la redacción de un Catecismo que, traducido a las lenguas indígenas, sirviese para instruir sobre todo a los recién convertidos garantizando la recta enseñanza de la doctrina de la salvación[19] Le preocupaba que en algunas partes se ha enseñado errores en materia de fe. En el Concilio se constató que los indios comentaban entre sí que es diversa ley y diverso Evangelio lo que unos y otros les enseñan[20]. Este catecismo sirvió durante muchos años como regla de fe en Lima y América del Sur. Se trata del Catecismo Mayor destinado "a los más capaces" y el Menor o Breve, "para los rudos" o indios ancianos. Redactado el Catecismo por un equipo selecto de sacerdotes, fue traducido al quechua y al aymara. Se le conoce como Catecismo de Santo Toribio y su impresión fue trilingüe[21]. Posteriormente aprobó el santo el Confesonario y el Catecismo Tercero y Exposición de la Doctrina Cristiana hecha por Sermones[22].


Estas providencias pastorales partían del corazón de un pastor que no tenía otro interés sino lograr que sus fieles conociesen el camino de la salvación que Jesucristo vino a ofrecer.


3. Una evangelización nueva en su expresión


El Concilio Vaticano II pide a los obispos:


« Esfuércense, pues, constantemente para que los fieles de Cristo conozcan y vivan de manera más íntima, por la eucaristía, el misterio pascual de suerte que formen un cuerpo compactísimo en la unidad de la caridad de Cristo; perseverantes en la oración y el ministerio (Act 6, 4), trabajen para que todos aquellos cuyo cuidado les ha sido encomendado, sean unánimes en la oración y en la recepción de los sacramentos, crezcan en la gracia y sean fieles testigos del Señor»[23].


El culto divino es mucho más que un ritual o una puesta en escena que debe resultar impactante. Un pastor tiene la clara conciencia que a través del culto divino, de la sagrada liturgia, Dios sale al encuentro de los hombres para comunicarles la salvación y los hombres, acogiendo esa oferta rinden el culto verdadero, unidos a Cristo en el Espíritu Santo. Desde esa perspectiva debe ser entendida la preocupación de santo Toribio por el culto divino. Como ya se ha señalado, santo Toribio, aún laico, participaba con devoción y fervor en la liturgia de la Iglesia. La participación diaria en la Santa Misa le distinguió de modo singular entre sus compañeros de estudios.


Ya Arzobispo se preocupó por el culto y por la administración de los sacramentos a sus fieles. Creía el santo Arzobispo en la importancia de los sacramentos, por eso escribe al Rey, al proponer que debían crearse más parroquias que las existentes: « Yo me aflijo mucho de ver que no lo puedo remediar; y el entender los muchos que por momento morirán sin los sacramentos», o en otro pasaje: « Negocio de mucha consideración y digno de ser llorado con lágrimas de sangre. Por entender no ser posible dejarse de morir mucho número de indios sin bautismo y confesión, y los santos sacramentos, y quedarse sin misa»[24]. Siete años después escribirá nuevamente sobre el tema señalando: « Se siguen muchos y gravísimos inconvenientes y daños espirituales, muriéndose por ventura muchos de los indios sin el sacramento del bautismo y los demás sacramentos, y quedándose sin misa los días de obligación y sucediendo idolatrías y otras ofensas de Nuestro Señor que con la asistencia del Sacerdote se atajarían»[25].


La razón por la cual el santo Arzobispo se preocupa tanto de la existencia de Parroquias para que sus fieles puedan recibir los sacramentos, indica la importancia que daba al munus sanctijicandi, por estar convencido de la importancia de los sacramentos y de la liturgia en general como medio de santificación, como comunicación de la salvación.


Esto se ve aún más claramente en las disposiciones emanadas del III Concilio Limense relacionadas con la liturgia y los sacramentos. Algunas de estas disposiciones fueron: la traducción de textos litúrgico s a la lengua vernácula; que los indios se confiesen con quien los comprenda y entienda su lengua, pues mal puede ser juez quien no conoce la causa; que no se niegue el viático a los indios y morenos; que al menos en Pascua los indios puedan recibir la Eucaristía siendo preparados antes y mostrando la cédula o licencia escrita por su párroco; se recuerda la obligación estricta de administrar la Unción de los enfermos; que la Misa nupcial se celebre de acuerdo al Misal Romano nuevo; se aconseja prudentemente acerca del matrimonio de un creyente y otro infiel[26].


La V Sesión o Actio del III Concilio tiene un bonito capítulo dedicado al culto divino que interpreta bien lo que santo Toribio vivía y deseaba se viviese en su Iglesia local:


«Últimamente, porque es cosa cierta y notoria que esta nación de indios se atraen y provocan sobremanera al conocimiento y veneración del Sumo Dios con las ceremonias exteriores y aparato del culto divino, procuren mucho los obispos y también en su tanto los curas, que todo lo que toca al culto divino se haga con la mayor perfección y lustre que puedan, y para este efecto pongan estudio y cuidado en que haya escuela y capilla de cantores y juntamente música de flautas y chirimías y otros instrumentos acomodados en las iglesias. Lo cual todo ordenarán los obispos en los lugares y por la forma y modo que juzgaren ser a mayor gloria de Dios y ayuda espiritual de las almas»[27].


En su práctica y recomendaciones pastorales, demostró también la gran importancia que daba al Santísimo Sacramento de la Eucaristía. Nos dice uno de sus biógrafos:


« Santo Toribio favoreció mucho el culto de la adorable Eucaristía, no solo en la ciudad arzobispal sino en todos los pueblos de su vasta arquidiócesis. En ellos quería siempre que se establecieran Cofradías del Santísimo Sacramento y que la solemnidad del Corpus revistiera extraordinaria pompa. De la magnificencia de las procesiones en que se llevaba a su Divina Majestad era celosísimo. En casi todos sus Sínodos se dictaron sabias disposiciones respecto del Santísimo Sacramento. A los párrocos amonestábalos siempre, en la visita pastoral a que cuidasen del culto de la Eucaristía»[28].


Porque fomentaban la devoción de los fieles y acrecentaban el amor a Dios, santo Toribio alentó también algunas manifestaciones de piedad popular. Así, aunque encontró ya establecidas en Urna y en otras ciudades y pueblos de la Arquidiócesis las procesiones de Semana Santa, «como era tierna su devoción a la Pasión del Señor, según se lee en sus biógrafos, fomentólas con autoridad, procurando, sin embargo, que en ellas nada hubiera contrario a la majestad del culto»[29].


Desde allí se entiende la fecundidad de su apostolado, pues la tarea episcopal procede del amor de Cristo, «de la comunión de sentimientos y deseos con Él», en una palabra, del amor a Cristo que surge de la contemplación de su Rostro, como lo enseñó el papa Juan Pablo II al escribir que el Obispo podrá llevar a sus hermanos los signos de su ser padre, hermano Y amigo sólo por su relación con Dios[30].


4. Ejemplo acabado de caridad pastoral


Santo Toribio tuvo claro que una de las principales competencias del obispo, en cuanto cabeza de una Iglesia particular, es el oficio de regir. En esta tarea se distinguió señaladamente.


Un rasgo a señalar en este aspecto es que como Arzobispo Metropolitano, dio vida a su Provincia Eclesiástica tomando muy en serio la tarea de ser animador de la vida pastoral de las Iglesias particulares que componían el Arzobispado Metropolitano. No obstante las dificultades de comunicación del siglo XVI y comienzos del XVII, Santo Toribio dio cumplimiento a las disposiciones del Concilio de Trento, no siempre fáciles de cumplir en lo accidentado de estas tierras y en tan vasta extensión de territorio, teniendo en consideración que la Arquidiócesis de Lima tenía entonces como sufragáneas las diócesis de Nicaragua, Panamá, Popayán en Colombia, Quito en el Ecuador, Cuzco en Perú, Río de la Plata o Asunción en Paraguay, Santiago y La Imperial (hoy Concepción) en Chile y Tucumán en Argentina.


Convocó el segundo Arzobispo de Lima tres Concilios Provinciales de los cuales fue celebérrimo el Tercer Concilio Limense, primero convocado por él. Hay que tomar en cuenta que «durante más de tres siglos (1583-1900) han vivido las diócesis de América del Sur y de Centro América de la organización interna, canónica y pastoral de Santo Toribio en el Concilio III de Lima[31]. No le faltaron problemas al santo Arzobispo en el desarrollo de estos eventos eclesiales. Él buscaba la comunión eclesial pero no siempre la encontró, por el contrario, fue víctima del encono del entonces Arzobispo del Cuzco, que unió a sí a otros dos obispos y mortificaron grandemente la tarea del santo, pero él no se arredró ante los obstáculos, sino que siguiendo el dictado de su conciencia, perseveró en lo que entendía era voluntad divina en su servicio eclesial, actuando con gran fortaleza y mansedumbre. Fruto de estos Concilios fue la abolición de la distinción entre indios y españoles. El pueblo indígena pasa a ser considerado como parte constitutiva de la Iglesia en América del Sur[32]. A los Concilios, esfuerzo de ardor pastoral y colegialidad episcopal realizados por Santo Toribio, se sumó la realización de los Sínodos Arquidiocesanos, en obediencia a las prescripciones de Trento, asambleas sinodales que muestran los dotes de organizador pastoral y legislador del II Arzobispo de Lima, pues a través de las disposiciones sinodales fue adquiriendo una fisonomía clara la Arquidiócesis de Lima. No fueron menos de trece sínodos los celebrados durante su gobierno pastoral[33]. Importantes constituciones fueron aprobadas en los mencionados sínodos que son muestra del celo apostólico del Santo. Entre las disposiciones asumidas en los sínodos se cuentan: los Domingos se debía explicar el Catecismo a los españoles adultos, los miércoles y viernes a los indios; debía guardarse el Santísimo Sacramento en todos los pueblos de españoles y entre los indios, siempre que hubiese en el pueblo dos sacerdotes; se debían nombrar indios fiscales para que llevasen cuenta de la asistencia a la misa y al catecismo y advirtiesen al sacerdote de los que se hallasen enfermos, estuviesen por casar o necesitados del bautismo; se ordenaba dar la Eucaristía a los naturales que supiesen lo que iban a recibir; se ordenaba que los curas de indios permaneciesen en sus doctrinas por lo menos seis años; los ordenandos debían aprender el quechua para cumplir mejor su misión. Son disposiciones que han de ser consideradas a la luz de la época en la cual fueron emanadas, ponderando que muestran preocupación por la mejor vida cristiana de los fieles confiados al cuidado del santo Arzobispo.


Pero es indudable que el alma de pastor que anima a Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo se percibe con meridiana claridad en sus visitas pastorales, las mismas que le permiten conocer la realidad de sus fieles, gobernar mediante las instrucciones dadas in situ y a través de las normas más amplias que surgen de lo conocido por él en sus visitas[34]. El espíritu que anima las visitas pastorales del santo puede hallarse en lo dispuesto por el III Concilio Limense en su Cuarta Acción, cap. 1:


« Para conservarse el buen orden y disciplina eclesiástica, el principal medio y fuerza estén hacerse bien las visitas [...] Deseando, pues, este Santo Sínodo poner remedio, en este daño tan general de esta Provincia, con el favor y la gracia de Dios, primeramente amonesta muy de veras a todos los obispos que no do/en por sus mismas personas de visitar sus distritos con verdadero afecto de padres. Y si les pareciere enviar visitadores, como por ser tan extendidas las diócesis en estas Indias es forzoso hacerse muchas veces, miren con gran consideración que no encomienden visitas sino a personas de mucha entereza y satisfacción, y hábiles y suficientes para tal cargo».


No obstante el mandato del Concilio permitiese que las Visitas fueran realizadas por interpósita persona, santo Toribio, que no tenía ciertamente la diócesis más pequeña, emprendió por sí mismo estas visitas. En su Relación y Memorial al Papa Clemente VIII se lee:


« Después que vine a este Arzobispado de los Reyes de España, por el año de ochenta y uno, he visitado, por mi propia persona, y estando legítimamente impedido por mis visitadores, muchas y diversas veces, el distrito, conociendo y apacentando mis ovejas, corrigiendo y remediando, lo que ha parecido convenir, y predicando los domingos y fiestas a los indios y españoles, a cada uno en su lengua, y confirmando mucho número de gente, que han sido más de seiscientas mil ánimas a lo que entiendo y ha parecido, y andado y caminado más de cinco mil doscientas leguas, muchas veces a pie, por caminos muy fragosos y ríos, rompiendo por todas las dificultades, y careciendo algunas veces yo y la familia, de cama y comida, entrando a partes remotas de indios cristianos, que de ordinario traen guerra con los infieles, adonde ningún Prelado ni visitador había entrado»[35].


El ardor pastoral del II Arzobispo de Lima sale a la luz en esas visitas, que ocuparon gran parte de su trabajo pastoral. La primera visita la comenzó en 1583 y duró hasta 1590, no volviendo a Lima sino una vez para una consagración episcopal; la segunda visita se abrió el 7 de julio de 1593 y duró hasta 1598. En 1601 comienza la tercera visita, visitó las provincias de Lima y los departamentos de Junín y Huanuco, regresando en 1604, la retoma el 12 de enero de 1605 y duró hasta el 23 de marzo de 1606, día de su partida a la Casa del Padre[36] Visitas incomprendidas, que le ocasionaron contradicciones, sobre todo a causa de las infamias del virrey[37], pero que le permitieron ser y mostrarse como misionero, evangelizador, padre y pastor, con ninguna otra preocupación que comunicar la vida que ofrece el Buen Pastor.


Y ¿qué lleva el arzobispo Toribio de Mogrovejo en esas visitas? ¿Qué busca? ¿Qué le mueve? Nuestro Santo Padre Benedicto XVI en su obra Jesús de Nazaret escribe «¿qué ha traído Jesús realmente, si no ha traído la paz al mundo, el bienestar para todos, un mundo mejor? ¿Qué ha traído? La respuesta es muy sencilla: a Dios. Ha traído a Dios»[38]. Pues, análogamente, Toribio, configurado con Jesús el Buen Pastor, lleva Dios a sus fieles, lleva la vida divina que dispensa mediante los sacramentos; la verdad divina que ilumina la vida humana proclamada en su tarea de evangelización; lleva el amor de Dios mediante su actitud amorosa y caritativa.


5. Promotor de vocaciones y de la santidad del clero


Santo Toribio era consciente que sólo podría desempeñar fielmente la misión que el Señor le había confiado si contaba con aquellos que, en la teología del Concilio Vaticano II, son considerados los cooperadores del ministerio episcopal[39].


Santo Toribio tiene en mente al sacerdote que enseña la doctrina, que busca a los fieles, incluidos los indios en sus lugares de trabajo, para enseñarles la doctrina cristiana. Por otra parte, espera que por el ministerio sacerdotal sus fieles puedan recibir los sacramentos, por eso considera que es prudente que no sean muchos los fieles que deba atender un sacerdote, a fin de que la evangelización sea profunda y duradera, de allí que estableció que hubiese un sacerdote por cada mil almas.


Porque buena parte de la población india desenvolvía su vida habitualmente fuera de sus pueblos, trabajando en fábricas, minas o ingenios, el Concilio, alentado por el Arzobispo, dispuso que se pusiese sacerdote propio para explicar la doctrina en la misma fábrica, mina o ingenio[40].


Santo Toribio es consciente de que sin la colaboración del clero la acción de un obispo sufre grave detrimento, por eso se empeña en poner en práctica lo mandado en el Concilio de Trento y se empeña en la fundación de un Seminario. Al Rey le escribió en 1583:


« El Seminario de clérigos que por el Sacro Concilio de Trento está ordenado, en ninguna iglesia es tan importante y necesario como en esta de las Indias, donde hay tanta necesidad de tener buenos obreros y ministros fieles del Evangelio, que por falta de ellos son forzados los Prelados a proveer muchas veces las doctrinas e iglesias de clérigos de menos satisfacción y confianza de la que se requiere para encargarse de gente tan nueva en la fe y donde hay tantas ocasiones de vicios; y si no es mando con mucho cuidado la juventud de estas partes, no se puede esperar que hayan de ser de tanto provecho, ni cuales se desean, los que acá se hicieren de la iglesia» [41].


Esta obra tuvo su realización en 1591 y no estuvo exenta de sacrificios para el Santo, comenzando por la negativa de muchos clérigos en aportar la contribución que para el efecto fijó el Concilio limense y los obstáculos que fue poniendo el Virrey. El Arzobispo, con todo, pagó siempre su cuota del tres por ciento de su renta, desde el año 1583 en que se publicó el Concilio. Poco a poco fue consiguiendo los fondos necesarios para la fundación, pero finalmente, de su propia hacienda, compró una casa en la cual hizo vivir a veintinueve muchachos, local que resultó insuficiente y debió ser ampliado comprando otras propiedades[42] Comenzó con veintinueve muchachos, criollos, escogidos por rigurosa oposición entre ciento veinte estudiantes de la Universidad[43].


Pocos años después, en 1598, el Arzobispo Mogrovejo escribe al Papa:


« Hay en esta ciudad noventa y cinco sacerdotes, fuera de los curas, y treinta de Evangelio, y otros treinta de Epístola, fuera de otros muchos de menores órdenes, que padecen de mucha necesidad por no haber doctrinas que darles, en razón de estar ocupadas por frailes, muchas de ellas, como está dicho atrás, que ha de ser causa de ir con mucho tiento en hacer órdenes, como lo he hecho hasta ahora, porque no se vean en necesidad ni anden mendigando»[44] .


La figura de Santo Toribio se yergue señera en el panorama histórico y eclesial latinoamericano. Él es un fiel discípulo de Jesucristo, fue aprendiendo el amor de Cristo y vivió movido por esa caridad. Hizo un verdadero proceso de discipulado. Una gesta y epopeya pastoral como la suya sólo se entiende realizada por un hombre que se abre a la gracia y se deja formar por el Espíritu de Dios a imagen de Cristo, el Buen Pastor. Sólo un orante, un hombre que oye la Palabra y recibe la gracia en la vida litúrgico-sacramental puede ser un discípulo de tal estatura espiritual.


Pero el discípulo auténtico deviene en actividad misionera. El encuentro con Cristo mueve a anunciar a Cristo a los demás para que ellos también hagan la experiencia del amor que renueva y salva. Yeso aconteció con el Santo Arzobispo de Lima. Fue un cristiano a carta cabal y por eso un obispo santo. Las palabras de S. S. Juan Pablo II tratando del obispo parecen una semblanza de Santo Toribio:


« El obispo, actuando en persona y en nombre de Cristo mismo, se convierte, para la Iglesia a él confiada, en signo vivo del Señor Jesús, Pastor y Esposo, Maestro y Pontífice de la Iglesia. En eso está la fuente del ministerio pastoral por lo cual como sugiere el esquema de homilía propuesto por el Pontifical Romano, ha de ejercer la tres funciones de enseñar, santificar y gobernar al Pueblo de Dios con los rasgos propios del Buen Pastor: caridad, conocimiento de la grey, solicitud por todos, misericordia para con los pobres, peregrinos e indigentes, ir en busca de las ovejas extraviadas y devolverlas al único redil»[45] .


En estos tiempos de nueva evangelización estudiemos la vida y las obras de Santo Toribio para aprender de él y para pedirle que interceda por quienes hoy intentamos vivir el discipulado y la misión en estas tierras, a fin de poder comunicar a nuestros pueblos la vida de Cristo que todos necesitamos.










[1] Card. Nicolás de Jesús López Rodríguez, «¿Qué nos enseña Santo Toribio de Mogrovejo a los Obispos de América Latina hoy?», en Toribio de Mogrovejo Misionero, santo y pastor. Actas del Congreso Académico Internacional, Lima 2007, 212.



[2] Cfr. Juan Pablo II, Santo Domingo, Conclusiones N° 253.



[3] Cfr. Discurso Inaugural, 2-3; .Aparecida, 356.



[4] BENEDICTO XVI, Carta Encíclica Spe Salvi, n. 27.



[5] Sobre la piedad del niño Toribio de Mogrovejo, trata C. DE CASTRO, Santo Toribio de Mogrovejo (La conquista espiritual de América), Madrid 1964, 13-17. Y en V. RODRÍGUEZ VALENCIA, Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y Apóstol de Sur - América, Tomo 1, 89-90 se lee: « Sobre su alma de niño y su dedicación temprana a Dios, dando de lado al mundo, nos han llegado noticias por su familia de Lima. Su cuñado, don Francisco de Quiñónez, nacido y criado en Mayorga, y aproximadamente desde la misma edad, informó a Felipe II, desde Lima en 1587, sobre las virtudes del arzobispo. Insiste en que « la santidad del arzobispo es muy antigua en él, así de su niñez, como de colegial que fue en Salamanca»: «En toda partes hallará Vuestra Majestad gran relación de su cristiandad». Don Diego de Morales frecuentó desde niño las casas arzobispales, como amigo de los sobrinos del prelado (…) Morales « entendió de sus deudos que desde su niñez dio muestras de lo que había de ser, de su pureza y de la excelencia de su vida y santidad. "Fue tan casto y limpio desde su niñez, que en su presencia no había lugar de decirse palabra descompuesta ni deshonesta". "Desde sus tiernos años consagró a Dios su virginidad, y dio de mano a todas las vanidades del mundo"».



[6] V. RODRÍGUEZ VALENCIA, Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y Apóstol de Sur - América, Tomo 1, 83-84. También: « Con gran edificación visitó, aprovechando de unas vacaciones, el sepulcro de Santiago, en Compostela, de quien era devotísimo. Dice Montalvo que hizo esta romería « con todas las circunstancias de humildad, caminando como pobre peregrino a pie, y descalzo, con esclavina y bordón, más de cincuenta leguas que hay desde Salamanca a Santiago ». Tuvo por compañero, según deposición de su criado, en esta piadosa jornada, a un colegial amigo suyo, don Francisco de Contreras, quien fue testigo de las muchas virtudes que practicó don Toribio, desde que cayó de rodillas ante las venerables cenizas del glorioso Apóstol de España, encerradas, por la piedad cristiana, en una urna riquísimamente decorada» (c. GARCÍA IRIGOYEN, Santo Toribio, Tomo I, Lima 1906, pp. 5-6).



[7] V. RODRÍGUEZ VALENCIA, Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y Apóstol de Sur - América, Tomo I, 95.



[8] Un episodio especialmente expresivo es el rechazo de una ocasión de pecar propiciada por sus compañeros en Salamanca, quienes introdujeron una mujer en la habitación del santo con fines deshonestos, ocasión rechazada tajantemente por quien consideró que Dios no permite que seamos tentados más de lo que podemos. Véase C. DE CASTRO, Santo Toribio de Mogrovejo (La conquista espiritual de América), 80-83.



[9] Rodríguez Valencia trata de las noticias llegadas de la época de colegial de Santo Toribio coincidentes con las recibidas en las fuentes de la beatificación acerca de la vida penitente del santo, véase V. RODRÍGUEZ VALENCIA, Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y Apóstol de SurAmérica, Tomo I, 97-98.



[10] . V. RODRÍGUEZ VALENCIA, Santo Toribio de Mogrovejo.. Organizador y Apóstol de Sur-América, Tomo I,133.



[11] J. A. BENITO, Santo Toribio Mogrovejo según Sancho Dávila, Lima 2006, 9.



[12] Carta al papa Gregorio XIII, 15 de Abril de 1580, en V. RODRÍGUEZ VALENCIA, Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y Apóstol de Sur - América, Tomo I, 134.



[13] CONCILIO VATICANO II, Constitución dogmática sobre la Iglesia, 24.



[14] PABLO VI, Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi, 14.



[15] Véase V. Rodríguez Valencia, Santo Toribio de Mogrovejo Organizador y Apóstol de Sur -América, Tomo I,428-432.



[16] V. RODRÍGUEZ VALENCIA, Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y Apóstol de Sur - América, Tomo I, 434. Es admirable leer la narración que se hace en la página citada: «Así lo hizo e domingo siguiente al accidente grave que sufrió en su entrada a las montañas de Moyobamba. Había llegado de noche a un tambo deshabitado, después de la tormenta y aguacero en que pudo perder la vida, extenuado y frío; y cuando sus servidores creyeron en un desenlace mortal, pudo reaccionar, y, al concurrir los indios de madrugada, les celebró la misa y les predicó la homilía como era su costumbre, como si nada le hubiera sucedido».



[17] V. A. BELAÚNDE, Peruanidad, Lima 1957, 214.



[18] A. MIRÓ QUESADA SOSA, «Santo Toribio y las lenguas indígenas », RTLi, XVII (1983) N° 2, 244.



[19] Un gran medio para introducir al pueblo de Dios en el misterio de Cristo es la catequesis, así nos los recordó el Santo Padre. Cfr. Discurso Inaugural, 3; Aparecida, 299.



[20] Sobre la situación doctrinal de los indios véase V. RODRÍGUEZ VALENCIA, Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y Apóstol de Sur - América, Tomo I, 329-331.



[21] Véase sobre el Catecismo y quienes colaboraron en su redacción R. VARGAS UGARTE, Santo Toribio, Lima 1989,41-43;.



[22] Pueden verse las letras de aprobación de estos tres instrumentos de evangelización en C. García Irigoyen, Santo Toribio, Tomo 1, 153-155 y en la página 156 el Decreto sobre la Traducción. También V. RODRÍGUEZ VALENCIA, Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y Apóstol de Sur - América, Tomo 1, 329-343.



[23] CONCILIO VATICANO II, Decreto sobre el deber pastoral de los obispos, 15.



[24] Carta de Arzobispo al Rey del 25 de febrero de 1583, citada en V. RODRÍGUEZ VALENCIA, Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y Apóstol de Sur - América, Tomo I, 372-373. En aquella época la creación de parroquias era una decisión del Rey, los obispos podían proponer la creación de las mismas pero no creadas efectivamente



[25] Carta de Arzobispo al Rey del 16 de febrero de 1590, citada en V. RODRÍGUEZ VALENCIA, Santo Toribio de Mogrovejo.. Organizador y Apóstol de Sur - América, Tomo I, 395.



[26] Una buena síntesis de los cánones del III Concilio Limense relacionados con el culto la hace L. PALOMERA SERREINAT, Un ritual bilingüe en las reducciones del Paraguay: el Manual de Loreto (1721), Cochabamba 2002, 79-83.



[27] Citado de E. BARTRA, Tercer Concilio LJmense 1582-1583, Lima 1982, 127-128.



[28] C. García Irigoyen, Santo Toribio, Tomo I, 236.



[29] C. García Irigoyen, Santo Toribio, Tomo I, 246.



[30] «Como Moisés, que tras el coloquio con Dios en la montaña santa volvió a su pueblo con el rostro radiante (Cf. Ex 34,29-30), el Obispo podrá también llevar a sus hermanos los signos de su ser padre, hermano y amigo sólo si ha entrado en la nube oscura y luminosa del misterio del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Iluminado por la luz de la Trinidad, será signo de la bondad misericordiosa del Padre, imagen viva de la caridad del Hijo, transparente hombre del Espíritu, consagrado y enviado para conducir al Pueblo de Dios por las sendas del tiempo en la peregrinación hacia la eternidad». JUAN PABLO II, Exhortación Apostólica post-sinodal Pastores gregis, 12).




[31] v. RODRÍGUEZ VALENCIA, Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y Apóstol de Sur - América, Tomo I, 191. Hace también una valoración similar de la eficacia e inspiración pastoral de este Concilio J. G. Durán, Monumenta Catechetica Hispanoamericana, Tomo II, Buenos Aires 1991,339-340. Sobre los Concilios Limenses convocados y celebrados durante el gobierno de Santo Toribio puede verse entre otros trabajos: R. VARGAS UGARTE, Los concilios limenses, (1551-1772), Tomo II, Lima 1951-1954, 201; ID., Santo Toribio, 29-43, 87-96; C. García Irigoyen, Santo Toribio, Tomo I, 105-143; V. Rodríguez Valencia, Tomo 1,191-234; 294-313. Una obra interesantísima al respecto es F. HAROLDUS, Lima limata conciliis, constitutionibus synodalibus et aliis munumentis quibus ... Toribius Alphonsus Mogroveius ... Prouinciam Limensem ... elimauit. .. Roma 1673.



[32] Véase F. L., LISI, El Tercer Concilio Límense y la aculturación de los indígenas sudamericanos, Salamanca 1990.



[33] Hasta 1586 celebró un sínodo anual, desde entonces se celebraron cada dos años. Si bien Trento indicó que deberían celebrase cada año, Gregorio XIII concedió al Arzobispo de Lima poder diferido de dos en dos años. Sobre los Sínodos puede verse: R. VARGAS UGARTE, Santo Toribio, 104-108; C. GARCÍA IRIGOYEN, Santo Toribio, Tomo 1,144-149; V. RODRÍGUEZ VALENCIA, Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y Apóstol de Sur - América, Tomo 1,314-326. Las Actas de tres Sínodo s no han sido halladas, por lo cual algunos hablan de nueve o diez Sínodos, no obstante, la mayoría de autores habla de trece Sínodos. Una enumeración de los mismos en F. GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, «Toríbio de Mogrovejo, modelo de Pastor en la Iglesia americana de su tiempo », en Toribio de Mogrovejo misionero, santo y pastor. Actas del Congreso Académico Internacional, Lima 2006, 46.



[34] Sobre las visitas pastorales de Santo Toribio puede verse R. VARGAS UGARTE, Santo Toribio, 44-48; 56-62; C. GARCÍA IRIGOYEN, Santo Toribio, Tomo 1, 289-321; V. RODRÍGUEZ VALENCIA, Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y Apóstol de Sur - América, Tomo 1, 449-464; 482-504; F. GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, «Toribio de Mogrovejo, modelo de Pastor en la Iglesia americana de su tiempo », en Toribio de Mogrovejo misionero, santo y pastor. Actas del Congreso Académico lntemacional, 76-83; J. A. BENITO RODRÍGUEZ, Crisol de lazos solidarios. Toribio Alfonso de Mogrovejo, Lima 2001, 125-166



[35] J. A. BENITO RODRÍGUEZ, La Iglesia de Lima de 1598 según Santo Toribio de Mogrovejo, Lima 2006, 8.



[36] Véase C. GARCÍA IRIGOYEN, Santo Toribio, Tomo I, 290-291. Sobre e! método que usaba en sus visitas conviene recordar lo que en el lugar citado se señala: «Apenas llegaba a un pueblo, grande o chico, se iba a la Iglesia, en donde hacia larga oración. Si llegaba antes del mediodía celebraba la Misa con gran fervor. Su alojamiento era de ordinario la casa del Cura. No aceptaba para él y sus familiares sino una alimentación moderada y frugal. Visitaba, sin pérdida de tiempo, las iglesias, mandando hacer inventario de sus bienes, y los entregaba a quienes lo guardasen fielmente. Hacia reparar el edificio, en lo que era necesario, y asistía a la obra con tanto cuidado, como si no tuviera otra cosa en que ocuparse, diciendo que se sirviese a Dios, de manera que no se hiciese falta. Visitaba, asimismo, los monasterios, cofradias y otros lugares píos, dictando sabias y oportunas providencias. Confirmaba y predicaba incansablemente. No recibía ni el más pequeño obsequio de persona alguna. Era tan puntual que no se recibiese la procuración, acabada la visita, que en echando la última firma, pedía la mula. Aunque fuese visitando, cada año, hacia la consagración de los Santos Oleos; consagraba cálices, aras y campanas; y bendecía imágenes y ornamentos. En los pueblos que carecían de iglesias, procuraba fundar aunque fuera una pequeña capilla, la misma que dotaba de los ornamentos indispensables. Cuando caminaba por los llanos de noche hacía que fuesen junto a él sus capellanes y criados, y con ellos iba cantando las letanías de Nuestra Señora. No abandonó nunca sus mortificaciones corporales. Salíase de las posadas, tarde de la noche, y se iba a la montaña más cercana, y allí en la soledad, se disciplinaba cruelmente». También J. A. BENITO RODRÍGUEZ, «La propuesta evangelizadora multicultural de las visitas pastorales de Santo Toribio », en T oribio de Mogrovejo misionero, santo y pastor. Actas del Congreso Académico Intemacional, 122-127.



[37] Puede verse todo un capítulo dedicado a estas contradicciones en V. RODRÍGUEZ VALENCIA, Santo Toribio de Mogrovejo. Or;ganizador y Apóstol de Sur - América, Tomo I, 465- 481.



[38] J. RATZINGER/BENEDICTO XVI, Jesús de Nazaret, Lima 2007,69.



[39] CONCILIO VATICANO II, Decreto sobre el ministerio de los presbíteros, n. 4.



[40] Véase V. Rodríguez Valencia, Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y Apóstol del Sur-América, Tomo I, 367-385.



[41] C. GARGÍA IRIGOYEN, Santo Toribio, Tomo II, 33-34.



[42] Sobre las vicisitudes en la fundación del Seminario, e! poco apoyo que recibió el Santo de los clérigos, religiosos y de la autoridad civil, el régimen de independencia que finalmente le concede el Rey y otros aspectos de importancia, véase V. RODRÍGUEZ VALENCIA, Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y Apóstol de Sur - América, Tomo II, 138-176.



[43] Al respecto en Aparecida se decía que en lo que se refiere a la formación de los discípulos y misioneros de Cristo, ocupa un puesto particular la pastoral vocacional (cf. Aparecida, 94; 314-315).



[44] J. A. BENITO, La Iglesia de Lima de 1598 según Santo Toribio de Mogrovejo, Lima 2006, 22.



[45] JUAN PABLO II, «Exhortación apostólica post-sinodal Pastores gregis», n. 7.

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